miércoles, 19 de julio de 2017

El Perro Rabioso (Nora Inu, 1949)

Akira Kurosawa es el director oriental más famoso dentro del mundo occidental, quizá debido a que sus películas, aunque poseen un estilo anclado en la tradición de su país, han sido capaces de orientarse al mercado internacional en cuanto a temática y puesta en escena. El realizador cuenta con varias obras maestras en su filmografía (Rashomon, Los Siete Samuráis, Yojimbo, etc.). Sin embargo, su carrera no despegó de la noche a la mañana y algunos de sus primeros largometrajes dejan entrever las claves del porqué de su éxito entre nosotros. La película que vamos a comentar hoy es una de las primeras muestras del genio del realizador nipón. Hoy nos dejaremos atacar por...

El Perro Rabioso


Ficha técnico-artística:
Título original: Nora Inu.
Año de producción: 1949.
Director: Akira Kurosawa.
Producción: Sôjirô Motoki, Akira Kurosawa, Senkichi Taniguchi, Kajirô Yamamoto.
Guión: Ryûzô Kikushima, Akira Kurosawa.
Fotografía: Choshiro Iskii, Asakazu Nakai.
Montaje: Tosió Gotô, Yoshi Sugihara.
Música: Fumio Haysaka.
Reparto: Toshirô Mifune, Takashi Shimura, Keiko Awaji, Eiko Miyoshi, Reikichi Kawamura, Isao Kimura, Ichirô Sugai, Masao Shimizu, Noriko Sengoku.
Género: Thriller / Drama social.
Nacionalidad: Japón.
Duración: 122 minutos.

Sinopsis:
En un Japón devastado por la guerra, la corrupción y la violencia campean a sus anchas. Al joven detective Murakami le roban su revólver en un autobús y pronto se descubren asesinatos cometidos con balas que provienen de esta arma. Desesperado y avergonzado, Murakami intenta recuperar la pistola sin éxito. La ayuda del veterano detective Sato le permitirá dar caza al culpable...

Tráiler de la película (Nora Inu, 1949).


Comentario:
Como he mencionado anteriormente, el cine de Kurosawa ha sido muy apreciado en Occidente; probablemente debido porque entre sus influencias se pueden rastrear los nombres de grandes realizadores británicos y estadounidenses como John Ford, Orson Welles o Alfred Hitchcock. Esto, junto a haber encontrado un lenguaje propio que combina estas influencias externas con la tradición de su país generan un estilo ágil a la vez que contemplativo y un tanto exótico.
La película que nos ocupa hoy se presenta como una peculiar muestra de cine negro con estructura de “buddy movie” en la que dos policías de diferentes generaciones se combinan para recuperar el arma perdida por el más joven de la pareja y, simultáneamente, atrapar al ladrón del revólver y evitar que siga delinquiendo. Como podéis apreciar, no es un tema muy japonés si no que se podría encontrar ambientado en cualquier lugar del mundo.

Mifune y Shimura como los detectives protagonistas (Nora Inu, 1949).


Si bien es cierto, Kurosawa combina este tema con la presentación de un Japón (simbolizado por la ciudad de Tokio) devastado tras la Segunda Guerra Mundial y en el que se aprecian claramente los efectos negativos de la contienda. Este contexto permite al realizador japonés mostrar aspectos costumbristas de su país, en el que se dan cita tradición milenaria y modernidad (y cosmopolitismo, ¿por qué no?). Además, emplear protagonistas de dos generaciones le da juego para confrontar ambas situaciones: el detective veterano es un tipo familiar con mucha experiencia en su trabajo mientras que el joven es un solitario que no parece tener claro en qué lugar se encuentra. Claro que para conseguir este objetivo se necesitan excelentes interpretaciones, como las que en este caso proporcionan Mifune como detective novel y Shimura como veterano policía. A ello se une la retahíla de intérpretes secundarios, en especial Keiko Awaji como una “femme fatale” muy diferente al arquetipo del cine negro americano, que conforman un universo particular que refleja la dualidad estilística en la que se mueve el excelente realizador japonés.

Aspectos costumbristas en un Japón devastado por la guerra (Nora Inu, 1949).


En cuanto a la parte técnica del film, me gustaría destacar la ambientación y la puesta escena que están muy logradas y que demuestran que Kurosawa ya había alcanzado una madurez estilística digna de elogio y que despuntaría al año siguiente con Rashomon. Sin embargo, quiero dejar claro que aún se pueden rastrear claras influencias (Hitchcock) como en la secuencia inicial del robo del revólver en el autobús. Tanto esta secuencia como la del tiroteo en la cabina telefónica del hotel o la persecución final demuestran el excelente uso de los ambientes (tanto cerrados como abiertos) así como un envidiable dominio del montaje y la planificación. Todo ello dota de un ritmo vivo al film, especialmente en su parte final. En este sentido, uno de los bajones del film, en mi opinión, es la secuencia que se desarrolla durante el partido de béisbol y en la que la gradación del suspense se produce a un ritmo excesivamente lento.

Excelente empleo de los claroscuros en este peculiar cine negro (Nora Inu, 1949).


A pesar de esto, el film cuenta con otros hallazgos como el mostrar de manera casi neorrealista el debate entre tradición y progreso que vive Japón durante la época. En un excelente blog, (http://johannes-esculpiendoeltiempo.blogspot.com.es/2012/10/el-perro-rabioso-nora-inu-1949-de-akira.html) podemos tomar las ideas principales de las que se nutre el film de Kurosawa, como el dilema moral en el que se mueve el protagonista de la cinta ya que, como el ladrón del revólver, es un joven excombatiente que, una vez finalizada la guerra, no tiene nada y debe salir adelante. ¿Por qué unas personas eligen un camino y otras el contrario? Esta dualidad se muestra claramente en la secuencia final de la persecución y que podemos disfrutar en su integridad en YouTube.

Secuencia de la persecución final (Nora Inu, 1949).


Policía y criminal, dos caras de la misma moneda (Nora Inu, 1949).

En resumen, El Perro Rabioso es una película sumamente interesante que muestra el buen hacer de un director que aún no tenía 30 años y que ya dominaba los resortes de un arte al que daría excelentes obras. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0041699/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.9/10 tras la votación de 11793 usuarios de esta base de datos. Es cierto que no es el mejor largometraje de Akira Kurosawa, pero ya muestra lo que estaba por llegar...

Calificación global: 80/100

viernes, 26 de mayo de 2017

Sangre Sabia (Wise Blood, 1979)

John Huston es considerado uno de los mejores directores del cine “clásico” estadounidense gracias a obras maestras de la talla de El Halcón Maltés, El Tesoro de Sierra Madre, La Jungla de Asfalto o El Hombre que Pudo Reinar. Sin embargo, ciertos sectores de la crítica minimizan su importancia dentro de la historia del cine Hollywoodiense. En cualquier caso, su carrera posee varios títulos un tanto olvidados pero de gran interés por numerosos motivos. Este el caso de la película que vamos a comentar hoy y que muestra el lado oscuro del “American way of life”...
 

Sangre Sabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Wise Blood.
Año de producción: 1979.
Director: John Huston.
Producción: Michael Fitzgerald, Kathy Fitzgerald.
Guión: Benedict Fitzgerald, Michael Fitzgerald (basado en la novella de Flannery O’Connor).
Fotografía: Gerry Fisher.
Montaje: Roberto Silvi.
Música: Alex North.
Reparto: Brad Dourif, Ned Beatty, Harry Dean Stanton, Daniel Shor, Amy Wright, Mary Nell Santacroce.
Género: Drama social / Comedia negra.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 108 minutos.
 
Sinopsis:
Ambientada en el sur de los Estados Unidos, narra cómo un hombre regresa del servicio militar y, tras su encuentro con un predicador ciego (que no lo es en realidad), decide dedicarse a predicar, creando la “Iglesia Sin Cristo”.
 
Tráiler de la película (Wise Blood, 1979).
 
Comentario:
Desde los títulos de crédito, estampas del sur estadounidense llenas de mensajes religiosos y filmadas en blanco y negro, con numerosos errores ortográficos ya podemos apreciar el tono pesimista de la película que nos disponemos a presenciar.
 
Detalle de los títulos de crédito (Wise Blood, 1979).
 
Basada en la novela homónima de Flannery O’Connor (https://es.wikipedia.org/wiki/Flannery_O%27Connor) que se ambienta en el sur de Estados Unidos, esta película nos muestra un retrato de perdedores. De hecho, ninguno de los personajes es capaz de escapar de una sociedad enfermiza y en decadencia que trata de aferrarse a una serie de valores que semejan impuestos de antemano más que verdaderamente creídos por los propios personajes. Aquellos que logran sobrevivir ante esta situación son los farsantes y timadores, mientras que los personajes “honestos” consigo mismos son atrapados en una espiral de autodestrucción. El guión es desesperanzador y acentúa la soledad y la alineación en la que viven los personajes. Asimismo muestra las contradicciones de una sociedad en decadencia, en búsqueda de valores y, sobre todo, de fe y refleja la cara oculta del sueño americano.
La película es muy pesimista, pero constituye una apuesta valiente por parte de un director septuagenario (Huston contaba 73 años cuando la dirigió) y que no tenía nada que demostrar al mundo del cine, salvo que todavía podía abordar temas polémicos y desbancarse de una industria que apostaba por la comodidad en sus producciones.
 
Brad Dourif como Hazel Motes (Wise Blood, 1979).
 
A nivel técnico, destaca que se ha rodado en exteriores prácticamente en su totalidad y con una patente escasez de medios. Ello acentúa su aspecto descuidado, a pesar de contener escenas logradas como la secuencia inicial en la que Hazel Motes (interpretado por Brad Dourif) regresa a su pueblo de origen tras su servicio militar en Vietnam para comprobar que ya no existe ningún resto de su pasado familiar y que la mayor parte de los jóvenes del pueblo se han ido a la ciudad escapando de un futuro incierto... para encontrar otro no menos negro. Las imágenes muestran la soledad y la desolación del personaje, así como el guión acentúa su desconcierto y sus propias contradicciones.
 
Secuencia inicial de la película (Wise Blood, 1979).
 
En este sentido, cabe destacar que la fotografía muestra las carencias presupuestarias del film ya que nos encontramos con secuencias en las que la imagen y la iluminación están muy logradas (sin ir más lejos la secuencia inicial del film) junto con otras en las que la iluminación es plana y la profundidad de color es escasa como, por ejemplo, cuando el personaje de Daniel Shor roba la momia en miniatura del museo. Estos contrapuntos cómicos del guión (como el robo que acabo de mencionar) parecen demasiado absurdos en su tratamiento visual y no se integran bien en el tono triste y trágico del film. Si bien, Huston muestra su conocimiento del cine incluso en estos momentos tratándolos como las comedias clásicas de Chaplin, Keaton y Lloyd en los años 20.
Esto nos lleva a hablar del reparto, un tanto desigual ya que Brad Dourif como protagonista muestra una gran fuerza expresiva en su mirada pero sobreactúa en muchos momentos (quizá esto sea intencionado). Ned Beatty, a pesar de ser el segundo en aparecer en la lista de actores durante los títulos de crédito, aparece en un breve papel y es un actor que da la impresión de interpretar siempre al mismo tipo de personaje. Daniel Shor, a pesar de su empeño, se encarga del personaje más anacrónico del film lo que no le favorece. Amy Wright está excelente en su papel de joven hija de un falso predicador y logra expresar perfectamente el patetismo de su personaje. Harry Dean Stanton caracteriza a un farsante de una manera excelente, adueñándose de las escenas en las que aparece. Especial mención merece Mary Nell Santacroce interpretando a la casera, a pesar de lo breve de sus intervenciones es capaz de mostrar numerosas emociones, destacando la soledad y desesperanza en la que vive su personaje.
 
Amy Wright y Harry Dean Stanton como dos farsantes (Wise Blood, 1979).

Ned Beatty trata de aprovecharse del tirón de Brad Dourif (Wise Blood, 1979).
 
Otros aspectos a destacar incluyen la música sureña que acentúa las situaciones que se muestran en pantalla y el montaje que es capaz de capturar escenas de diferentes tonos tanto visuales como narrativos y conjuntarlas de manera efectiva. También podemos hablar de simbolismos, de hecho, algunos estudiosos de la obra de Huston, como Marcial Cantero en su libro dedicado al cineasta norteamericano (Cátedra, 2003) menciona que el destartalado coche del protagonista constituye una metáfora del que ve más allá de la apariencia de las cosas. Finalmente, la planificación de las secuencias demuestra la experiencia y el buen hacer de Huston, por ejemplo el travelling final que posee una fuerza expresiva enorme y nos deja muy mal sabor de boca.
 
El desequilibrio psicológico de Hazel Motes (Brad Dourif) le conduce a la autolesión (Wise Blood, 1979).
 
En resumen, Sangre Sabia es una película “extravagante, exagerada y bizarra” en palabras de mi hermano tras haberla visto, yo añadiría que es una apuesta valiente por parte un director septuagenario que prueba que aún tenía cosas que ofrecer a un público que, por desgracia, se estaba acomodando cada vez más. Tiene bastantes puntos débiles pero también posee secuencias de gran fuerza expresiva y un mensaje nada complaciente que invita a la reflexión. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080140/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.2/10 tras la votación de 3870 usuarios de esta base de datos. Es cierto que no es, ni mucho menos, el mejor largometraje de John Huston, pero me gustaría que le dierais una oportunidad (la podéis encontrar en YouTube).
 
Película completa (Wise Blood, 1979).
 
 
Calificación global: 77/100

viernes, 31 de marzo de 2017

La Tierra Prometida (Ziemia Obiecana, 1975)


Tras la última serie de entradas sobre películas más o menos clásicas, me gustaría volver a la idea de partida de este blog comentando un film que, quizá, sea menos conocido por el gran público a pesar de poseer un estatus de cine de calidad y prestigio internacional. Hoy voy a hablar de una película que es considerada como la mejor del cine polaco y que posee muchos elementos que la hacen sumamente interesante. ¿Preparados para la búsqueda de...
 

La Tierra Prometida

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Ziemia Obiecana.
Año de producción: 1975.
Director: Andrzej Wajda.
Producción: Tadeusz Kosarewicz.
Guión: Andrzej Wajda (basado en la novella de Wladyslaw Stanislaw Reymont).
Fotografía: Waclaw Dybowski, Edward Klosinski, Witold Sobocinski.
Montaje: Zofia Dwonik, Halina Prugar.
Música: Wojciech Kilar.
Reparto: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak, Andrzej Seweryn, Anna Nehrebecka, Franciszek Pieczka, Bozena Dykiel, Kalina Jedrusik, Andrzej Szalawski, Jadwiga Andrzejewska.
Género: Drama social / Político.
Nacionalidad: Polonia.
Duración: 139 minutos.
 
Sinopsis:
Un pueblo polaco crece en poco tiempo hasta convertirse en uno de los mayores centros textiles. Las condiciones de los trabajadores son muy inseguras y el capitalismo se muestra en su versión más cruda y despiadada. En este contexto, tres amigos (un polaco, un judío y un alemán) juntan su capital para montar una fábrica. La película muestra su búsqueda de la fortuna desprovista de cualquier escrúpulo.
 

 
Contrastes económicos y de clases sociales (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Comentario:
El cine polaco vivió una época de gran esplendor artístico a través de los trabajos de directores como Roman Polanski o Krzysztof Kieslowski que le proporcionaron un soplo de aire fresco al cine europeo y que, más adelante, desarrollarían sus trabajos en Reino Unido, Estados Unidos y Francia, escapando del régimen político comunista imperante en su país. Sin embargo, su cine bebe en muchos sentidos del gran Andrzej Wajda, que sentó unas bases estilísticas mediante sus trabajos de los años 50 del siglo pasado como Kanal (1957) o Cenizas y Diamantes (Popiól i Diament, 1958), que fueron aclamados por crítica y público en reconocidos festivales internacionales. Si bien, después de estos éxitos, el maestro polaco pasó unos años en los que espació más sus trabajos.
A mediados de la década de los 70, Wajda volvió a la carga con el largometraje que nos ocupa hoy y que es considerado, por buena parte de la crítica, como la mejor película de la historia del cine polaco. Quizá esto sea mucho decir, pero desde el comienzo del film podemos apreciar que estamos frente a una obra magna y de gran envergadura.
La historia se basa en una de las novelas menos conocidas del premio Nóbel polaco Wladyslaw Stanislaw Reymont (https://es.wikipedia.org/wiki/W%C5%82adys%C5%82aw_Reymont), que narra el comienzo y auge del capitalismo en su país así como la deshumanización provocada por el ansia de riqueza y poder. El propio Wajda se encargó de adaptar la novela a la pantalla, a pesar de que él mismo indicaba que se trata de un libro aburrido pero que versaba sobre un tema de extraordinario interés para él... algo que se nota en el cuidado por el detalle y la planificación de los decorados.
 
Los tres amigos celebrando el poder montar una fábrica (Ziemia Obiecana, 1975).
 
De hecho, un importante punto a favor de este largometraje (y tan largo, pues en su versión original tenía una duración de 179 minutos, que se han visto reducidos a 139 en su reedición) es el empleo de localizaciones reales en Lodtz, el pueblo donde se desarrolla la historia que narra el film. En el momento del rodaje, la arquitectura de este pueblo no había cambiado mucho y se conservaba una buena cantidad de fábricas y edificios de la época recreada, que permitieron otorgar a la película una sensación de realismo que se ve acentuada por la cuidadosa puesta en escena y el esmero puesto en el vestuario de los actores y, en general, en todo el diseño de producción.
Además, el empleo de grandes angulares permite reforzar la sensación de grandeza, por llamarlo de alguna manera, y la de vacío, puesto que se dejan grandes espacios libres en los planos y se deforman las dimensiones de los mismos. Al principio puede que nos choque este hecho un tanto antinatural pero, creedme, el aspecto visual de la película es increíblemente bueno y está muy logrado, además de enganchar desde el comienzo. Si combinamos esto con un excelente dominio del movimiento de cámara (uso de grúas, zooms, travellings...) y de la posición en la que esta se coloca para distanciarnos de lo que sucede dentro del plano o acercarnos a los personajes, nos tendremos que rendir a la maestría y el control del medio fílmico que posee el genio polaco.
 
Los mismos personajes convertidos en nuevos magnates (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Por ejemplo, en la secuencia en la que el personaje principal (excelentemente interpretado por Daniel Olbrychski) se dedica a supervisar el trabajo en la fábrica, tenemos un resumen de lo comentado hasta el momento: un travelling de seguimiento en ligero contrapicado, que nos permite apreciar la arquitectura de la fábrica mientras seguimos al personaje, en el interior se continúa el travelling pero a la altura del pecho del personaje aproximadamente, se combinan las posiciones de cámara en planos y contraplanos a lo largo del travelling, etc., esto nos permite observar las duras e infrahumanas condiciones laborales que soportan los obreros dentro de la fábrica y la deshumanización del personaje principal, así como la importancia del color en esta película. Otra breve secuencia nos permite apreciar el cuidadoso detalle de la decoración y el mimo observado en la puesta en escena, así como nos sugiere la falta de escrúpulos del personaje principal que no duda en que “el fin justifica los medios”.
 
Interesante secuencia con grandes hallazgos técnicos (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Excelentes decorados y ambientación (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Siguiendo con otros aspectos técnicos, la fotografía e iluminación son fantásticas y aportan profundidad a las escenas. El montaje, también excelente, crea un ritmo narrativo que no agobia ni por su rapidez ni por su lentitud, lo que es muy de agradecer en una película de semejante duración. El guión no es nada condescendiente si no que es duro, sin compasión; si bien tiende a tomar partido por las clases oprimidas (no olvidemos de que se trata de un drama social), nos las muestra también con muchos defectos por lo que no nos permite simpatizar completamente con ellos. Además, el guión nos muestra cómo el ansia de poder y de riqueza elimina, prácticamente, todo rasgo de humanidad en los personajes y, finalmente, todos ellos son negativos, a excepción de la prima del protagonista (muy bien interpretada por la bella Anna Nehrebecka).
 
En el materialismo reinante también podemos encontrar algún idealista (Ziemia Obiecana, 1975).
 
No podemos olvidar el estupendo trabajo de todos los actores y, en especial, del trío protagonista: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak y Andrzej Seweryn. Los dos primeros realizan, incluso, un guiño directo a la cámara en dos momentos puntuales del film y que, por una parte, nos distancian de lo narrado pues los actores se dirigen directamente a nosotros, los espectadores, y, por otra parte, nos hacen cómplices de su increíble interpretación (por ejemplo, a 1 hora y 50 minutos de duración, tenemos un guiño de Wojciech Pszoniak).
El film fue nominado a los Óscar como mejor película de habla no inglesa pero no consiguió hacerse con la estatuilla... y es que competía, nada más y nada menos que, con Dersu Uzala (1975) del maestro japonés Akira Kurosawa. Sin embargo, se llevó el premio a la mejor dirección en el Festival Internacional de Cine de Moscú, la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid, y ganó cuatro premios en Festival de Cine Polaco (mejor actor para Wojciech Pszoniak, mejor diseño de producción, mejor banda sonora y mejor película).
En resumen, La Tierra Prometida (también conocida como La Tierra de la gran promesa) ofrece una visión despiadada del capitalismo y de la explotación del trabajador así como de la falta de escrúpulos en gente con ansias de riqueza y poder. Todo ello narrado de una manera excelente y con un aspecto visual muy atractivo. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0072446/?ref_=nv_sr_2) la valoran con un 8.0/10 tras la votación de 2221 usuarios de esta base de datos. Afortunadamente, podemos gozar de este largometraje en su versión original a través de YouTube.
 
Película completa (Ziemia Obiecana, 1975).
 
 Calificación global: 87/100

miércoles, 1 de marzo de 2017

Alien, el Octavo Pasajero (Alien, 1979)

A día de hoy, el cine de acción y, en especial, el género de la ciencia-ficción se basa casi exclusivamente en virguerías hechas por ordenador, dando lugar a espectaculares efectos especiales que te dejan boquiabierto. Hace casi 40 años, los ordenadores no tenían la potencia actual y realizar films de ciencia-ficción se solucionaba con ingenio y profesionales que eran capaces de sacar partido a los medios disponibles en ese momento. La película de hoy es un notorio ejemplo del mejor cine de ciencia-ficción, se trata de...
 

Alien, el Octavo Pasajero

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Alien.
Año de producción: 1979.
Director: Ridley Scott.
Producción: Gordon Carroll, David Giler, Walter Hill.
Guión: Dan O’Bannon, Ronald Shussett.
Fotografía: Derek Valint.
Montaje: Terry Rawlings.
Música: Jerry Goldsmith.
Reparto: Tom Skerrit, Sigourney Weaver, Veronica Cartwright, Harry Dean Stanton, John Hurt, Iam Holm, Yaphet Kotto.
Género: Ciencia-Ficción / Terror.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 112 minutos.
 
Sinopsis:
Una nave espacial que transporta millones de toneladas de mineral recibe una señal de auxilio. Sus siete tripulantes deciden ver de qué se trata y aterrizan sobre un planeta desolado en el que descubren una criatura que se introduce en su nave y les ataca.
Trailer de la película (Alien, 1979).
 
Comentario:
La película a la que nos aproximamos hoy está considerada como uno de los mejores títulos de ciencia-ficción de todos los tiempos. Su valor artístico es incuestionable, a pesar de sus graves errores de guión (hay que asumir demasiados aspectos de difícil credibilidad) y su originalidad un tanto limitada (parte de su argumento se encuentra en otros films anteriores). De hecho, Alien toma elementos de numerosas fuentes: mitología, novela, cine de terror, etc. Además de poseer un marcado carácter metafórico y un contenido sexual inherente (lo que le valió bastantes críticas). Todo ello, junto a su impresionante diseño de producción (al que aludiremos más adelante), hace que su visionado sea una grata experiencia; a continuación, trataremos de desentrañar algunos aspectos.
En primer lugar, la idea de esta película surgió como respuesta a la imposibilidad de rodar la novela “Dune”, un sueño acariciado por el guionista Dan O’Bannon y que no pudo verse llevado a cabo a causa del elevado coste que conllevaría esa producción a principios de los años 70; si bien, le permitió codearse con algunos de los autores más destacados del momento en lo que a ciencia-ficción se refiere. De ahí que se barajasen alternativas de menor presupuesto y que propiciaron que O’Bannon desempolvase un guión original suyo inacabado que terminaría por convertirse en el de Alien tras una serie de cambios en la ambientación de la trama.
 
La nave espacial Nostromo produce claustrofobia (Alien, 1979).
 
Una vez esbozado el guión, Walter Hill se interesó por el mismo y participó en pulir algunos aspectos. Incluso se propuso rodarlo una vez finalizado, pero los retrasos acumulados hicieron que, cuando se podía iniciar el rodaje, Hill se encontraba inmerso en la realización de The Warriors: Los Amos de la Noche (The Warriors, 1979; http://www.imdb.com/title/tt0080120/?ref_=nv_sr_1), otra interesante película que le impidió dedicarse a Alien. Debido a esto, los productores y guionistas de Alien decidieron cederle el rodaje del mismo a Ridley Scott quien, por una parte era considerado un director de “qualité”, tras el éxito de crítica y los premios en festivales internacionales que recibió por su adaptación de la novela de Joseph Conrad, Los Duelistas (The Duellists, 1977; http://www.imdb.com/title/tt0075968/?ref_=nv_sr_1); por otra parte, Scott no se quería encasillar en ningún género y vio una gran oportunidad en Alien.
 
 
Una de las formas del alienígena, en este caso “face hugger” (Alien, 1979).
 
Así, se comenzaron a formar los mimbres de una película en la que muchas mentes creativas han intervenido, entre guionistas, productores y director, como ya hemos visto y los responsables del diseño de producción y efectos especiales (a cargo de Carlo Rambaldi y H.R. Giger), sobre todo los referidos a los escenarios de la fortaleza en la que encuentran el “nido” de Aliens y el diseño del propio monstruo. De hecho, estos decorados son impresionantes, originales no tanto en su concepción como en los materiales empleados (huesos y restos orgánicos, trozos de tuberías y de plásticos) y cuidados con esmero. Si bien, en este aspecto, lo que realmente llama la atención son las diversas formas que toma el alienígena.
 
Excelente diseño de decorados (Alien, 1979).

El “nido” de aliens, ¡vaya descubrimiento! (Alien, 1979).
 
Una de los pocos primeros planos de la forma final del alienígena (Alien, 1979).
 
La atmósfera claustrofóbica y un tanto onírica (o, más bien, de pesadilla) que se crea en este film merece ser destacada, al igual que su inventiva visual y cualidades estéticas. Dentro de este punto, es necesario apuntar que un gran acierto del film es no recaer en la parte “gore” si no que sugiere más de lo que se muestra en pantalla. Para ello, la labor de Scott fue determinante mediante el empleo de la elipsis, los efectos de sonido (no tanto la música) y aprovechando al máximo los efectos especiales (merecedores de un premio Óscar) de los que dispone, gracias a su excelente dominio del pulso narrativo.
 
Quizá la secuencia más "gore" de la película es la aparición del "chest buster" (Alien, 1979).
 
Un factor a tener en cuenta es la contraposición luz frente a oscuridad en los distintos ambientes donde se desarrolla la acción para delimitar aquellos lugares donde domina la razón de los otros donde el miedo es predominante. A este respecto, el montaje y la planificación de los encuadres fueron providenciales para lograr este efecto.
 
La muerte de Dallas, el capitán de la nave (Alien, 1979).
 
En cuanto a la interpretación del septeto protagonista, no hay mucho que objetar, si bien no es lo más destacado del largometraje pues, a veces, da la impresión de que algunos de los actores se limitan a pasar por ahí. Quizá podamos añadir que este film le valió la fama a Sigourney Weaver por su interpretación de la teniente Ripley.
 
La tripulación de la nave Nostromo al completo (Alien, 1979).
 
En resumen, Alien es una excelente película de ciencia-ficción que combina elementos de varios géneros y cuenta con una cuidada gradación del suspense. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0078748/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 8.5/10 tras la votación de la friolera de 595235 usuarios de esta base de datos. Además, se encuentra entre las 250 películas mejor puntuadas, ocupando el puesto 51; lo que prueba su gran popularidad… que se vio reflejada en las secuelas que se produjeron con posterioridad.
 
Calificación global: 90/100

domingo, 12 de febrero de 2017

Los Inconquistables (Unconquered, 1947)

Una de mis debilidades se puede afirmar que son las películas del oeste o “western”. Hoy vamos a comentar una que no entra exactamente dentro de esa categoría pero que guarda mucha relación con ellas. A su director siempre se le ha acusado de tergiversar la historia y de emplear excesivamente el “cartón piedra”. Muchas de estas críticas se deben a sus ideas políticas reaccionarias pero, si tan solo nos fijamos en su cine, podremos observar que Cecil B. DeMille domina el medio como pocos y, si bien es cierto que antepone el espectáculo a la veracidad de los hechos, no lo es menos que esto, para otros directores, nunca ha sido motivo de crítica. La película de hoy es considerada por muchos como una de sus mejores obras, se trata de...
 

Los Inconquistables

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Unconquered.
Año de producción: 1947.
Director: Cecil B. DeMille.
Producción: Cecil B. DeMille.
Guión: Charles Bennett, Fredric M. Frank, Jess Lasky Jr. (basado en la novela de Neil H. Swanson).
Fotografía: Ray Rennahay.
Montaje: Anne Bancher.
Música: Victor Young.
Reparto: Gary Cooper, Paulette Goddard, Howard Da Silva, Boris Karloff, Cecil Kellaway, Ward Bond, Virginia Campbell, Hery Wilcoxon.
Género: Aventuras / Western / Histórica.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 142 minutos.
 
Sinopsis:
Ambientada en 1763, en el marco de las revueltas indicas en los días de la colonización norteamericana, una joven inglesa es convertida en esclava y deportada a las colonias, pero es salvada por el capitán Holden. Cuando éste se ausenta, un comerciante la esclaviza de nuevo. A partir de aquí se suceden las aventuras de este singular trío amoroso.
 
Película completa (Unconquered, 1947).
 
Comentario:
El propio DeMille confesó que seguía una fórmula para sus films históricos: “contar una apasionante peripecia personal sobre el telón de fondo de grandes sucesos históricos. La intriga confiere a estos sucesos un sentido más vivo que el que pueden encontrar los espectadores en los manuales de Historia” (“Présénce du cinema”, nº 24-25, otoño 1967). Esta afirmación se corresponde perfectamente con lo que podemos ver en Los Inconquistables.
 
Gary Cooper y Paulette Goddard, atractiva pareja protagonista (Unconquered, 1947).
 
 
Este largometraje se gestó a partir del interés creciente de DeMille por retratar el nacimiento de Estados Unidos como nación. Si bien se tiende a asociar a este realizador con el “cartón piedra” y un deliberado falseamiento histórico (al igual que al cine norteamericano, en general), esta idea no es totalmente exacta. De hecho, el título que nos ocupa hoy prueba, prácticamente, todo lo contrario. Para realizar Los Inconquistables se llevó a cabo una concienzuda labor de casi un par de años de preproducción, consistente en profundas investigaciones sobre el modo de vida y costumbres de la época que se retrata en la película, utensilios y vestimentas utilizados por los indios del noreste de América, estudio de crónicas escritas en la época, consultas en museos y asesoramiento por especialistas… aunque esto no evita que el autor se tomase unas cuantas licencias en pro de la efectividad cinematográfica (por ejemplo, le persecución a caballo es completamente imposible ya que los indios de esa zona no empleaban equinos; una de las tribus indias que se menciona en el largometraje no participó en las revueltas que ponen trasfondo a la historia narrada…). Por el contrario, el vestuario y el lenguaje indio fueron elementos mimados con esmero (incluso Karloff tuvo que aprender a pronunciar el dialecto indio).
 
Gary Cooper como el capitán Chris Holden (Unconquered, 1947).

Boris Karloff como el jefe indio Guyasuta (Unconquered, 1947).
 
De todos modos, si las adaptaciones cinematográficas de novelas, obras de teatro o musicales no tienen que seguir al pie de la letra a sus respectivos originales, ¿por qué razón debe tratarse la Historia de manera diferente? De hecho, muchas veces la Historia es confusa e interpretable, además de variable según las fuentes que se consulten. Con esto pretendo decir que, al fin y al cabo, estamos ante un largometraje y no ante una lección de Historia. Por si fuera poco, este largometraje se basa en una novela que, a su vez, tomaba como punto de partida un documento histórico cuyo contenido se puede leer en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Los_inconquistables).
 
 
Fotograma de la escena del juicio (Unconquered, 1947).
 
Los Inconquistables fue el último “western” que rodó DeMille y resume las aportaciones de este autor al género. Por ejemplo, la meticulosa puesta en escena, con muchos elementos, lo que otorga densidad y demuestra el estilo y talento artístico de DeMille. Sin embargo, se observa cierta tendencia a recargar excesivamente los encuadres. Otro aspecto a destacar es el interesante uso del color y de los objetos, que hacen avanzar la acción en algunas secuencias.
 
Cecil B. DeMille supervisando material.
 
Los personajes presentan contradicciones, lo que los hace más creíbles y permite que sus actos sean los que sustenten el relato. En este sentido, la atractiva pareja protagonista (Gary Cooper y Paulette Goddard) hace una buena labor interpretativa, contrapunteada por la presencia de Howard Da Silva como el personaje negativo. Sin embargo, se puede decir que son los actores secundarios los que verdaderamente dan vida a la película.
Quizá no estemos de acuerdo con los fundamentos ideológicos planteados en esta película (falseamiento de hechos e ideales que determinaron la expansión americana hacia el Oeste, con fiebre depredadora) pero la película no engaña a nadie y destaca por su enorme fuerza plástica. Una de las secuencias más espectaculares es el asedio a Fort Pitt y la posterior batalla, que costó meses de preparación y cientos de miles de dólares. En el vídeo podréis ver como destaca el decorado de la fortaleza, construido con detalle, el elevado número de figurantes que participan (representando todo tipo de personajes: indios, milicianos, tramperos, esclavos…), el “travelling” lateral, etc.
 
El asedio a Fort Pitt (Unconquered, 1947).
 
En resumen, Los Inconquistables es una entretenida película con una atractiva pareja protagonista y un regusto al Hollywood clásico, dejando de lado algunas inconsistencias históricas y algunos ideales desfasados, se trata de un trabajo bien llevado de principio a fin. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0039931/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.2/10 tras la votación de tan solo 14111 usuarios de esta base de datos.
 
Calificación global: 79/100