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viernes, 31 de marzo de 2023

El Pistolero (The Gunfighter, 1950)

 

Desde niño, el “western” ha sido uno de mis géneros cinematográficos favoritos. La mayoría de las veces, las películas muestran hazañas y dan una visión romántica del “salvaje oeste” y sus protagonistas. En este tipo de películas, estamos acostumbrados a ver acción, persecuciones, duelos con revólver, etc. Sin embargo, algunos largometrajes tienden a concentrarse en la psicología de los personajes, tratando de desmitificar a los héroes y villanos del imaginario popular del Viejo Oeste Norteamericano. El título que nos ocupa entra dentro de este último grupo de largometrajes. Hoy nos vamos a enfrentar con…

 

El Pistolero

Ficha técnico-artística:

Título original: The Gunfighter.

Año de producción: 1950.

Director: Henry King.

Producción: Nunnally Johnson, Darryl F. Zanuck.

Guión: William Bowers, William Sellers (a partir de una historia de William Bowers y André de Toth).

Fotografía: Arthur C. Miller.

Montaje: Barbara McLean.

Música: Alfred Newman.

Reparto: Gregory Peck, Helen Westcott, Millard Mitchell, Jean Parker, Karl Malden, Skip Homeier, Anthony Ross, Verna Felton, Ellen Corby, Richard Jaeckel.

Género: Western.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 82 minutos.

 

Sinopsis:

Jimmy Ringo es un afamado pistolero que desea pasar desapercibido y abandonar su vida de peligros, pero es perseguido por los hermanos de un joven que se le enfrentó en un salón. Ringo se dirige a la tranquila ciudad de Cayenne donde pretende reencontrar a su antiguo amor y conocer a su hijo. Sin embargo, su simple presencia altera las costumbres de la ciudad y pone en alerta al Marshal, un viejo compañero de correrías, quien pretende mantener la tranquilidad de la pequeña ciudad. A partir de ese momento, Ringo se encuentra atrapado en la cantina de la ciudad esperando conseguir su objetivo, pero alerta ante la posible llegada de sus perseguidores y de cualquier joven pistolero que quiera ganar fama enfrentándose a él.

 

Trailer de la película.



Comentario:

Esta película puede sorprender por su tono y su ritmo, ya que, por el título, uno esperaría un largometraje plagado de duelos y mucha acción... pero se encuentra con todo lo contrario, una trama intimista, con tintes psicológicos, unos personajes trabajados, con aristas, y un tono desmitificador. Se puede afirmar que esto se debe al guión, basado en un personaje real del viejo oeste norteamericano, y a la excelente puesta en escena, con una cuidada composición de los planos y secuencias, que se beneficia de una estupenda fotografía en blanco y negro. Todo ello conjuntado a la perfección por el realizador, Henry King.

Plano significativo en el que podemos apreciar el agotamiento y la soledad a la que está sometido Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


A pesar de sus virtudes y el buen recibimiento de la crítica, esta película no tuvo  éxito comercial en su época, si bien se convirtió en una película de culto con el paso de los años. Además, la imagen de Gregory Peck se vio mermada por su aparición en este largometraje, se dice que al público no le gustó que llevase bigote, algo que, por otra parte, parece que era habitual en la época en la que se ambienta la película. Independientemente de esto, el señor Peck ofrece una excelente interpretación, con muchos matices y un tono a la vez relajado y tenso. La personificación que crea de un pistolero mítico en el imaginario del oeste norteamericano (Jimmy Ringo) da humanidad al personaje: lo llena de dudas, de cansancio (hastío, se podría decir), esperanzas de cambiar de modo de vida, tristeza, etc. En resumen, otorga al personaje una gran cantidad de matices, algo inusual en el cine de este género.

Gregory Peck caracterizado como Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


El resto del reparto ofrece estupendas interpretaciones, destacando Millard Mitchell como el Marshall y excompañero de Ringo, capaz de mostrar una dualidad entre la amistad hacia el colega y la dureza por representar la ley y el orden. También podemos destacar el alivio cómico que dan a la trama los personajes interpretados por Karl Malden (como el camarero de la cantina, que a la vez idolatra y teme al pistolero) y Anthony Ross (como ayudante del Marshall). Tal vez, las actrices que aparecen en el filme se han encontrado con personajes más planos y muy estereotipados, como Verna Felton que interpreta a la matriarca de las guardianas de la moral y las buenas costumbres en la ciudad, pero hay que reconocer que se marca una de las escenas más divertidas de la película cuando confunden a Ringo con un ayudante del Marshal. El contrapunto femenino a Peck lo personaliza Helen Wescott, como su antiguo amor, pero su interpretación es muy comedida y su personaje resulta bastante tópico.

Excelente interpretación de Millard Mitchell como el Marshal de la ciudad (The Gunfighter, 1950).


Un joven se dispone a enfrentarse a Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


La puesta en escena está muy cuidada, con una composición del plano muy estudiada, rellenando todos los espacios en el caso de las escenas rodadas en interiores (prácticamente, el 90% de la película, lo que refuerza su carácter intimista). El montaje es bastante sutil, como suele ocurrir con los filmes de Hollywood, para que el espectador se centre en la trama, pero se pueden apreciar algunas florituras en los cambios de secuencias. El tono del filme es, en general, tranquilo, por lo que las escenas con tensión (por ejemplo, el enfrentamiento inicial en el salón) se remarcan con especial énfasis dentro del conjunto del largometraje. El ritmo del largometraje puede resultar lento para los no iniciados, o aquellos acostumbrados a la hipervelocidad del cine actual, pero merece la pena adentrarse en el largometraje y saborear esta historia. De hecho, el tiempo es uno de los temas inherentes a este filme, ya que Jimmy Ringo dispone de pocas horas para conocer a su hijo, reconciliarse con su antiguo amor, conservar la vida y salir de la ciudad para no enfrentarse a sus perseguidores. Este enfoque acerca del poco tiempo disponible entronca con otro excelente “western" intimista como es “Solo ante el peligro" de Fred Zinnemann (High Noon, 1952), pero, al contrario que en la cinta de Zinnemann, el final del protagonista en “El Pistolero” es la muerte asesinado a traición, por la espalda... no sin que el asesino reciba la misma maldición a la que Ringo se ha visto sometido durante toda su vida: enfrentarse continuamente a pistoleros que desean acabar con él para ganar notoriedad y reconocimiento, relegándose a una huida continua que conlleva una gran soledad. 

Finalmente, Ringo se encuentra con su antiguo amor (The Gunfighter, 1950).

Por fin, Ringo conoce a su hijo (The Gunfighter, 1950).


Al tratarse de un “western" de culto, se pueden encontrar en internet críticas y comentarios mucho más completos que el presente; por ejemplo, sugiero los siguientes:

https://www.espinof.com/criticas/el-pistolero-la-sombra-de-la-leyenda

https://www.criterion.com/current/posts/7149-the-gunfighter-you-cant-go-home-again

Por otra parte, el largometraje completo se encuentra disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=N2qBgiy7-x8&t=2850s

En resumen, una película bien trabajada, con excelentes interpretaciones, ritmo pausado, pero bien graduado y con muchos toques intimistas, humanistas y filosóficos, que la hacen una “rara avis” dentro del género. A mi modo de ver, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt0042531/?ref_=nv_sr_srsg_8) le otorgan una puntuación razonable, pero escasa, 7.7/10 puntos (tal vez porque solo han votado 11749 usuarios de esta base de datos). En mi opinión, el valor histórico, la audacia del argumento (para la época), el tono desmitificador, y la calidad técnica e interpretativa que demuestra esta cinta la hacen merecedora de mayor puntuación.

 

Calificación global: 88/100

miércoles, 22 de enero de 2020

Desafío en la Ciudad Muerta (The Law and Jake Wade, 1958)


Con esta entrada quiero comenzar el año 2020, tras bastantes meses sin publicar nada en este blog. Así, retomamos con fuerza la tarea y esperamos “recuperar” el tiempo perdido intentando publicar una entrada por mes. Con estas premisas, no podía ser menos que el primer comentario del año se refiera a uno de los géneros cinematográficos por excelencia y al que le tengo un cariño especial, el Western. Sin más dilación, nos apuntamos al…

Desafío en la Ciudad Muerta

 
Ficha técnico-artística:
Título original: The Law and Jake Wade.
Año de producción: 1958.
Director: John Sturges.
Producción: William B. Hawks.
Guión: William Bowers (basado en una novela de Marvin H. Albert).
Fotografía: Robert Surtees.
Montaje: Ferris Webster.
Música: Sin créditos.
Reparto: Robert Taylor, Richard Widmark, Patricia Owens, Robert Middleton, Henry Silva, DeForest Kelley, Burt Douglas, Eddie Firestone.
Género: Western.
Nacionalidad: Estados Unidos de América.
Duración: 86 minutos.

Sinopsis:
El Marshal Jake Wade (Robert Taylor) ayuda a que el forajido Clint Hollister (Richard Widmark) escape de la cárcel, pero, a pesar de que luego se separan, Hollister quiere saber en dónde Wade ha escondido un antiguo botín de un atraco cuando ambos eran miembros de la misma banda de forajidos. Mientras Wade trata de rehacer su vida tras abandonar la delincuencia, Hollister continúa por el camino del crimen y secuestra tanto a Wade como a la pareja de éste con el objetivo de que Wade lo conduzca hasta el botín y así recuperar el dinero.


Tráiler de la película.


Comentario:
Esta película no se encuentra entre las obras maestras del género, pero posee elementos de interés que la hacen entretenida y fácil de visionar. Quizá, el reclamo principal del film sea el duelo interpretativo entre dos actores bastante opuestos: Robert Taylor y Richard Widmark. En cierto sentido, el largometraje juega con la contraposición entre ambos: la austeridad de Taylor frente a la sobreactuación de Widmark. Como era de esperar, Widmark interpreta al villano de turno y supera, con creces, el trabajo de Taylor como héroe de la historia. Revisando la película, también parece haber algo oculto entre ellos, hay quien ha querido ver una homosexualidad latente entre ambos personajes, no sé si los tiros (valga la metáfora) van por ahí, pero está claro que la película no cuenta absolutamente toda la historia entre ambos personajes, que cuentan con un pasado común.

Taylor como Wade y Widmark como Hollister (The Law and Jake Wade, 1958).

Ese hilo argumental del pistolero que trata de dejar atrás su pasado oscuro y de regenerarse es un clásico de los Western. En este caso, Taylor ha conseguido ser sheriff de un pueblo y se ha prometido en matrimonio con la hija del terrateniente del lugar, todo parece ir sobre ruedas… sin embargo, se traslada a otro pueblo para liberar a su antiguo compañero de fechorías, al que conoce bien y sabe que es un asesino sin escrúpulos. Con estos mimbres, ¿cómo no le va a perseguir su propio pasado?
Los tres portagonistas: Taylor, Owens y Widmark (The Law and Jake Wade, 1958).

Un aspecto a destacar en este largometraje es la sobriedad y agilidad narrativa de la que goza gracias a la hábil dirección de John Sturges, conocido por títulos como La Gran Evasión (The Great Escape, 1963), Conspiración de Silencio (Bad Day at Black Rock, 1955), o Westerns de la talla de Los Siete Magníficos (The Magnificent Seven, 1960), El Último Tren a Gun Hill (Last Train to Gun Hill, 1959) o Duelo de Titanes (Gunfight at the OK Corral, 1957). Sturges pone su modo de ver el entretenimiento y las relaciones personales al servicio de la película, tal y como lo plantea en algunos de los títulos mencionados aquí. Asimismo, se aprovecha de un buen puñado de técnicos encabezado por el cinematógrafo Robert Surtees y el editor Ferris Webster, destacando que, a pesar de que gran parte se rodó en estudio, el empleo de exteriores ha quedado muy bien conjuntado dentro del largometraje. Es de resaltar el trabajo de los secundarios, especialmente el de Henry Silva como el miembro con menos tranquilidad de la banda de malhechores. Como curiosidad, parece que Robert Taylor no podía soportar a Henry Silva simplemente porque era más alto que él. ¡Cómo eran estas estrellas del cine!

Los villanos secuestran a la muchacha (The Law and Jake Wade, 1958).

Por el contrario, quizá los aspectos menos destacables de este largometraje sean la sucesión de tópicos del género (y que parecen inevitables): ataques de indios, aparición de la caballería, etc. Asimismo, el rol de Patricia Owens parece que sobra dentro de la trama, si bien su personaje ocupa un papel central en buena parte del metraje. El duelo final, aunque tópico y con un final esperado, está bastante bien logrado.
En resumen, a pesar de sus carencias, se trata de una película entretenida que no está entre lo mejor de su director, Sturges. En IMDB no se le hace suficiente justicia con la puntuación, 6.8/10 puntos (votos de 1959 usuarios de esta base de datos), que se le da (https://www.imdb.com/title/tt0051848/?ref_=nv_sr_srsg_0)… yo voy a ser algo más benévolo.

Calificación global: 73/100

martes, 3 de julio de 2018

Pacto de Honor (The Indian Fighter, 1955)


Tras unos meses de parón forzoso debido a múltiples actividades, ¿qué mejor que retomar el blog con un “western”? Quizá no sea el mejor del género pero contiene elementos interesantes ya que muestra un giro en la aproximación a los temas típicos del género, sin subvertirlos todavía. Además cuenta con la presencia de actores carismáticos como Kirk Douglas y Walter Matthau (curioso que aparezca en un “western”). Como suele ocurrir en este tipo de películas la oposición de indios frente a hombres blancos es uno de los temas centrales; por ello se hace necesario establecer un...

Pacto de Honor

 

Ficha técnico-artística:
Título original: The Indian Fighter.
Año de producción: 1955.
Director: André De Toth.
Producción: Samuel P. Norton, William Schorr, Kirk Douglas.
Guión: Frank Davis, Ben Hecht sobre una historia de Robert L. Richards.
Fotografía: Wilfrid M. Cline.
Montaje: Richard Cahoon.
Música: Franz Waxman.
Reparto: Kirk Douglas, Elsa Martinelli, Walter Matthau, Diana Douglas, Walter Abel, Lon Chaney Jr., Edward Franz, Alan Hale Jr., Elisha Cook Jr., Ray Teal, Frank Cady, Hank Worden.
Género: Western.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 86 minutos.

Sinopsis:
La guerra civil estadounidense ha terminado y Johnny Hawks, un militar encargado de la pacificación de las tribus sioux, vuelve al oeste con el fin de establecer un nuevo tratado de paz. Sin embargo, la precaria situación entre indios y hombres blancos se ve amenazada con convertirse en tragedia cuando dos renegados de la frontera, en búsqueda de una mina de oro india, asesinan al hermano del jefe sioux, poniendo en peligro la vida de todos los habitantes blancos del territorio.

Tráiler de la película (The Indian Fighter, 1955).



Comentario:
A mediados de los años 50 del siglo pasado el “western” no estaba viviendo su mejor momento, a pesar del puñado de excelentes films producidos durante esa década. Quizá debido a coyunturas sociopolíticas, económicas o de otro tipo los gustos del público estaban cambiando... tal vez la edad de los asistentes a las salas de cine también variaba. En cualquier caso, el género vivía momentos de cambio e incertidumbre lo que, en cierto modo, permitió que se enriqueciera en cuanto a temáticas, puntos de vista y revisiones de sus propios mitos o simbologías.
En esta línea de cambio y “apertura” se podría situar la película que os propongo hoy... y que se ve enriquecida por la presencia de artistas extranjeros en cargos relevantes (André De Toth, el director, era húngaro y Kirk Douglas, productor y protagonista, de ascendencia rusa), lo que tal vez haya permitido una mayor libertad o claridad de ideas para abordar algunas de las temáticas que se apuntan dentro de la película y que no eran habituales en Hollywood y, mucho menos, en el “western”, el género cinematográfico por excelencia. De hecho, está considerado como un “western” pro-indio, aunque yo tengo mis dudas al respecto debido a varias contradicciones que se pueden rastrear dentro del texto fílmico.

Kirk Douglas caracterizado como Johnny Hawks (The Indian Fighter, 1955).


Comenzando por el director, André De Toth aporta su habilidad y dinamismo narrativo al tempo de un film en el que destaca el tono que se le da a los colores vivos, especialidad de este director (no en vano se reconoce en su largometraje más famoso: Los Crímenes del Museo de Cera, House of Wax, 1953) y que, para este “western”, cuenta con el buen hacer de Wilfrid M. Cline como encargado de la cinematografía en Technicolor y CinemaScope para ganar en espectacularidad. En este sentido, el uso del color potencia los escenarios naturales en los que se desarrolla la acción y da viveza a la tribu india frente a los tonos monótonos de los atuendos de los hombres blancos, posicionando, en cierta medida, el enfoque ideológico del film de un modo visual.
Se trata de uno de los primeros “western” pacifistas o “pro-indios”, si bien como comentaré más adelante, no está exento de incongruencias a este respecto ya que los personajes indios se encuentran muy estereotipados. A pesar de ello, se intenta mostrar a los hombres blancos como intransigentes, en líneas generales, frente al pueblo indio que, en un primer momento, se muestra abierto al diálogo. Otros binomios hombre blanco frente a indio que aparecen representados en el film son explotación frente a respeto por la naturaleza, codicia frente a honor, restricción frente a libertad, etc. Otra incongruencia en esta línea es que el personaje principal, interpretado por Kirk Douglas, es el más interesado y el que más esfuerzo despliega para lograr la paz entre indios y hombres blancos cuando su fama le proviene de ser un asesino de indios. Sin embargo, a medida que avanza el film, algunas de estas situaciones se revierten hasta cierto punto.
Por otra parte, este film introduce nuevas perspectivas dentro del género. Por ejemplo, se crea (un tanto a la fuerza, todo hay que decirlo) una pareja interracial aunque no se potencia la polémica que este tipo de relaciones puede despertar en la sociedad de aquella época (ni de la contemporánea a la realización del film). Otro ejemplo es el apunte que se hace sobre el paso de la “civilización” por las tierras vírgenes (¿principio de conciencia ecológica?) cuando el personaje de Elisha Cook Jr. fotografía paisajes y Kirk Douglas le recrimina esta acción porque no quiere que se altere esa naturaleza. Al igual que con el caso de las relaciones interraciales, este aspecto no se explora con mayor profundidad. Asimismo, la película hace uso de un simbolismo muy simple, habitual por otra parte en el cine de Hollywood, para contraponer libertad frente a ataduras. El tratamiento que se da a todos estos temas resulta un tanto ingenuo.

Kirk Douglas y Elsa Martinelli interpretando a una pareja interracial (The Indian Fighter, 1955).


Uno de los aspectos más interesantes de este film es el reparto, por diversas razones. En primer lugar, la presencia de Kirk Douglas como protagonista dotando de carisma a su personaje y de cierta credibilidad a la película en tal que “western”. La presencia, totalmente inhabitual, de Walter Matthau en un film de este género hace, si cabe, más interesante a la película ya que, a pesar de que su presencia resulta llamativa y “chocante”, sabe aportar cinismo a su personaje mezclando algo de humor con una supuesta maldad (no en vano es el “malo” de la película). Elsa Martinelli no resulta excesivamente creíble como joven india pero aporta un toque exótico al film. Secundarios como Walter Abel, Diana, Douglas, Elisha Cook Jr., Hank Worden o Frank Cady, así como la presencia de Lon Chaney Jr. añaden motivos para disfrutar de la película. Además, viendo el film uno puede percibir lo bien que se lo han debido pasar los actores rodando esta película.

Frank Cady, Lon Chaney Jr., Hank Worden y Walter Matthau (The Indian Fighter, 1955).


Otro aspecto positivo es la sugerente partitura a cargo de Franz Waxman y que se utiliza de distintas maneras a lo largo del film. Un ejemplo es la secuencia de introducción de la muchacha india interpretada por Elsa Martinelli y que podemos apreciar desde YouTube.

Empleo de la música para presentar a un personaje (The Indian Fighter, 1955).


Por el contrario, uno de los aspectos negativos de Pacto de Honor es que, casi continuamente, cae en estereotipos y convenciones del género lo que puede resultar tedioso y, a día de hoy, hasta de mal gusto o políticamente incorrecto. Sin embargo, se trata de un film que pretende entretener a cambio de no realizarse demasiadas preguntas.

La película se puede disfrutar íntegramente en YouTube (The Indian Fighter, 1955).


En resumen, Pacto de Honor es un “western” interesante, entretenida y que saca a relucir temas complejos, si bien de manera bastante ingenua y con bastantes contradicciones. En IMDB (https://www.imdb.com/title/tt0048204/) la valoran con un 6.4/10 tras la votación de 1683 usuarios de esta base de datos. En mi opinión, la película merece la pena por sus curiosidades y los aciertos apuntados anteriormente.

Calificación global: 70/100

sábado, 28 de octubre de 2017

El Dorado (El Dorado, 1967)

Retomando el esquema de uno de sus trabajos anteriores (Río Bravo, 1959), el director Howard Hawks nos ofrece una nueva visión de su manera de entender el “western”, con el compañerismo, la dignidad y el humor como vehículos conductores en una película que, a pesar de ciertos estereotipos, se nos presenta fresca y sumamente entretenida... además de contar como protagonistas a dos de los actores más carismáticos del género. Hoy nos dirigimos hacia...

El Dorado


Ficha técnico-artística:
Título original: El Dorado.
Año de producción: 1967.
Director: Howard Hawks.
Producción: Howard Hawks, Paul Helmick.
Guión: Leigh Brackett. Basado en la novela de Harry Brown (“The Stars in Thier Courses”).
Fotografía: Harold Rosson.
Montaje: John Woodcock.
Música: Nelson Riddle.
Reparto: John Wayne, Robert Mitchum, James Caan, Charlene Holt, Paul Fix, Arthur Hunnicutt, Michele Carey, R.G. Armstrong, Edward Asner, Christopher George.
Género: Western.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 121 minutos.

Sinopsis:
El pistolero Cole Thornton regresa a El Dorado para entrevistarse con el ranchero Bart Jason que le ha hecho una interesante oferta. Allí se encuentra con un antiguo amor y con su amigo, el sheriff J.P. Harrah, que lo previene sobre las intenciones de Jason, dispuesto a todo para quedarse con las tierras de los MacDonald, unos modestos y honrados ganaderos. En una escaramuza, Thornton mata por error al más joven de esta familia y abandona el pueblo para olvidar el triste incidente que además le ha dejado una bala alojada cerca de la columna vertebral. Meses después, Thornton consigue evitar que los hombres del pistolero McLeod, que se dirigen a El Dorado contratados por Bart Jason, maten al joven “Mississippi”, en cuya compañía va en ayuda del sheriff, alcoholizado por culpa de un desengaño amoroso... Un lisiado, un borracho, un joven inexperto y un viejo cascarrabias deberán hacer frente al organizado ejército de Jason...


Tráiler de la película.


Comentario:
A pesar de su avanzada edad (contaba 71 años cuando realizó este film), el director Howard Hawks demuestra un excelente estado de forma para dirigir esta entretenida película. Retomando el tema que había tratado en Río Bravo (1959), Hawks vuelve sobre temas recurrentes en su filmografía como son el compañerismo, el honor, y la pérdida y recuperación de la dignidad (hombría dirían algunos). Sin embargo, a diferencia del film anterior, en El Dorado, Hawks opta por descargar la tensión dramática con dosis de humor sacadas de un guión excelente (aunque cargado de tópicos) y a la complicidad de un grupo de estupendos actores en estado de gracia. De hecho, el autor de la novela en la que se basa el guión de la película no aprobó los cambios realizados para su adaptación a la gran pantalla ya que disminuían en gran medida la carga trágica de su obra. Viendo el resultado, me da la impresión de que Hawks no estaba equivocado.

Bonitos títulos de crédito (El Dorado, 1967).


Como es habitual en el estilo de Hawks (algo normal en el Hollywood “clásico”), predomina el argumento sobre la forma narrativa. Sin embargo, esto no demuestra incompetencia si no que acrecienta el excelente dominio del arte cinematográfico que poseía este director. Por ejemplo, la presentación del personaje de “Mississippi” demuestra cómo se planifica una secuencia de acción a la vez que define la psicología de los personajes. En esta secuencia conocemos gran parte del carácter impulsivo de “Mississippi”, la tranquilidad y cortesía amenazadora del pistolero McLeod y los principios morales del personaje principal, Cole Thornton. A través de planos medios se nos muestra la situación de los personajes y su lenguaje corporal y visual, así como los cortes incisivos creados a través de un preciso montaje nos trasladan a la acción de la venganza de “Missisippi” y a la intervención de Thornton.

Introducción del personaje de "Mississippi" (El Dorado, 1967).


Dentro de los aspectos técnicos de la puesta en escena, la excelente fotografía del veterano Harold Rosson (retirado en 1958 tras 43 años en la industria pero al que contrataron específicamente para este proyecto) y el preciso montaje de John Woodcock, contribuyeron enormemente al resultado final. En el caso de la fotografía, partiendo de tonos claros y vivos, el largometraje se sumerge en un aureola de oscuridad tras el regreso de Cole Thornton a El Dorado después de varios meses del incidente con el hijo menor del ranchero MacDonald. De este modo, el director es capaz de expresar visualmente la pérdida de la dignidad del sheriff, el desconcierto de Thornton y la inexperiencia de “Mississippi”... así como el humor negro del viejo Bull. Por el contrario, los rostros de los actores quedan perfectamente nítidos e iluminados y los colores son extraordinariamente vivos. Por otra parte, el montaje realizado permite obtener un ritmo narrativo de gran viveza que no da lugar al aburrimiento en el espectador, destacando las secuencias de acción, con numerosos cortes y planos muy breves de cierta espectacularidad, como se ejemplifica en el caso del tiroteo dentro de la iglesia. Otro aspecto de peculiar importancia es la sobriedad de los decorados, que centra al espectador en los actores y la acción que se está desarrollando pero que, a la vez, lleva la atención a determinados objetos que poseen una trascendencia determinada para la evolución de las secuencias.

John Wayne y Robert Mitchum, dos emblemas del western (El Dorado, 1967).


El cuarteto protagonista: John Wayne, Robert Mitchum, James Caan y Arthur Hunnicut (El Dorado, 1967).


¿Y qué decir del reparto? Cuando se cuenta con dos de los actores más carismáticos del “western”, como son Wayne y Mitchum, uno no puede fallar ya que la propia imagen de los intérpretes aporta la personalidad de los caracteres que interpretan. De hecho, Wayne da la talla como el pistolero Thornton, de férreas convicciones morales en las que el compañerismo, la amistad y el hacer lo que considera correcto se sobreponen a cualquier otro tipo de valor. Por el contrario, Mitchum está excelente como el sheriff J.P. Harrah, ofreciendo un recital interpretativo como el hombre que ha perdido su dignidad personal por culpa de un desengaño amoroso y cae en la bebida. En este caso, el humor es una características más importantes que aporta a este personaje, ya que el guión ha tratado de minimizar la tensión de un argumento cargado de violencia contenida. Además, su devoción por las mujeres se ve desde el principio en las escenas compartidas con Wayne y Charlene Holt, que interpreta a una comprensiva y sensual Maudie, cuyo amor platónico por Thornton parece impedir una posible relación con Harrah. James Caan, en uno de sus primeros papeles, se muestra contenido en sus gestos faciales pero aporta energía a un personaje joven, con mucha impulsividad; de una manera similar, Michele Carey da la contrapartida femenina a este personaje interpretando a la impulsiva hija de los MacDonald. Arthur Hunnicutt repite un papel similar al interpretado en Río de Sangre (1952) del propio Hawks, dando un contrapunto sarcástico y poniendo al resto de personajes en su sitio cada vez que abre la boca. El resto del reparto, con secundarios de gran nivel (Paul Fix, Edward Asner...), aporta consistencia a un largometraje que tiene pocos puntos débiles a nivel interpretativo.



El humor es una de las constantes de la película (El Dorado, 1967).


En resumen, El Dorado es una película extremadamente entretenida en la que se aúnan calidad técnica y artística, a pesar de contener un gran número de estereotipos dentro del “western”. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0061619/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.6/10 tras la votación de 19555 usuarios de esta base de datos. En mi opinión, solo la oportunidad de ver a Wayne y Mitchum juntos ya merece sobradamente la pena.


Calificación global: 91/100

sábado, 16 de septiembre de 2017

Hud, El Más Salvaje Entre Mil (Hud, 1963)

         Tras un par de películas en común, el director Martín Ritt y el actor Paul Newman establecieron una sinergia especial que trasciende la pantalla y nos permite ver alguno de los mejores trabajos interpretativos del actor norteamericano. Es el caso de la película que nos va a ocupar hoy y que se suele encuadrar dentro del género del “western”, con el que tiene puntos en común, pero que muestra de una manera muy hábil el conflicto generacional y el sentimiento de rebeldía e individualismo que se respiraba en los Estados Unidos de ese momento. Hoy nos vamos a enfrentar a...



Hud, El Más Salvaje Entre Mil




Ficha técnico-artística:

Título original: Hud.

Año de producción: 1963.

Director: Martín Ritt.

Producción: Irving Ravetch, Martín Ritt.

Guión: Irving Ravetch, Harriet Frank Jr. Basado en la novela de Larry McMurtry.

Fotografía: James Wong Howe.

Montaje: Frank Bracht.

Música: Elmer Bernstein.

Reparto: Paul Newman, Melvyn Douglas, Patricia Neal, Brandon De Wilde, Whit Bissell, Crahan Denton, John Ashley, Val Avery, George Petrie.

Género: Drama / Western.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 107 minutos.



Sinopsis:

El honesto y trabajador ranchero tejano Horner Bannon tiene un conflicto con su hijo Hud, un hombre sin escrúpulos, egoísta, arrogante y egocéntrico que se ha hundido en el alcoholismo tras matar de manera no intencionada a su hermano en un accidente automovilístico. La intensidad del conflicto entre ellos se hace insostenible cuando la muerte de una de sus reses se revela como producida por una grave enfermedad contagiosa que les obliga a deshacerse de todo su ganado.


Trailer de la película.


Comentario:

Habitualmente calificada como un “western”, esta película se rebela como un drama sin concesiones en el que individualismo y codicia terminan triunfando sobre los principios de honestidad y convivencia. Esto se puede ver como un conflicto generacional simbólico entre el pasado de Estados Unidos (personificado por Melvyn Douglas) y el futuro del país (personificado por Paul Newman).

Paul Newman caracterizado como Hud (Hud, 1963).


A pesar de que el rodaje solo duró 4 semanas, el equipo técnico logró sacar el máximo partido a las localizaciones en exteriores de Texas. Sin embargo, si hay algo que merezca ser destacado sobremanera en esta película son las excelentes interpretaciones de los tres actores principales: Paul Newman, Melvyn Douglas y Patricia Neal. Si bien el resto de intérpretes está más que correcto, la labor de Newman como protagonista no deja lugar a dudas de que estamos frente a uno de los mejores actores del cine norteamericano, que domina perfectamente el lenguaje corporal y que es capaz de adueñarse de una escena con su presencia. En esta película concretamente, es capaz de ser odioso, seductor, ingenioso, sensible y duro al mismo tiempo y sin necesidad de exagerar sus expresiones. Un anti-héroe que se convirtió en referencia para la juventud del momento y que enlaza con la parte oscura de los personajes rebeldes interpretados por James Dean la década anterior. Por otra parte, Melvyn Douglas da muestras de una potencia interpretativa inusitada en su carrera y que le hizo merecedor del Óscar al mejor actor de reparto. ¿Qué decir de Patricia Neal? Sublime en su papel de asistenta en el rancho, sensible a la vez que curtida en la vida; ¿cómo no? Se llevó el Oscar a la mejor actriz ese año. A destacar también el papel de Brandon De Wilde como el nieto, que admira a Hud pero adora a su abuelo.

Enfrentamiento entre Newman y Douglas (Hud, 1963).

Patricia Neal y Paul Newman (Hud, 1963).


Entre los aspectos técnicos, además de una dirección hábil y un guión potente y bien estructurado, destaca sobremanera la excelente fotografía en blanco y negro de James Wong Howe en la que el gran contraste (cielo y suelo blancos y sombras totalmente negras) acentúa el dramatismo y la dureza de las secuencias, logrando además mucha profundidad al iluminar desde el suelo los planos. El propio director de fotografía comentó que había tratado de darle un tono de “western” al film, y recibió un Oscar por el impresionante trabajo realizado.

Newman se atreve con la cámara (Hud, 1963).

Para completar el tono del film, los encuadres están muy bien pensados y logran ampliar o minimizar el espacio narrativo de acuerdo a las exigencias del guión, creando situaciones agobiantes no solo con lo que los actores dicen si no también con la planificación visual, además de captar de manera excelente el magnífico trabajo de lenguaje corporal realizado por todos los intérpretes.

Newman, Douglas y De Wilde (Hud, 1963).

Como ejemplos de planificación, me gustaría destacar la secuencia del sacrificio del ganado, rodado en un travelling en contrapicado con cortes para enfocar a las reses y a planos medios de los protagonistas principales. Se podría suponer que esta secuencia simboliza el fin de una época y el comienzo de un nuevo orden.

Excelente muestra de la potencia interpretativa de Melvyn Douglas (Hud, 1963).

Otro excelente ejemplo es la escena en la que Hud trata de violar a Alma, el personaje interpretado por Patricia Neal. El empleo de una iluminación que acentúa el contraste entre los claros y oscuros impone una enorme fuerza expresiva, así como el montaje que da viveza al conjunto de la acción. Esta secuencia contrasta enormemente con el ejemplo que os pongo a continuación y en la que se destaca el lenguaje corporal de los actores a través de planos medios y pocos cortes.
Duelo interpretativo entre Newman y Neal (Hud, 1963).

En resumen, Hud es una película de extraordinaria calidad técnica y artística que muestra la dirección que iba a tomar el cine norteamericano menos complaciente con el público. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0057163/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.9/10 tras la votación de 16209 usuarios de esta base de datos. Quizá sea la mejor colaboración entre Newman y Ritt, pero esto es solo mi opinión.

Hud a caballo (Hud, 1963).


Calificación global: 89/100

domingo, 12 de febrero de 2017

Los Inconquistables (Unconquered, 1947)

Una de mis debilidades se puede afirmar que son las películas del oeste o “western”. Hoy vamos a comentar una que no entra exactamente dentro de esa categoría pero que guarda mucha relación con ellas. A su director siempre se le ha acusado de tergiversar la historia y de emplear excesivamente el “cartón piedra”. Muchas de estas críticas se deben a sus ideas políticas reaccionarias pero, si tan solo nos fijamos en su cine, podremos observar que Cecil B. DeMille domina el medio como pocos y, si bien es cierto que antepone el espectáculo a la veracidad de los hechos, no lo es menos que esto, para otros directores, nunca ha sido motivo de crítica. La película de hoy es considerada por muchos como una de sus mejores obras, se trata de...
 

Los Inconquistables

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Unconquered.
Año de producción: 1947.
Director: Cecil B. DeMille.
Producción: Cecil B. DeMille.
Guión: Charles Bennett, Fredric M. Frank, Jess Lasky Jr. (basado en la novela de Neil H. Swanson).
Fotografía: Ray Rennahay.
Montaje: Anne Bancher.
Música: Victor Young.
Reparto: Gary Cooper, Paulette Goddard, Howard Da Silva, Boris Karloff, Cecil Kellaway, Ward Bond, Virginia Campbell, Hery Wilcoxon.
Género: Aventuras / Western / Histórica.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 142 minutos.
 
Sinopsis:
Ambientada en 1763, en el marco de las revueltas indicas en los días de la colonización norteamericana, una joven inglesa es convertida en esclava y deportada a las colonias, pero es salvada por el capitán Holden. Cuando éste se ausenta, un comerciante la esclaviza de nuevo. A partir de aquí se suceden las aventuras de este singular trío amoroso.
 
Película completa (Unconquered, 1947).
 
Comentario:
El propio DeMille confesó que seguía una fórmula para sus films históricos: “contar una apasionante peripecia personal sobre el telón de fondo de grandes sucesos históricos. La intriga confiere a estos sucesos un sentido más vivo que el que pueden encontrar los espectadores en los manuales de Historia” (“Présénce du cinema”, nº 24-25, otoño 1967). Esta afirmación se corresponde perfectamente con lo que podemos ver en Los Inconquistables.
 
Gary Cooper y Paulette Goddard, atractiva pareja protagonista (Unconquered, 1947).
 
 
Este largometraje se gestó a partir del interés creciente de DeMille por retratar el nacimiento de Estados Unidos como nación. Si bien se tiende a asociar a este realizador con el “cartón piedra” y un deliberado falseamiento histórico (al igual que al cine norteamericano, en general), esta idea no es totalmente exacta. De hecho, el título que nos ocupa hoy prueba, prácticamente, todo lo contrario. Para realizar Los Inconquistables se llevó a cabo una concienzuda labor de casi un par de años de preproducción, consistente en profundas investigaciones sobre el modo de vida y costumbres de la época que se retrata en la película, utensilios y vestimentas utilizados por los indios del noreste de América, estudio de crónicas escritas en la época, consultas en museos y asesoramiento por especialistas… aunque esto no evita que el autor se tomase unas cuantas licencias en pro de la efectividad cinematográfica (por ejemplo, le persecución a caballo es completamente imposible ya que los indios de esa zona no empleaban equinos; una de las tribus indias que se menciona en el largometraje no participó en las revueltas que ponen trasfondo a la historia narrada…). Por el contrario, el vestuario y el lenguaje indio fueron elementos mimados con esmero (incluso Karloff tuvo que aprender a pronunciar el dialecto indio).
 
Gary Cooper como el capitán Chris Holden (Unconquered, 1947).

Boris Karloff como el jefe indio Guyasuta (Unconquered, 1947).
 
De todos modos, si las adaptaciones cinematográficas de novelas, obras de teatro o musicales no tienen que seguir al pie de la letra a sus respectivos originales, ¿por qué razón debe tratarse la Historia de manera diferente? De hecho, muchas veces la Historia es confusa e interpretable, además de variable según las fuentes que se consulten. Con esto pretendo decir que, al fin y al cabo, estamos ante un largometraje y no ante una lección de Historia. Por si fuera poco, este largometraje se basa en una novela que, a su vez, tomaba como punto de partida un documento histórico cuyo contenido se puede leer en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Los_inconquistables).
 
 
Fotograma de la escena del juicio (Unconquered, 1947).
 
Los Inconquistables fue el último “western” que rodó DeMille y resume las aportaciones de este autor al género. Por ejemplo, la meticulosa puesta en escena, con muchos elementos, lo que otorga densidad y demuestra el estilo y talento artístico de DeMille. Sin embargo, se observa cierta tendencia a recargar excesivamente los encuadres. Otro aspecto a destacar es el interesante uso del color y de los objetos, que hacen avanzar la acción en algunas secuencias.
 
Cecil B. DeMille supervisando material.
 
Los personajes presentan contradicciones, lo que los hace más creíbles y permite que sus actos sean los que sustenten el relato. En este sentido, la atractiva pareja protagonista (Gary Cooper y Paulette Goddard) hace una buena labor interpretativa, contrapunteada por la presencia de Howard Da Silva como el personaje negativo. Sin embargo, se puede decir que son los actores secundarios los que verdaderamente dan vida a la película.
Quizá no estemos de acuerdo con los fundamentos ideológicos planteados en esta película (falseamiento de hechos e ideales que determinaron la expansión americana hacia el Oeste, con fiebre depredadora) pero la película no engaña a nadie y destaca por su enorme fuerza plástica. Una de las secuencias más espectaculares es el asedio a Fort Pitt y la posterior batalla, que costó meses de preparación y cientos de miles de dólares. En el vídeo podréis ver como destaca el decorado de la fortaleza, construido con detalle, el elevado número de figurantes que participan (representando todo tipo de personajes: indios, milicianos, tramperos, esclavos…), el “travelling” lateral, etc.
 
El asedio a Fort Pitt (Unconquered, 1947).
 
En resumen, Los Inconquistables es una entretenida película con una atractiva pareja protagonista y un regusto al Hollywood clásico, dejando de lado algunas inconsistencias históricas y algunos ideales desfasados, se trata de un trabajo bien llevado de principio a fin. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0039931/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.2/10 tras la votación de tan solo 14111 usuarios de esta base de datos.
 
Calificación global: 79/100