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sábado, 21 de marzo de 2020

Jacques (L’Odyssée, 2016)


Ante la situación actual en la que estamos viviendo, con las noticias incesantes sobre la pandemia de coronavirus que nos van llegando, la cuarentena a la que nos vemos sometidos, etc. Me viene a la cabeza lo mucho que me gustan los espacios abiertos, a los que ya hecho de menos apenas una semana después de comenzada la reclusión en casa. Es por ello que, recordando a uno de los héroes de mi infancia, el Comandante Cousteau y la odisea de su Calypso, he decidido realizar una entrada en el blog acerca de un “biopic” relativamente reciente sobre su persona. Así, por una parte, recupero la nostalgia de recordar los programas de Cousteau vistos por televisión muchos años atrás (no estaría mal recuperarlos en estos días de reclusión forzosa) y mato la “morriña” de espacios abiertos. Por favor, acompañadme en esta odisea junto a…

Jacques


Ficha técnico-artística:
Título original: L’Odyssée.
Año de producción: 2016.
Director: Jérôme Salle.
Producción: Jacques-Henri Bronckart, Olivier Bronckart, Christine De Jekel, Olivier Delbosc, Natalie Gastaldo, Philippe Godeau, Amanda Law, Philippe Logie, Marc Missonier, Igor Nola, Jérôme Salle, Eric Vidart Loeb.
Guión: Jérôme Salle, Laurent Turner (basado en los libros “Capitaine De La Calypso” de Albert Falco e Yves Paccalet y “Mon père le Commandant” de Jean-Michel Cousteau).
Fotografía: Matias Boucard.
Montaje: Stan Collet.
Música: Alexandre Desplat.
Reparto: Lambert Wilson, Pierre Niney, Audrey Tatou, Laurent Lucas, Benjamin Lavernhe, Vincent Heneine, Thibault de Montalembert, Roger Van Hool, Chloe Hischman, Adam Neill, Olivier Galfione.
Género: Biopic / Drama / Aventura.
Nacionalidad: Francia, Bélgica.
Duración: 122 minutos.

Sinopsis:
En 1949, el excéntrico oficial, Jacques-Yves Cousteau, decide abandonar la marina francesa y dedicarse a explorar y documentar los secretos de los océanos. A bordo del Calypso, un antiguo dragaminas, y con una tripulación escogida, la aventura acuática de Cousteau se muestra abarcando un período de 30 años. Además de sus logros (invención de la escafandra autónoma, divulgación científica y conservacionista), el film muestra que el pionero francés era, como todos los seres humanos, imperfecto.

Tráiler de la película.


Comentario:
Lo primero que debo decir de esta película es que no es 100% verídica y muchos sucesos no se narran como realmente sudecieron. Así, el film se inicia con el accidente que causó la muerte a Philippe Cousteau en 1979, en él se muestra como una falta de combustible que hizo que la avioneta se estrellase en el mar y Philippe tratase de salir de la cabina cuando, en realidad, el accidente se produjo en tierra durante una prueba de estanqueidad de la cabina, causando la muerte en el acto del primogénito de Cousteau. Asimismo, en el largometraje parece que el activismo ecologista de Cousteau se produce hacia principios/mediados de los años 70 del siglo pasado cuando, realmente, existen pruebas de su práctica de este activismo desde los años 60. En la página web francesa de la Wikipedia se relatan otros errores y críticas que ha recibido la película: https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Odyss%C3%A9e_(film)

El Comandante Cousteau.

Inculcando el amor al mar a toda la familia (L’Odyssée, 2016).

Por consiguiente, este film no es un “biopic” al uso, pues no se ensalza la figura de la persona en la que se centra. De hecho, desde un principio, se nos pinta a Cousteau con valores un tanto negativos. Entre ellos, se le caracteriza como un mujeriego, oportunista (de hecho los primeros viajes los realizó subvencionado por la industria del petróleo a modo de pionero-explotador de recursos), ególatra, etc. Al contrario, la película ensalza la figura de Philippe Cousteau, que parece aglutinar todas las características positivas que se asocian a su padre (amor por la naturaleza, integridad ideológica, dotes fílmicas y de divulgación excelentes, etc.)

Lambert Wilson como Jacques-Yves Cousteau (L’Odyssée, 2016).

Inventando un sistema para poder grabar bajo el agua (L’Odyssée, 2016).

En este sentido, el trabajo de los actores es esencial para dar credibilidad a una historia muy compleja, a la vez que atractiva. De hecho, interpretar a personajes que forman parte del imaginario del gran público, como lo es la figura de Cousteau, supone un enorme reto para los actores. Lambert Wilson sale bastante airoso del reto mostrando unas dotes interpretativas notables y sabiendo dar al personaje la medida justa en, prácticamente, todo momento del film. Por el contrario, Pierre Niney muestra una carencia de expresividad alarmante, su aproximación al personaje de Philippe Cousteau es plana y poco destacable, a pesar de ser el gran beneficiado por el argumento de la película que lo muestra como un mártir por el medio ambiente. En todo caso, el mejor nivel interpretativo, no exento de cierta sobreactuación, lo pone Audrey Tatou como la esposa de Cousteau y que se adueña de la pantalla toda vez que aparece, al inicio del film inundándola de optimismo y proactividad, llegando al desánimo y la desolación hacia el final del largometraje.

Audrey Tatou como Simone Cousteau (L’Odyssée, 2016).

Pierre Niney como Philippe Cousteau (L’Odyssée, 2016).

Respecto a los aspectos técnicos, poco que criticar, el largometraje cuenta con unas bellas imágenes submarinas (muchas de ellas espectaculares), como era de esperar. La música se ajusta a la historia y los efectos de sonido ganaron el premio César. Un aspecto negativo es la lentitud del ritmo en algunos momentos, no tanto porque no pase nada en la pantalla si no porque el director no ha sabido administrar el tempo de la película de una manera más adecuada, lo que puede ser debido al montaje que parece saltar en el tiempo sin un claro eje conductor. Por el contrario, el diseño de producción es de la más alta calidad, tanto por la localización de exteriores como por el maquillaje (no hemos de olvidar que los personajes recorren 30 años en 2 horas de film) y el vestuario y materiales empleados.
Espectaculares imágenes submarinas (L’Odyssée, 2016).

Grandes espacios inexplorados (L’Odyssée, 2016).

En resumen, a nivel técnico el film no tiene nada reprochable, sí quizás su ritmo y algunas de las interpretaciones. De todos modos, recomiendo su visionado a toda persona interesada en la figura de uno de los divulgadores científicos y naturalistas más conocidos y uno de los héroes de mi infancia. En IMDB no han sido muy benévolos con la puntuación, 6.6/10 puntos (votos de 4486 usuarios de esta base de datos), que se le da (https://www.imdb.com/title/tt1659619/?ref_=fn_al_tt_2)… yo voy a serlo algo más.

Calificación global: 72/100

viernes, 12 de octubre de 2018

Tom Jones (1963)


Retomando la actividad del blog, hoy me propongo presentaros una película divertida, si bien no tan polémica como lo fue en el momento de su estreno, cuando fue un sonado éxito comercial. Adaptación de una novela muy larga, con las consiguientes licencias narrativas, posee unos cuantos aspectos de gran interés. Puede que el público actual no entienda muchos chistes o se aburra frente a los planteamientos escenográficos presentados, pero no importa porque todo el mundo ama a...

Tom Jones


Ficha técnico-artística:
Título original: Tom Jones.
Año de producción: 1963.
Director: Tony Richardson.
Producción: Michael Holden, Oscar Lewenstein, Tony Richardson, Michael Balcon.
Guión: John Osborne basado en la novela homónima de Henry Fielding.
Fotografía: Walter Lassally.
Montaje: Anthony Gibbs.
Música: John Addison.
Reparto: Albert Finney, Susannah York, Hugh Griffith, Joyce Redman, Edith Evans, Diane Cilento, Joan Greenwood, Peter Bull, David Warner, Jack MacGowran, John Moffatt, Wilfrid Lawson, Freda Jackson, Redmond Phillips.
Género: Comedia/Aventuras.
Nacionalidad: Reino Unido.
Duración: 123 minutos.


Sinopsis:
Basada en la novela homónima de Henry Fielding y ambientada en la Inglaterra del siglo XVIII, esta película narra las desventuras de Tom Jones, un joven bastardo que es acogido por un justo y generoso hacendado que lo educa junto a su sobrino. El regreso de una encantadora vecina tras una estancia en Francia desencadena una serie de acontecimientos que derivan en situaciones cómicas y picarescas.

Trailer de la película.


Comentario:
Tras sentar las bases del conocido como “Free Cinema”, el director Tony Richardson dejó de lado la crítica social y el cine comprometido para aventurarse en terrenos más comerciales, llevando su forma de filmar y de entender el cine a una mayor audiencia. A esto debemos el largometraje que nos ocupa hoy, si bien esta transición puede parecer relativamente brusca tanto en temática (compromiso social frente a adaptación de una novela de época) como en forma (blanco y negro frente a color), si analizamos detenidamente los resultados, no lo es tanto.

El director Tony Richardson.


Para entrar en materia, los historiadores Jeanne y Ford en el volumen 3 de su “Historia Ilustrada del Cine” resumen la película Tom Jones de la siguiente manera: “Novela picaresca y libertina de Fielding, adaptación sarcástica de John Osborne, realización truculenta de Tony Richardson, dinámica interpretación de Albert Finney, fotografía de Walter Lasally, llena de vida: éstos son los elementos del éxito popular de Tom Jones” (Alianza Editorial, 1974). Para tan solo tres líneas creo que los muchachos han apuntado bastantes cosas.

¿Cómo conquista Tom Jones a Miss Western? (Tom Jones, 1963).


Efectivamente, Richardson aprovecha esta adaptación literaria como vehículo para plasmar algunos tabúes de la sociedad occidental del momento como el recato ante el sexo. Además, emplea numerosos trucos fílmicos que dan vida al largometraje y conectan directamente con sus anteriores trabajos de corte comprometido y de aspecto independiente, demostrando la espontaneidad de su estilo de rodar. Me explico, Richardson no abandona la filmación “cámara en mano”, que utiliza en numerosos pasajes del film; recupera la frontalidad del encuadre (muy habitual en el cine silente) y, además, aprovecha los medios disponibles (mucho mayores para esta película que los disfrutados en sus anteriores trabajos) para obtener imágenes (y secuencias completas) desde ángulos anteriormente vetados por motivos presupuestarios (por ejemplo, las imágenes aéreas de la secuencia de la caza del zorro). Por otra parte, nos sorprende con “travellings” en momentos clave de la historia (como en la secuencia del duelo con espadas en el que interviene el personaje de Tom Jones) y con acciones en las que los actores se dirigen directamente a cámara, es decir, interpelan al espectador haciéndole cómplice de la situación y, por tanto, mostrando que estamos asistiendo a una farsa. Desde mi punto de vista, este despliegue en la realización ya da un gran interés a la película.

Escena de la cena (Tom Jones, 1963).


A modo de ejemplo, he seleccionado una serie de secuencias de la película que he encontrado en YouTube y que muestran algunos de los aspectos mencionados. Así, la secuencia de la cena muestra, por una parte el empleo de la frontalidad del encuadre y, por otra parte, podemos apreciar un sentido del humor que, aún a día de hoy, puede considerarse de mal gusto... imaginemos en 1963 lo que debía de provocar. Por otra parte, la secuencia de la caza del zorro muestra cómo el director puede controlar situaciones en las que se despliegan numerosos actores y medios técnicos. En la secuencia del rescate de la mujer en el bosque, vemos como Tom Jones (Albert Finney) tapa la cámara con su sombrero para impedir que el espectador vea la “desnudez” de la dama. Es de destacar también el prólogo del film, justo antes de los títulos de crédito, que está narrado a modo de parodia del cine mudo.

Escena de la caza del zorro (Tom Jones, 1963).


El guión de Osborne es bueno en tanto en que simplifica la novela y le da ritmo y vida conservando el humor del texto original. Forzosamente, algunos pasajes de la novela han quedado excluidos de esta adaptación, así como algunos personajes han desaparecido ya que, de no ser así, la película alcanzaría una duración desmedida. Por ejemplo, el episodio sobre el hombre de la colina ha desaparecido en su totalidad, el personaje del Capitán Blifil solo es mencionado por el narrador pero no aparece en el metraje, Partridge aparece en la película más tarde que en la novela, etc. A pesar de estas eliminaciones, el guión conserva uno de los aspectos más definitorios de la novela, su estilo episódico, con cortes en la acción que suponen saltos tanto en el espacio como en el tiempo.

Albert Finney como Tom Jones (Tom Jones, 1963).

Además de una excelente puesta en escena, un vestuario colorista y un diseño de producción muy cuidado, la película se aprovecha de la excelente fotografía de Walter Lassally, quien supo dotar de colores pastel a la mayoría de las secuencias dándole un sabor de “pasado de moda” a este largometraje.

Albert Finney y Diane Cilento en una de sus correrías (Tom Jones, 1963).

El elenco de actores está estupendo y se lo ha debido de pasar en grande durante el rodaje, como se parece deducir de casi todas las secuencias. Finney como Tom Jones nos ofrece una interpretación dinámica aunque, quizás, un tanto exagerada, siendo contrapunteada por la más comedida de Susannah York. Secundarios como Edith Evans y Hugh Griffith ofrecen alivio cómico y se llevan algunas de las escenas más graciosas de la película (como es el caso del ejemplo que he encontrado en YouTube). Sin embargo, otros personajes, como el interpretado por David Warner, se ven desfavorecidos en cuanto a importancia respecto a la novela original.

Mr. Western y su hermana discuten (Tom Jones, 1963).

Hugh Griffith como Mr. Western (Tom Jones, 1963).


Otro aspecto destacable a nivel formal es el empleo de la música para dotar de sentimiento a muchas secuencias. Independientemente de esto, la partitura creada por John Addison es chispeante, divertida y muy a tono con el ritmo de la película.

David Warner y Susannah York caracterizados como Blifil y Miss Western (Tom Jones, 1963).

Finalmente, indicar que esta película supuso un gran éxito de crítica y público, lo que se tradujo en numerosos premios entre los que destacan los cuatro Óscar que recibió: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Banda Sonora y Mejor Guión.

Escena del rescate de la mujer en el bosque (Tom Jones, 1963).

En resumen, Tom Jones es una adaptación literaria que mantiene su interés a pesar de haber sido filmada hace 55 años y muchos de sus polémicos pasajes han perdido esa fuerza. En IMDB (https://www.imdb.com/title/tt0057590/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 6.7/10 tras la votación de 9871 usuarios de esta base de datos. Por el contrario, y remitiéndome a todo lo apuntado en esta entrada, creo que la película merece mejor calificación.

Calificación global: 80/100

domingo, 12 de febrero de 2017

Los Inconquistables (Unconquered, 1947)

Una de mis debilidades se puede afirmar que son las películas del oeste o “western”. Hoy vamos a comentar una que no entra exactamente dentro de esa categoría pero que guarda mucha relación con ellas. A su director siempre se le ha acusado de tergiversar la historia y de emplear excesivamente el “cartón piedra”. Muchas de estas críticas se deben a sus ideas políticas reaccionarias pero, si tan solo nos fijamos en su cine, podremos observar que Cecil B. DeMille domina el medio como pocos y, si bien es cierto que antepone el espectáculo a la veracidad de los hechos, no lo es menos que esto, para otros directores, nunca ha sido motivo de crítica. La película de hoy es considerada por muchos como una de sus mejores obras, se trata de...
 

Los Inconquistables

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Unconquered.
Año de producción: 1947.
Director: Cecil B. DeMille.
Producción: Cecil B. DeMille.
Guión: Charles Bennett, Fredric M. Frank, Jess Lasky Jr. (basado en la novela de Neil H. Swanson).
Fotografía: Ray Rennahay.
Montaje: Anne Bancher.
Música: Victor Young.
Reparto: Gary Cooper, Paulette Goddard, Howard Da Silva, Boris Karloff, Cecil Kellaway, Ward Bond, Virginia Campbell, Hery Wilcoxon.
Género: Aventuras / Western / Histórica.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 142 minutos.
 
Sinopsis:
Ambientada en 1763, en el marco de las revueltas indicas en los días de la colonización norteamericana, una joven inglesa es convertida en esclava y deportada a las colonias, pero es salvada por el capitán Holden. Cuando éste se ausenta, un comerciante la esclaviza de nuevo. A partir de aquí se suceden las aventuras de este singular trío amoroso.
 
Película completa (Unconquered, 1947).
 
Comentario:
El propio DeMille confesó que seguía una fórmula para sus films históricos: “contar una apasionante peripecia personal sobre el telón de fondo de grandes sucesos históricos. La intriga confiere a estos sucesos un sentido más vivo que el que pueden encontrar los espectadores en los manuales de Historia” (“Présénce du cinema”, nº 24-25, otoño 1967). Esta afirmación se corresponde perfectamente con lo que podemos ver en Los Inconquistables.
 
Gary Cooper y Paulette Goddard, atractiva pareja protagonista (Unconquered, 1947).
 
 
Este largometraje se gestó a partir del interés creciente de DeMille por retratar el nacimiento de Estados Unidos como nación. Si bien se tiende a asociar a este realizador con el “cartón piedra” y un deliberado falseamiento histórico (al igual que al cine norteamericano, en general), esta idea no es totalmente exacta. De hecho, el título que nos ocupa hoy prueba, prácticamente, todo lo contrario. Para realizar Los Inconquistables se llevó a cabo una concienzuda labor de casi un par de años de preproducción, consistente en profundas investigaciones sobre el modo de vida y costumbres de la época que se retrata en la película, utensilios y vestimentas utilizados por los indios del noreste de América, estudio de crónicas escritas en la época, consultas en museos y asesoramiento por especialistas… aunque esto no evita que el autor se tomase unas cuantas licencias en pro de la efectividad cinematográfica (por ejemplo, le persecución a caballo es completamente imposible ya que los indios de esa zona no empleaban equinos; una de las tribus indias que se menciona en el largometraje no participó en las revueltas que ponen trasfondo a la historia narrada…). Por el contrario, el vestuario y el lenguaje indio fueron elementos mimados con esmero (incluso Karloff tuvo que aprender a pronunciar el dialecto indio).
 
Gary Cooper como el capitán Chris Holden (Unconquered, 1947).

Boris Karloff como el jefe indio Guyasuta (Unconquered, 1947).
 
De todos modos, si las adaptaciones cinematográficas de novelas, obras de teatro o musicales no tienen que seguir al pie de la letra a sus respectivos originales, ¿por qué razón debe tratarse la Historia de manera diferente? De hecho, muchas veces la Historia es confusa e interpretable, además de variable según las fuentes que se consulten. Con esto pretendo decir que, al fin y al cabo, estamos ante un largometraje y no ante una lección de Historia. Por si fuera poco, este largometraje se basa en una novela que, a su vez, tomaba como punto de partida un documento histórico cuyo contenido se puede leer en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Los_inconquistables).
 
 
Fotograma de la escena del juicio (Unconquered, 1947).
 
Los Inconquistables fue el último “western” que rodó DeMille y resume las aportaciones de este autor al género. Por ejemplo, la meticulosa puesta en escena, con muchos elementos, lo que otorga densidad y demuestra el estilo y talento artístico de DeMille. Sin embargo, se observa cierta tendencia a recargar excesivamente los encuadres. Otro aspecto a destacar es el interesante uso del color y de los objetos, que hacen avanzar la acción en algunas secuencias.
 
Cecil B. DeMille supervisando material.
 
Los personajes presentan contradicciones, lo que los hace más creíbles y permite que sus actos sean los que sustenten el relato. En este sentido, la atractiva pareja protagonista (Gary Cooper y Paulette Goddard) hace una buena labor interpretativa, contrapunteada por la presencia de Howard Da Silva como el personaje negativo. Sin embargo, se puede decir que son los actores secundarios los que verdaderamente dan vida a la película.
Quizá no estemos de acuerdo con los fundamentos ideológicos planteados en esta película (falseamiento de hechos e ideales que determinaron la expansión americana hacia el Oeste, con fiebre depredadora) pero la película no engaña a nadie y destaca por su enorme fuerza plástica. Una de las secuencias más espectaculares es el asedio a Fort Pitt y la posterior batalla, que costó meses de preparación y cientos de miles de dólares. En el vídeo podréis ver como destaca el decorado de la fortaleza, construido con detalle, el elevado número de figurantes que participan (representando todo tipo de personajes: indios, milicianos, tramperos, esclavos…), el “travelling” lateral, etc.
 
El asedio a Fort Pitt (Unconquered, 1947).
 
En resumen, Los Inconquistables es una entretenida película con una atractiva pareja protagonista y un regusto al Hollywood clásico, dejando de lado algunas inconsistencias históricas y algunos ideales desfasados, se trata de un trabajo bien llevado de principio a fin. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0039931/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.2/10 tras la votación de tan solo 14111 usuarios de esta base de datos.
 
Calificación global: 79/100

domingo, 22 de enero de 2017

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

Actualmente las secuencias espectaculares en las que participan numerosos extras tienden a solucionarse mediante ordenador con lo que se abaratan costes y se reducen riesgos, pero en los años 60 esa tecnología no estaba disponible y había que recurrir a contratar a grupos numerosos de personas para acometer estas empresas, lo que suponía una gran labor de coordinación y logística, con unos costes (tanto económicos como en tiempo de rodaje) muy importantes. Sin embargo, hay films donde estas inconveniencias merecen la pena por el resultado final, como el largometraje que nos va a ocupar hoy (así como algún otro sobre el que tratamos con anterioridad). Se hace difícil hablar de un clásico y de un excelente director, pero hoy vamos a tratar de desentrañar brevemente la epopeya de...
 

Lawrence de Arabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Lawrence of Arabia.
Año de producción: 1962.
Director: David Lean.
Producción: Sam Spiegel, David Lean. 
Guión: Robert Bolt, Michael Wilson, basado en los escritos de T.E. Lawrence.
Fotografía: Freddie Young.
Montaje: Anne V. Coates.
Música: Maurice Jarre.
Reparto: Peter O’Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Jack Hawkins, Omar Sharif, José Ferrer, Anthony Quayle, Claude Rains, Arthur Kennedy.
Género: Aventuras / Bélica / Biografía / Drama / Histórica.
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos.
Duración: 219 minutos.
 
Sinopsis:
Se narra la historia de T.E. Lawrence, oficial británico que unificó y lideró a las diversas tribus árabes (a menudo en guerras entre si) durante la I Guerra Mundial para combatir a los turcos. Debido a sus conocimientos sobre las tribus beduinas, el teniente británico T.E. Lawrence es enviado a Arabia para encontrar al príncipe Faisal y servir de enlace entre los árabes y los británicos en su guerra contra los turcos. Con la ayuda del nativo Sherif Ali, Lawrence se rebela contra las órdenes de sus superiores y comienza un osado viaje a camello a través del desierto para atacar un puerto turco celosamente custodiado.
 
Trailer de la película (Lawrence of Arabia, 1962).
Comentario:
Se me hace difícil comentar una película como Lawrence de Arabia por el simple hecho de que ya hay kilómetros de papel y muchos bytes dedicados a ella, por lo que contar algo nuevo es prácticamente imposible. Aún así, lo voy a intentar aunque, probablemente, no aporte nada nuevo además de mi opinión personal sobre esta obra que muchos sitúan entre las mejores películas de todos los tiempos... lo que tiene una razón de ser, claro está.
De hecho, numerosos factores se juntaron para dar forma de película a esta historia y, muchos de ellos, prometían lo mejor desde el primer momento. Por ejemplo, el dúo productor-director, Spiegel y Lean, estaba acostumbrado a producciones de este calado como lo demuestra su anterior colaboración: El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) que habían estrenado cuatro años antes. Sin ir más lejos, el público demandaba un nuevo largometraje del aclamado director británico, que supo ofrecer una nueva epopeya fílmica de grandiosas proporciones. Para ello contó con la ayuda de un productor como Spiegel, con quien ya había trabajado, y que confiaba plenamente en la capacidad y habilidad de Lean para afrontar el reto de llevar a la pantalla la historia de T.E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.
 
Excelentes encuadres (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Entrando más en detalle en el análisis del film, lo primero que llama la atención es la espectacularidad de la planificación y la puesta en escena, que se ve acentuada por una soberbia fotografía que realza, de manera muy lograda, la belleza de las localizaciones y sus coloridos. En este sentido, la labor del responsable de este aspecto técnico, Freddie Young, es más que encomiable (y más teniendo en cuenta a las temperaturas a las que se llegó a trabajar); como también lo es el hecho de que gran parte de las secuencias de exteriores se rodaron en los mismos lugares en los que sucedieron realmente, el desierto de Jordania, aunque se permitieron la libertad de rodar algunas secuencias en el sur de España (el ataque a Aqaba se rodó en una bahía almeriense y las secuencias en el cuartel británico fueron rodadas en Sevilla). Conviene aclarar que el gobierno jordano y sus habitantes facilitaron en gran medida la labor del equipo de producción. Con todo, no es de extrañar que se necesitaran muchos meses para rodar esta historia.
 
El paisaje es un elemento muy importante en el film (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Llegados a este punto, parece lógico que el largometraje tenga una duración cercana a las cuatro horas, ¿verdad? A pesar de ello, el montaje contribuye a que el ritmo narrativo no decaiga en muchos momentos en los que la acción se ralentiza... y es que esto no es Indiana Jones pero estoy seguro de que Spielberg tomó buena nota de los hallazgos de Lean en esta película para crear a su conocido arqueólogo. Volviendo al pulso narrativo de Lawrence de Arabia (disculpad pero tiendo a divagar...), la película tiene algunos altibajos pero es algo normal en cintas de esta duración.
 
Introducción del personaje de Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Siguiendo con el montaje, a modo de ejemplo, cuando se le asigna la misión al personaje de Lawrence, hacia el inicio del film, se produce un excelente corte con cambio de plano cuando el personaje principal apaga una cerilla e, inmediatamente, pasamos a ver un amanecer en el desierto; el único adjetivo que se me ocurre es “majestuoso”. De hecho, es una yuxtaposición de imágenes de gran belleza y que se presta a múltiples interpretaciones ya que sugiere un gran número de cosas, por ejemplo, el final de una etapa y el comienzo de otra dentro de la epopeya vital de Lawrence. En la pantalla de un ordenador pierde mucho, pero lo podéis disfrutar en este vídeo. Como curiosidad, deciros que este estilo de montaje de corte directo (no muy habitual en el cine de Hollywood de la época) se lo sugirió la montadora, Anne V. Coates, al propio Lean tras visionar varios largometrajes de la Nouvelle Vague francesa.
 
Inicio de la misión (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En cuanto a la dirección, es una gozada, David Lean es un maestro: domina las escenas intimistas y dramáticas, las de batalla, el encuadre, se aprovecha del paisaje para emplearlo como un personaje más, resalta los colores (juega con los opuestos)… todo muy hábilmente hilvanado.
 
Ataque a Aquaba (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Otro gran acierto es el casting, a pesar de que vemos al gran actor británico Alec Guinness como un príncipe árabe, lo que le resta credibilidad al film aunque Sir Guinness borda su personaje. Los, por aquel entonces, desconocidos Peter O’Toole y Omar Sharif alcanzaron el estrellato mundial con su participación en esta película y es que, el actor irlandés tenía fama teatral pero no había protagonizado ningún largometraje hasta Lawrence de Arabia y sabe dotar de profundidad a un personaje complejo y que demanda mucho tanto a nivel físico como psicológico. Por otra parte, el actor egipcio, Sharif, era una estrella en Oriente Medio pero un desconocido para el público occidental hasta su participación en Lawrence de Arabia y en la que ya muestra la fuerza expresiva de su mirada y un buen control del lenguaje corporal. Junto a estos tres actores, destaca la presencia de la “requerida” estrella norteamericana, en este caso Anthony Quinn, quien interpreta a Auda Abu Tayi, un líder de una gran banda de forajidos beduinos. Su aproximación al personaje es, a la vez, amenazante y explosiva; gran interpretación por parte del actor mexicano. Ni que decir tiene que la presencia de dos actorazos británicos de la talla de Jack Hawkins (como el general Allenby) y Claude Rains (como el diplomático Dryden) refuerza un excelente reparto y, de hecho, Rains se apropia de todas las escenas en las que aparece sin necesidad de realizar ningún alarde singular. Completan el extraordinario reparto principal Anthony Quayle y José Ferrer. Como curiosidades, el papel principal fue ofrecido a Marlon Brando quien no aceptó y, curiosamente (ya que es bastante gracioso) el equipo de producción no quería que un árabe interpretase el papel que finalmente sería para Sharif y se propuso al alemán Horst Buchholz, lo que no deja de ser un poco estrambótico.
 
 
Peter O’Toole, Anthony Quinn y Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Jack Hawkins como el general Allenby (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinnes y David Lean preparándose para el rodaje (Lawrence of Arabia, 1962).
Claude Rains como Dryden (Lawrence of Arabia, 1962).

José Ferrer caracterizado como oficial turco (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinness y Arthur Kennedy en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
 
O'Toole y Sharif (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Ya hemos hablado de la fotografía espectacular, de las excelentes interpretaciones, de la dirección milimetrada, nos falta decir que la música de Maurice Jarre es muy sugerente, con muchas reminiscencias árabes y encaja a la perfección con las imágenes del desierto. Otro gran acierto.
Bueno, estaréis pensando, algún fallo tendrá que tener (además de la elección de Guinness como el príncipe Faisal, no porque el actor lo haga mal, que no es así, si no porque uno no acaba de ver al personaje si no al actor) y, efectivamente, lo hay… el guión de Robert Bolt, basado en el libro Los Siete Pilares de la Sabiduría (The Seven Pillars of Wisdom) del propio T.E. Lawrence, es lento y ofrece una visión muy reducida de la vida interna del aventurero. Además, contiene varios fallos históricos (https://www.youtube.com/watch?v=R9scZDbKxtY), si bien ya se sabe que en Hollywood predomina el espectáculo sobre la veracidad histórica. Por el contrario, en su favor debemos decir que el guión no toma partido por la figura de Lawrence, tal y como suele suceder en los biopics.
 
Peter O'Toole como un abatido y cansado Lawrence (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En total, esta película fue premiada con 7 Óscar: mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor sonido y mejor banda sonora. Además, ganó varios premios BAFTA, globos de oro, entre otros reconocimientos.
 
Bellísima labor de cámara (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Aunque el film dura casi 4 horas, no aburre en ningún momento, gracias a la formidable interpretación y a la bellísima labor de la cámara. En resumen, Lawrence de Arabia, a pesar de su duración, es una película entretenida, de una factura formal de primera categoría, con buenas interpretaciones, un rodaje en exteriores de gran belleza, una música evocadora... como ya he dicho, es difícil encontrarle defectos. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 8.3/10 tras la votación de 200719 usuarios de esta base de datos (lo que la sitúa entre las 250 mejor valoradas, concretamente en el puesto 82). Para muchos es la mejor producción de su director, y no les falta razón, pero un realizador capaz de dejarnos trabajos como Breve Encuentro (Brief Encounter, 1948), El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) o Doctor Zhivago (1965), entre otros, tiene títulos para todos los gustos. A mí, personalmente, me gusta más la poética e intimista Breve Encuentro, pero está claro que Lawrence de Arabia es, por derecho propio, uno de los grandes títulos de la Historia del Cine.
 
Calificación global: 95/100