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viernes, 18 de diciembre de 2020

Entre la Razón y la Locura (The Professor and the Madman, 2019)

 

A veces visionas un largometraje sobre el que no tenías expectativas creadas y te encuentras una obra bien acabada y con numerosos puntos fuertes que te sorprende por su acabado. En este sentido, la película que nos ocupa posee un reparto conocido, con dos estrellas de calado internacional y una historia basada en un hecho real que, a primera vista, podría parecer aburrida pero que nos invita a reflexionar sobre cómo nos comportamos como seres humanos y cuáles son nuestras prioridades. Es por ello que hoy voy a estar…

 

Entre la Razón y la Locura

 

Ficha técnico-artística:

Título original: The Professor and the Madman.

Año de producción: 2019.

Director: Farhad Safinia.

Producción: Nicolas Chartier, Jayson de Rosner, Zev Foreman, Manu Garci, Léonard Glowinski, McDara Kelleher, Peter McAleese, Jenny O’Brien, Gastón Pavlovich, Dominic Rustam, Tyler Zacharia.

Guión: John Boorman, Todd Komarnicki, Farhad Safinia. Basado en el libro de Simon Winchester.

Fotografía: Kasper Tuxen.

Montaje: Dino Jonsäter.

Música: Bear McCreary.

Reparto: Mel Gibson, Sean Penn, Eddie Marsan, Natalie Dormer, Jennifer Ehle, Steve Coogan, Stephen Dillane, Ioan Gruffud, Jeremy Irvine, Laurence Fox, Anthony Andrews.

Género: Drama / Histórica.

Nacionalidad: Irlanda, Francia, Islandia, Estados Unidos, México, Bélgica, Reino Unido, Hong Kong.

Duración: 124 minutos.

 

Sinopsis:

Dramatización de los comienzos en la realización del diccionario de la lengua inglesa de la Universidad de Oxford. El profesor James Murray comienza a trabajar en la recopilación de las palabras para la primera edición del diccionario de inglés de Oxford a mediados del siglo XIX y recibe más de 10000 entradas de un paciente del Broadmoor Criminal Lunatic Asylum, el doctor William Minor.

 

Trailer de The Professor and the Madman (2019).


Comentario:

Lo primero que debo decir es que no soy (y nunca he sido) un fan de Mel Gibson, la mayoría de sus películas y actuaciones me han dejado indiferente. En consecuencia, lo consideraba un actor con una limitada capacidad para expresar emociones… tras ver este film me he dado cuenta de lo equivocado que estaba. En este largometraje interpreta a un profesor escocés de origen humilde y una fuerte vocación por la filología y el actor ofrece una caracterización impecable del personaje: fuerte, humilde, culto, considerado, sensible y respetuoso, pero también tenaz y obstinado.

Sean Penn caracterizado como William Chester Minor (The Professor and the Madman, 2019).


De hecho, este film está construido entorno a dos actores en estado de gracia, por una parte, el ya mencionado Gibson y, por otra, Sean Penn en el papel de un capitán del ejército americano con problemas de esquizofrenia y una gran cultura. Penn ofrece también una excelente interpretación, eso sí, menos comedida que la de su compañero de reparto. Así, algunas secuencias muestran al personaje de Penn lidiando con su imaginación y parece que, en estas, el actor sobreactúa, aunque en muchos casos, esto beneficia el desarrollo del film. Sin embargo, no hay nada que objetar a una solvente interpretación que muestra una amplísima gama de emociones y que, supongo, ha debido causar un gran cansancio emocional al actor norteamericano.

Mel Gibson y Sean Penn caracterizados (The Professor and the Madman, 2019).

Sean Penn en plena concentración (The Professor and the Madman, 2019).


El resto del reparto está a un altísimo nivel: Eddie Marsan como el funcionario de prisiones que ayuda a Penn en sus acercamientos a la viuda del hombre que ha asesinado; Natalie Dormer como la viuda desconsolada que odia a Penn pero que, finalmente, acaba por amarle; Jennifer Ehle como la esposa de Gibson que se muestra fuerte en su apoyo al marido en su tarea hercúlea de preparar un diccionario y que puede ocasionar un distanciamiento en la pareja; Steve Coogan como el único amigo verdadero que tiene Gibson entre los altos cargos de la Universidad de Oxford y el único que cree en su capacidad para llevar a cabo la tarea; Stephen Dillane como el doctor del internado psiquiátrico y que más que ayudar pretende utilizar al personaje interpretado por Penn para sus experimentos, etc.

Jennifer Ehle como la esposa del professor Murray (The Professor and the Madman, 2019).


Otros aspectos a destacar en este film son la cuidad ambientación y el diseño de producción, en donde se puede apreciar la detallada investigación que se ha realizado sobre las costumbres de la época a reflejar en el largometraje y la cinematografía que se muestra oscura y triste cuando el personaje de Penn recuerda su pasado, y colorista y grandiosa cuando se muestra la alta aristocracia universitaria. No podemos olvidarnos del ritmo adecuado de este relato y del firme pulso narrativo que el director ha imprimido a la historia.

Steve Coogan y Mel Gibson caracterizados (The Professor and the Madman, 2019).


A pesar de ello, como todo largometraje, algunos puntos débiles son inevitables. En este caso, se aprecia una tendencia hacia el sentimentalismo y el melodrama en algunas secuencias. Asimismo, en ciertas escenas, los actores tienden a sobreactuar; si bien, esto puede ser valorado positivamente en el conjunto del largometraje ya que le otorga viveza.

Entrevista para conseguir el puesto de editor del diccionario (The Professor and the Madman, 2019).

En resumen, a nivel técnico el film destaca por el cuidado diseño de producción y el vestuario, además de una lograda fotografía; sin embargo, lo que destaca son las apasionadas interpretaciones de todos los integrantes del reparto. Desde mi punto de vista, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt5932728/?ref_=fn_al_tt_1) no han conseguido reflejar la calidad del largometraje con una buena puntuación, 7.3/10 puntos (votos de 32153 usuarios de esta base de datos)… yo voy a ser más generoso ya que no siempre se puede ver un “tour de force” entre dos actores en estado de gracia.

 

Calificación global: 82/100

viernes, 31 de marzo de 2017

La Tierra Prometida (Ziemia Obiecana, 1975)


Tras la última serie de entradas sobre películas más o menos clásicas, me gustaría volver a la idea de partida de este blog comentando un film que, quizá, sea menos conocido por el gran público a pesar de poseer un estatus de cine de calidad y prestigio internacional. Hoy voy a hablar de una película que es considerada como la mejor del cine polaco y que posee muchos elementos que la hacen sumamente interesante. ¿Preparados para la búsqueda de...
 

La Tierra Prometida

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Ziemia Obiecana.
Año de producción: 1975.
Director: Andrzej Wajda.
Producción: Tadeusz Kosarewicz.
Guión: Andrzej Wajda (basado en la novella de Wladyslaw Stanislaw Reymont).
Fotografía: Waclaw Dybowski, Edward Klosinski, Witold Sobocinski.
Montaje: Zofia Dwonik, Halina Prugar.
Música: Wojciech Kilar.
Reparto: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak, Andrzej Seweryn, Anna Nehrebecka, Franciszek Pieczka, Bozena Dykiel, Kalina Jedrusik, Andrzej Szalawski, Jadwiga Andrzejewska.
Género: Drama social / Político.
Nacionalidad: Polonia.
Duración: 139 minutos.
 
Sinopsis:
Un pueblo polaco crece en poco tiempo hasta convertirse en uno de los mayores centros textiles. Las condiciones de los trabajadores son muy inseguras y el capitalismo se muestra en su versión más cruda y despiadada. En este contexto, tres amigos (un polaco, un judío y un alemán) juntan su capital para montar una fábrica. La película muestra su búsqueda de la fortuna desprovista de cualquier escrúpulo.
 

 
Contrastes económicos y de clases sociales (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Comentario:
El cine polaco vivió una época de gran esplendor artístico a través de los trabajos de directores como Roman Polanski o Krzysztof Kieslowski que le proporcionaron un soplo de aire fresco al cine europeo y que, más adelante, desarrollarían sus trabajos en Reino Unido, Estados Unidos y Francia, escapando del régimen político comunista imperante en su país. Sin embargo, su cine bebe en muchos sentidos del gran Andrzej Wajda, que sentó unas bases estilísticas mediante sus trabajos de los años 50 del siglo pasado como Kanal (1957) o Cenizas y Diamantes (Popiól i Diament, 1958), que fueron aclamados por crítica y público en reconocidos festivales internacionales. Si bien, después de estos éxitos, el maestro polaco pasó unos años en los que espació más sus trabajos.
A mediados de la década de los 70, Wajda volvió a la carga con el largometraje que nos ocupa hoy y que es considerado, por buena parte de la crítica, como la mejor película de la historia del cine polaco. Quizá esto sea mucho decir, pero desde el comienzo del film podemos apreciar que estamos frente a una obra magna y de gran envergadura.
La historia se basa en una de las novelas menos conocidas del premio Nóbel polaco Wladyslaw Stanislaw Reymont (https://es.wikipedia.org/wiki/W%C5%82adys%C5%82aw_Reymont), que narra el comienzo y auge del capitalismo en su país así como la deshumanización provocada por el ansia de riqueza y poder. El propio Wajda se encargó de adaptar la novela a la pantalla, a pesar de que él mismo indicaba que se trata de un libro aburrido pero que versaba sobre un tema de extraordinario interés para él... algo que se nota en el cuidado por el detalle y la planificación de los decorados.
 
Los tres amigos celebrando el poder montar una fábrica (Ziemia Obiecana, 1975).
 
De hecho, un importante punto a favor de este largometraje (y tan largo, pues en su versión original tenía una duración de 179 minutos, que se han visto reducidos a 139 en su reedición) es el empleo de localizaciones reales en Lodtz, el pueblo donde se desarrolla la historia que narra el film. En el momento del rodaje, la arquitectura de este pueblo no había cambiado mucho y se conservaba una buena cantidad de fábricas y edificios de la época recreada, que permitieron otorgar a la película una sensación de realismo que se ve acentuada por la cuidadosa puesta en escena y el esmero puesto en el vestuario de los actores y, en general, en todo el diseño de producción.
Además, el empleo de grandes angulares permite reforzar la sensación de grandeza, por llamarlo de alguna manera, y la de vacío, puesto que se dejan grandes espacios libres en los planos y se deforman las dimensiones de los mismos. Al principio puede que nos choque este hecho un tanto antinatural pero, creedme, el aspecto visual de la película es increíblemente bueno y está muy logrado, además de enganchar desde el comienzo. Si combinamos esto con un excelente dominio del movimiento de cámara (uso de grúas, zooms, travellings...) y de la posición en la que esta se coloca para distanciarnos de lo que sucede dentro del plano o acercarnos a los personajes, nos tendremos que rendir a la maestría y el control del medio fílmico que posee el genio polaco.
 
Los mismos personajes convertidos en nuevos magnates (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Por ejemplo, en la secuencia en la que el personaje principal (excelentemente interpretado por Daniel Olbrychski) se dedica a supervisar el trabajo en la fábrica, tenemos un resumen de lo comentado hasta el momento: un travelling de seguimiento en ligero contrapicado, que nos permite apreciar la arquitectura de la fábrica mientras seguimos al personaje, en el interior se continúa el travelling pero a la altura del pecho del personaje aproximadamente, se combinan las posiciones de cámara en planos y contraplanos a lo largo del travelling, etc., esto nos permite observar las duras e infrahumanas condiciones laborales que soportan los obreros dentro de la fábrica y la deshumanización del personaje principal, así como la importancia del color en esta película. Otra breve secuencia nos permite apreciar el cuidadoso detalle de la decoración y el mimo observado en la puesta en escena, así como nos sugiere la falta de escrúpulos del personaje principal que no duda en que “el fin justifica los medios”.
 
Interesante secuencia con grandes hallazgos técnicos (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Excelentes decorados y ambientación (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Siguiendo con otros aspectos técnicos, la fotografía e iluminación son fantásticas y aportan profundidad a las escenas. El montaje, también excelente, crea un ritmo narrativo que no agobia ni por su rapidez ni por su lentitud, lo que es muy de agradecer en una película de semejante duración. El guión no es nada condescendiente si no que es duro, sin compasión; si bien tiende a tomar partido por las clases oprimidas (no olvidemos de que se trata de un drama social), nos las muestra también con muchos defectos por lo que no nos permite simpatizar completamente con ellos. Además, el guión nos muestra cómo el ansia de poder y de riqueza elimina, prácticamente, todo rasgo de humanidad en los personajes y, finalmente, todos ellos son negativos, a excepción de la prima del protagonista (muy bien interpretada por la bella Anna Nehrebecka).
 
En el materialismo reinante también podemos encontrar algún idealista (Ziemia Obiecana, 1975).
 
No podemos olvidar el estupendo trabajo de todos los actores y, en especial, del trío protagonista: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak y Andrzej Seweryn. Los dos primeros realizan, incluso, un guiño directo a la cámara en dos momentos puntuales del film y que, por una parte, nos distancian de lo narrado pues los actores se dirigen directamente a nosotros, los espectadores, y, por otra parte, nos hacen cómplices de su increíble interpretación (por ejemplo, a 1 hora y 50 minutos de duración, tenemos un guiño de Wojciech Pszoniak).
El film fue nominado a los Óscar como mejor película de habla no inglesa pero no consiguió hacerse con la estatuilla... y es que competía, nada más y nada menos que, con Dersu Uzala (1975) del maestro japonés Akira Kurosawa. Sin embargo, se llevó el premio a la mejor dirección en el Festival Internacional de Cine de Moscú, la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid, y ganó cuatro premios en Festival de Cine Polaco (mejor actor para Wojciech Pszoniak, mejor diseño de producción, mejor banda sonora y mejor película).
En resumen, La Tierra Prometida (también conocida como La Tierra de la gran promesa) ofrece una visión despiadada del capitalismo y de la explotación del trabajador así como de la falta de escrúpulos en gente con ansias de riqueza y poder. Todo ello narrado de una manera excelente y con un aspecto visual muy atractivo. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0072446/?ref_=nv_sr_2) la valoran con un 8.0/10 tras la votación de 2221 usuarios de esta base de datos. Afortunadamente, podemos gozar de este largometraje en su versión original a través de YouTube.
 
Película completa (Ziemia Obiecana, 1975).
 
 Calificación global: 87/100

domingo, 12 de febrero de 2017

Los Inconquistables (Unconquered, 1947)

Una de mis debilidades se puede afirmar que son las películas del oeste o “western”. Hoy vamos a comentar una que no entra exactamente dentro de esa categoría pero que guarda mucha relación con ellas. A su director siempre se le ha acusado de tergiversar la historia y de emplear excesivamente el “cartón piedra”. Muchas de estas críticas se deben a sus ideas políticas reaccionarias pero, si tan solo nos fijamos en su cine, podremos observar que Cecil B. DeMille domina el medio como pocos y, si bien es cierto que antepone el espectáculo a la veracidad de los hechos, no lo es menos que esto, para otros directores, nunca ha sido motivo de crítica. La película de hoy es considerada por muchos como una de sus mejores obras, se trata de...
 

Los Inconquistables

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Unconquered.
Año de producción: 1947.
Director: Cecil B. DeMille.
Producción: Cecil B. DeMille.
Guión: Charles Bennett, Fredric M. Frank, Jess Lasky Jr. (basado en la novela de Neil H. Swanson).
Fotografía: Ray Rennahay.
Montaje: Anne Bancher.
Música: Victor Young.
Reparto: Gary Cooper, Paulette Goddard, Howard Da Silva, Boris Karloff, Cecil Kellaway, Ward Bond, Virginia Campbell, Hery Wilcoxon.
Género: Aventuras / Western / Histórica.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 142 minutos.
 
Sinopsis:
Ambientada en 1763, en el marco de las revueltas indicas en los días de la colonización norteamericana, una joven inglesa es convertida en esclava y deportada a las colonias, pero es salvada por el capitán Holden. Cuando éste se ausenta, un comerciante la esclaviza de nuevo. A partir de aquí se suceden las aventuras de este singular trío amoroso.
 
Película completa (Unconquered, 1947).
 
Comentario:
El propio DeMille confesó que seguía una fórmula para sus films históricos: “contar una apasionante peripecia personal sobre el telón de fondo de grandes sucesos históricos. La intriga confiere a estos sucesos un sentido más vivo que el que pueden encontrar los espectadores en los manuales de Historia” (“Présénce du cinema”, nº 24-25, otoño 1967). Esta afirmación se corresponde perfectamente con lo que podemos ver en Los Inconquistables.
 
Gary Cooper y Paulette Goddard, atractiva pareja protagonista (Unconquered, 1947).
 
 
Este largometraje se gestó a partir del interés creciente de DeMille por retratar el nacimiento de Estados Unidos como nación. Si bien se tiende a asociar a este realizador con el “cartón piedra” y un deliberado falseamiento histórico (al igual que al cine norteamericano, en general), esta idea no es totalmente exacta. De hecho, el título que nos ocupa hoy prueba, prácticamente, todo lo contrario. Para realizar Los Inconquistables se llevó a cabo una concienzuda labor de casi un par de años de preproducción, consistente en profundas investigaciones sobre el modo de vida y costumbres de la época que se retrata en la película, utensilios y vestimentas utilizados por los indios del noreste de América, estudio de crónicas escritas en la época, consultas en museos y asesoramiento por especialistas… aunque esto no evita que el autor se tomase unas cuantas licencias en pro de la efectividad cinematográfica (por ejemplo, le persecución a caballo es completamente imposible ya que los indios de esa zona no empleaban equinos; una de las tribus indias que se menciona en el largometraje no participó en las revueltas que ponen trasfondo a la historia narrada…). Por el contrario, el vestuario y el lenguaje indio fueron elementos mimados con esmero (incluso Karloff tuvo que aprender a pronunciar el dialecto indio).
 
Gary Cooper como el capitán Chris Holden (Unconquered, 1947).

Boris Karloff como el jefe indio Guyasuta (Unconquered, 1947).
 
De todos modos, si las adaptaciones cinematográficas de novelas, obras de teatro o musicales no tienen que seguir al pie de la letra a sus respectivos originales, ¿por qué razón debe tratarse la Historia de manera diferente? De hecho, muchas veces la Historia es confusa e interpretable, además de variable según las fuentes que se consulten. Con esto pretendo decir que, al fin y al cabo, estamos ante un largometraje y no ante una lección de Historia. Por si fuera poco, este largometraje se basa en una novela que, a su vez, tomaba como punto de partida un documento histórico cuyo contenido se puede leer en Wikipedia (https://es.wikipedia.org/wiki/Los_inconquistables).
 
 
Fotograma de la escena del juicio (Unconquered, 1947).
 
Los Inconquistables fue el último “western” que rodó DeMille y resume las aportaciones de este autor al género. Por ejemplo, la meticulosa puesta en escena, con muchos elementos, lo que otorga densidad y demuestra el estilo y talento artístico de DeMille. Sin embargo, se observa cierta tendencia a recargar excesivamente los encuadres. Otro aspecto a destacar es el interesante uso del color y de los objetos, que hacen avanzar la acción en algunas secuencias.
 
Cecil B. DeMille supervisando material.
 
Los personajes presentan contradicciones, lo que los hace más creíbles y permite que sus actos sean los que sustenten el relato. En este sentido, la atractiva pareja protagonista (Gary Cooper y Paulette Goddard) hace una buena labor interpretativa, contrapunteada por la presencia de Howard Da Silva como el personaje negativo. Sin embargo, se puede decir que son los actores secundarios los que verdaderamente dan vida a la película.
Quizá no estemos de acuerdo con los fundamentos ideológicos planteados en esta película (falseamiento de hechos e ideales que determinaron la expansión americana hacia el Oeste, con fiebre depredadora) pero la película no engaña a nadie y destaca por su enorme fuerza plástica. Una de las secuencias más espectaculares es el asedio a Fort Pitt y la posterior batalla, que costó meses de preparación y cientos de miles de dólares. En el vídeo podréis ver como destaca el decorado de la fortaleza, construido con detalle, el elevado número de figurantes que participan (representando todo tipo de personajes: indios, milicianos, tramperos, esclavos…), el “travelling” lateral, etc.
 
El asedio a Fort Pitt (Unconquered, 1947).
 
En resumen, Los Inconquistables es una entretenida película con una atractiva pareja protagonista y un regusto al Hollywood clásico, dejando de lado algunas inconsistencias históricas y algunos ideales desfasados, se trata de un trabajo bien llevado de principio a fin. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0039931/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.2/10 tras la votación de tan solo 14111 usuarios de esta base de datos.
 
Calificación global: 79/100

domingo, 22 de enero de 2017

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

Actualmente las secuencias espectaculares en las que participan numerosos extras tienden a solucionarse mediante ordenador con lo que se abaratan costes y se reducen riesgos, pero en los años 60 esa tecnología no estaba disponible y había que recurrir a contratar a grupos numerosos de personas para acometer estas empresas, lo que suponía una gran labor de coordinación y logística, con unos costes (tanto económicos como en tiempo de rodaje) muy importantes. Sin embargo, hay films donde estas inconveniencias merecen la pena por el resultado final, como el largometraje que nos va a ocupar hoy (así como algún otro sobre el que tratamos con anterioridad). Se hace difícil hablar de un clásico y de un excelente director, pero hoy vamos a tratar de desentrañar brevemente la epopeya de...
 

Lawrence de Arabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Lawrence of Arabia.
Año de producción: 1962.
Director: David Lean.
Producción: Sam Spiegel, David Lean. 
Guión: Robert Bolt, Michael Wilson, basado en los escritos de T.E. Lawrence.
Fotografía: Freddie Young.
Montaje: Anne V. Coates.
Música: Maurice Jarre.
Reparto: Peter O’Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Jack Hawkins, Omar Sharif, José Ferrer, Anthony Quayle, Claude Rains, Arthur Kennedy.
Género: Aventuras / Bélica / Biografía / Drama / Histórica.
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos.
Duración: 219 minutos.
 
Sinopsis:
Se narra la historia de T.E. Lawrence, oficial británico que unificó y lideró a las diversas tribus árabes (a menudo en guerras entre si) durante la I Guerra Mundial para combatir a los turcos. Debido a sus conocimientos sobre las tribus beduinas, el teniente británico T.E. Lawrence es enviado a Arabia para encontrar al príncipe Faisal y servir de enlace entre los árabes y los británicos en su guerra contra los turcos. Con la ayuda del nativo Sherif Ali, Lawrence se rebela contra las órdenes de sus superiores y comienza un osado viaje a camello a través del desierto para atacar un puerto turco celosamente custodiado.
 
Trailer de la película (Lawrence of Arabia, 1962).
Comentario:
Se me hace difícil comentar una película como Lawrence de Arabia por el simple hecho de que ya hay kilómetros de papel y muchos bytes dedicados a ella, por lo que contar algo nuevo es prácticamente imposible. Aún así, lo voy a intentar aunque, probablemente, no aporte nada nuevo además de mi opinión personal sobre esta obra que muchos sitúan entre las mejores películas de todos los tiempos... lo que tiene una razón de ser, claro está.
De hecho, numerosos factores se juntaron para dar forma de película a esta historia y, muchos de ellos, prometían lo mejor desde el primer momento. Por ejemplo, el dúo productor-director, Spiegel y Lean, estaba acostumbrado a producciones de este calado como lo demuestra su anterior colaboración: El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) que habían estrenado cuatro años antes. Sin ir más lejos, el público demandaba un nuevo largometraje del aclamado director británico, que supo ofrecer una nueva epopeya fílmica de grandiosas proporciones. Para ello contó con la ayuda de un productor como Spiegel, con quien ya había trabajado, y que confiaba plenamente en la capacidad y habilidad de Lean para afrontar el reto de llevar a la pantalla la historia de T.E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.
 
Excelentes encuadres (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Entrando más en detalle en el análisis del film, lo primero que llama la atención es la espectacularidad de la planificación y la puesta en escena, que se ve acentuada por una soberbia fotografía que realza, de manera muy lograda, la belleza de las localizaciones y sus coloridos. En este sentido, la labor del responsable de este aspecto técnico, Freddie Young, es más que encomiable (y más teniendo en cuenta a las temperaturas a las que se llegó a trabajar); como también lo es el hecho de que gran parte de las secuencias de exteriores se rodaron en los mismos lugares en los que sucedieron realmente, el desierto de Jordania, aunque se permitieron la libertad de rodar algunas secuencias en el sur de España (el ataque a Aqaba se rodó en una bahía almeriense y las secuencias en el cuartel británico fueron rodadas en Sevilla). Conviene aclarar que el gobierno jordano y sus habitantes facilitaron en gran medida la labor del equipo de producción. Con todo, no es de extrañar que se necesitaran muchos meses para rodar esta historia.
 
El paisaje es un elemento muy importante en el film (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Llegados a este punto, parece lógico que el largometraje tenga una duración cercana a las cuatro horas, ¿verdad? A pesar de ello, el montaje contribuye a que el ritmo narrativo no decaiga en muchos momentos en los que la acción se ralentiza... y es que esto no es Indiana Jones pero estoy seguro de que Spielberg tomó buena nota de los hallazgos de Lean en esta película para crear a su conocido arqueólogo. Volviendo al pulso narrativo de Lawrence de Arabia (disculpad pero tiendo a divagar...), la película tiene algunos altibajos pero es algo normal en cintas de esta duración.
 
Introducción del personaje de Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Siguiendo con el montaje, a modo de ejemplo, cuando se le asigna la misión al personaje de Lawrence, hacia el inicio del film, se produce un excelente corte con cambio de plano cuando el personaje principal apaga una cerilla e, inmediatamente, pasamos a ver un amanecer en el desierto; el único adjetivo que se me ocurre es “majestuoso”. De hecho, es una yuxtaposición de imágenes de gran belleza y que se presta a múltiples interpretaciones ya que sugiere un gran número de cosas, por ejemplo, el final de una etapa y el comienzo de otra dentro de la epopeya vital de Lawrence. En la pantalla de un ordenador pierde mucho, pero lo podéis disfrutar en este vídeo. Como curiosidad, deciros que este estilo de montaje de corte directo (no muy habitual en el cine de Hollywood de la época) se lo sugirió la montadora, Anne V. Coates, al propio Lean tras visionar varios largometrajes de la Nouvelle Vague francesa.
 
Inicio de la misión (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En cuanto a la dirección, es una gozada, David Lean es un maestro: domina las escenas intimistas y dramáticas, las de batalla, el encuadre, se aprovecha del paisaje para emplearlo como un personaje más, resalta los colores (juega con los opuestos)… todo muy hábilmente hilvanado.
 
Ataque a Aquaba (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Otro gran acierto es el casting, a pesar de que vemos al gran actor británico Alec Guinness como un príncipe árabe, lo que le resta credibilidad al film aunque Sir Guinness borda su personaje. Los, por aquel entonces, desconocidos Peter O’Toole y Omar Sharif alcanzaron el estrellato mundial con su participación en esta película y es que, el actor irlandés tenía fama teatral pero no había protagonizado ningún largometraje hasta Lawrence de Arabia y sabe dotar de profundidad a un personaje complejo y que demanda mucho tanto a nivel físico como psicológico. Por otra parte, el actor egipcio, Sharif, era una estrella en Oriente Medio pero un desconocido para el público occidental hasta su participación en Lawrence de Arabia y en la que ya muestra la fuerza expresiva de su mirada y un buen control del lenguaje corporal. Junto a estos tres actores, destaca la presencia de la “requerida” estrella norteamericana, en este caso Anthony Quinn, quien interpreta a Auda Abu Tayi, un líder de una gran banda de forajidos beduinos. Su aproximación al personaje es, a la vez, amenazante y explosiva; gran interpretación por parte del actor mexicano. Ni que decir tiene que la presencia de dos actorazos británicos de la talla de Jack Hawkins (como el general Allenby) y Claude Rains (como el diplomático Dryden) refuerza un excelente reparto y, de hecho, Rains se apropia de todas las escenas en las que aparece sin necesidad de realizar ningún alarde singular. Completan el extraordinario reparto principal Anthony Quayle y José Ferrer. Como curiosidades, el papel principal fue ofrecido a Marlon Brando quien no aceptó y, curiosamente (ya que es bastante gracioso) el equipo de producción no quería que un árabe interpretase el papel que finalmente sería para Sharif y se propuso al alemán Horst Buchholz, lo que no deja de ser un poco estrambótico.
 
 
Peter O’Toole, Anthony Quinn y Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Jack Hawkins como el general Allenby (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinnes y David Lean preparándose para el rodaje (Lawrence of Arabia, 1962).
Claude Rains como Dryden (Lawrence of Arabia, 1962).

José Ferrer caracterizado como oficial turco (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinness y Arthur Kennedy en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
 
O'Toole y Sharif (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Ya hemos hablado de la fotografía espectacular, de las excelentes interpretaciones, de la dirección milimetrada, nos falta decir que la música de Maurice Jarre es muy sugerente, con muchas reminiscencias árabes y encaja a la perfección con las imágenes del desierto. Otro gran acierto.
Bueno, estaréis pensando, algún fallo tendrá que tener (además de la elección de Guinness como el príncipe Faisal, no porque el actor lo haga mal, que no es así, si no porque uno no acaba de ver al personaje si no al actor) y, efectivamente, lo hay… el guión de Robert Bolt, basado en el libro Los Siete Pilares de la Sabiduría (The Seven Pillars of Wisdom) del propio T.E. Lawrence, es lento y ofrece una visión muy reducida de la vida interna del aventurero. Además, contiene varios fallos históricos (https://www.youtube.com/watch?v=R9scZDbKxtY), si bien ya se sabe que en Hollywood predomina el espectáculo sobre la veracidad histórica. Por el contrario, en su favor debemos decir que el guión no toma partido por la figura de Lawrence, tal y como suele suceder en los biopics.
 
Peter O'Toole como un abatido y cansado Lawrence (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En total, esta película fue premiada con 7 Óscar: mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor sonido y mejor banda sonora. Además, ganó varios premios BAFTA, globos de oro, entre otros reconocimientos.
 
Bellísima labor de cámara (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Aunque el film dura casi 4 horas, no aburre en ningún momento, gracias a la formidable interpretación y a la bellísima labor de la cámara. En resumen, Lawrence de Arabia, a pesar de su duración, es una película entretenida, de una factura formal de primera categoría, con buenas interpretaciones, un rodaje en exteriores de gran belleza, una música evocadora... como ya he dicho, es difícil encontrarle defectos. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 8.3/10 tras la votación de 200719 usuarios de esta base de datos (lo que la sitúa entre las 250 mejor valoradas, concretamente en el puesto 82). Para muchos es la mejor producción de su director, y no les falta razón, pero un realizador capaz de dejarnos trabajos como Breve Encuentro (Brief Encounter, 1948), El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) o Doctor Zhivago (1965), entre otros, tiene títulos para todos los gustos. A mí, personalmente, me gusta más la poética e intimista Breve Encuentro, pero está claro que Lawrence de Arabia es, por derecho propio, uno de los grandes títulos de la Historia del Cine.
 
Calificación global: 95/100

jueves, 1 de diciembre de 2016

Rojos (Reds, 1981)


Esta temporada se me ha dado por ver películas épicas, superproducciones de larga duración y rodadas con amplia disponibilidad de medios. No sé por qué razón ha sido así. El caso es que he podido disfrutar de títulos que desconocía, como esta obra que os presento hoy y que supuso el Óscar a la mejor dirección para Warren Beatty. Viendo el panorama político actual, parece bastante razonable hablar de…
 

Rojos

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Reds.
Año de producción: 1981.
Director: Warren Beatty.
Producción: Dede Allen, Warren Beatty, David Leigh MacLeod, Simon Relph.
Guión: Warren Beatty, Trevor Griffiths
Fotografía: Vittorio Storaro.
Montaje: Dede Allen y Craig McKay.
Música: Stephen Sondheim.
Reparto: Warren Beatty, Diane Keaton, Edward Herrmann, Jerzy Kosinski, Jack Nicholson, Maureen Stapleton, Paul Sorvino, Nicolas Coster, M. Emmet Walsh.
Género: Drama / Histórica / Biopic.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 188 minutos.
 
Sinopsis:
Un periodista radical estadounidense se ve envuelto en la revolución rusa a principios del siglo XX y espera que ese espíritu e idealismo calen en los Estados Unidos. A medida que transcurre la acción, su desencanto y desilusión se van haciendo patentes debido a las vicisitudes que se encuentra. En este proceso, se muestra también la evolución de la relación con su pareja y grupo de amigos intelectuales.
Trailer de la película (Reds, 1981).
 
Comentario:
Este largometraje está basado en la vida de John Reed, un periodista norteamericano de ideales comunistas (https://es.wikipedia.org/wiki/John_Reed), cuyas obras (especialmente “Diez días que estremecieron al mundo”) inspiraron al actor/director Warren Beatty a relatarnos esta historia de amor e idealismo con un trasfondo histórico. Como apunte curioso, el estudio que la produjo, Paramount, había sido adquirido por una gran empresa capitalista, la Gulf + Western, lo que supone un dato un tanto irónico, ¿no os parece?
En cualquier caso, el film cuenta con innumerables aciertos de los que me gustaría destacar unos pocos. Comenzaré por lo fácil, o cuantificable... la película recibió 12 nominaciones a los premios de la Academia (los conocidos Óscar), siendo la película que más nominaciones recibía en 15 años, y obteniendo 3 de ellos (Mejor Director, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Fotografía) a los cuales me referiré más adelante. Vamos por partes...
El guión se trabajó a partir de unas ideas que le interesaban a Beatty ya que había leído las obras de John Reed (entre ellas el hecho de que la formación de una “izquierda” americana nunca se había rodado) y se sentía fascinado por ellas, por lo que deseaba llevarlas a la pantalla. Durante años barajó esta posibilidad y dio forma a un guión preliminar que consiguió financiar a través de su relación con los ejecutivos de Paramount tras haber rodado “El cielo puede esperar” (Heaven can wait, 1978; http://www.imdb.com/title/tt0077663/?ref_=nv_sr_1). Una vez que estos aceptaron su propuesta, pulió el borrador del guión con la ayuda de Trevor Griffiths y se centró en la relación entre John Reed y Louise Bryant como hilo conductor del film.
 
Warren Beatty y Diane Keaton como John Reed y Louise Bryant (Reds, 1981).
Un aspecto de gran importancia cuando se relatan hechos históricos (como la Revolución Rusa, en este caso) es la enorme labor de investigación, previa a la filmación, que debe llevar a cabo el equipo de producción para que todo resulte creíble en la pantalla. En este largometraje, se necesitaron varios meses y muchos profesionales para acometer semejante tarea y he de decir que, desde mi modesto punto de vista, lo lograron con creces. Además, la búsqueda de localizaciones es un aspecto dentro de esta labor de producción y, en el caso de esta película, se rodó en numerosas localidades de Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Finlandia y España... que, junto con la gran cantidad de extras (y su caracterización: vestuario, maquillaje...), nos da una ligera idea del presupuesto empleado para la filmación. No me quiero ni imaginar la de millones de dólares que se habrán gastado, pero sigue siendo irónico que un film sobre ideales comunistas necesite de una maquinaria capitalista tan potente para su puesta en escena.
 
Escena del juicio (Reds, 1981).
 
 
Dicho esto, creo de recibo alabar la labor de dirección de Warren Beatty en esas secuencias en las que intervienen numerosos extras y en las que domina por completo el espacio en el que se desarrolla la acción sin agobiarnos con demasiados movimientos de cámara y apoyándose sabiamente en la labor de montaje de Dede Allen y Craig McKay. Un gran acierto que creo que ayudó a que Beatty recibiese el premio a la mejor dirección. Como ejemplo de estas secuencias con numerosos extras podemos citar la escena de la llegada del tren a la estación.
 
 
Escena de la llegada del tren (Reds, 1981).
 
Otro aspecto destacable de este largometraje es el reparto, que se ajusta a la perfección a los personajes y que cuenta con nombres de la talla de Diane Keaton (excelente, muy expresiva, a la vez fuerte y frágil), Jack Nicholson (genial, a pesar de estar comedido para lo que en él es habitual), Edward Herrmann, Paul Sorvino y Maureen Stapleton (Óscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación sin fisuras de una activista política amiga de John Reed). Además, es curioso el cameo que realiza Gene Hackman en un par de escenas y que es capaz de robar el protagonismo al mismísimo Warren Beatty, que interpreta con convicción a John Reed. A este respecto, es también necesario recalcar el excelente trabajo de dirección de actores, que se puede ejemplificar en la escena de la última visita de Luoise Bryant (Keaton) a Eugene O’Neill (Nicholson).
 
 
Escena de la visita de Louise Bryant a Eugene O’Neill (Reds, 1981).
 
Respecto a la parte técnica, Vittorio Storaro empleó un sistema fotográfico que no era muy usual en la época y le dio a las imágenes un tono pictórico de gran belleza, lo que le valió un Óscar. Asimismo, la música contrapuntea la acción sin llegar a ensombrecerla y nos presenta un tema central de gran sutileza.
No quiero dejar de destacar un detalle llamativo por lo simple y efectivo que resulta. Cuando haces un film de corte histórico o biográfico, ¿cómo puedes darle verismo y, simultáneamente, reducir el número de escenas de transición? Pues sí, incluyendo testimonios de personas que hayan conocido al personaje sobre el que trata tu película. Esto mismo se ha hecho en Rojos, ni más ni menos que desde el principio del film. Otro gran acierto, no solo por el detalle en sí si no por cómo se planificaron y se integraron estos testimonios, que además provienen de personas de diferentes ideologías políticas, lo que nos permite vislumbrar que la realidad no tiene solamente una cara.
 
Warren Beatty y Jack Nicholson en Rojos (Reds, 1981).
En resumen, Rojos es una epopeya con matices políticos y románticos, bien interpretada, con escenas de gran complejidad, una fotografía estupenda y un ritmo narrativo acertado que nos permite disfrutar de su largo metraje. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0082979/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 7.5/10 tras la votación de 16569 usuarios de esta base de datos. Sé que es larga y que a lo mejor no es muy del agrado de todos los públicos, pero creo que merece la pena verse y que no defraudará ni siquiera a los más exigentes.
 
Calificación global: 80/100