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viernes, 31 de marzo de 2023

El Pistolero (The Gunfighter, 1950)

 

Desde niño, el “western” ha sido uno de mis géneros cinematográficos favoritos. La mayoría de las veces, las películas muestran hazañas y dan una visión romántica del “salvaje oeste” y sus protagonistas. En este tipo de películas, estamos acostumbrados a ver acción, persecuciones, duelos con revólver, etc. Sin embargo, algunos largometrajes tienden a concentrarse en la psicología de los personajes, tratando de desmitificar a los héroes y villanos del imaginario popular del Viejo Oeste Norteamericano. El título que nos ocupa entra dentro de este último grupo de largometrajes. Hoy nos vamos a enfrentar con…

 

El Pistolero

Ficha técnico-artística:

Título original: The Gunfighter.

Año de producción: 1950.

Director: Henry King.

Producción: Nunnally Johnson, Darryl F. Zanuck.

Guión: William Bowers, William Sellers (a partir de una historia de William Bowers y André de Toth).

Fotografía: Arthur C. Miller.

Montaje: Barbara McLean.

Música: Alfred Newman.

Reparto: Gregory Peck, Helen Westcott, Millard Mitchell, Jean Parker, Karl Malden, Skip Homeier, Anthony Ross, Verna Felton, Ellen Corby, Richard Jaeckel.

Género: Western.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 82 minutos.

 

Sinopsis:

Jimmy Ringo es un afamado pistolero que desea pasar desapercibido y abandonar su vida de peligros, pero es perseguido por los hermanos de un joven que se le enfrentó en un salón. Ringo se dirige a la tranquila ciudad de Cayenne donde pretende reencontrar a su antiguo amor y conocer a su hijo. Sin embargo, su simple presencia altera las costumbres de la ciudad y pone en alerta al Marshal, un viejo compañero de correrías, quien pretende mantener la tranquilidad de la pequeña ciudad. A partir de ese momento, Ringo se encuentra atrapado en la cantina de la ciudad esperando conseguir su objetivo, pero alerta ante la posible llegada de sus perseguidores y de cualquier joven pistolero que quiera ganar fama enfrentándose a él.

 

Trailer de la película.



Comentario:

Esta película puede sorprender por su tono y su ritmo, ya que, por el título, uno esperaría un largometraje plagado de duelos y mucha acción... pero se encuentra con todo lo contrario, una trama intimista, con tintes psicológicos, unos personajes trabajados, con aristas, y un tono desmitificador. Se puede afirmar que esto se debe al guión, basado en un personaje real del viejo oeste norteamericano, y a la excelente puesta en escena, con una cuidada composición de los planos y secuencias, que se beneficia de una estupenda fotografía en blanco y negro. Todo ello conjuntado a la perfección por el realizador, Henry King.

Plano significativo en el que podemos apreciar el agotamiento y la soledad a la que está sometido Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


A pesar de sus virtudes y el buen recibimiento de la crítica, esta película no tuvo  éxito comercial en su época, si bien se convirtió en una película de culto con el paso de los años. Además, la imagen de Gregory Peck se vio mermada por su aparición en este largometraje, se dice que al público no le gustó que llevase bigote, algo que, por otra parte, parece que era habitual en la época en la que se ambienta la película. Independientemente de esto, el señor Peck ofrece una excelente interpretación, con muchos matices y un tono a la vez relajado y tenso. La personificación que crea de un pistolero mítico en el imaginario del oeste norteamericano (Jimmy Ringo) da humanidad al personaje: lo llena de dudas, de cansancio (hastío, se podría decir), esperanzas de cambiar de modo de vida, tristeza, etc. En resumen, otorga al personaje una gran cantidad de matices, algo inusual en el cine de este género.

Gregory Peck caracterizado como Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


El resto del reparto ofrece estupendas interpretaciones, destacando Millard Mitchell como el Marshall y excompañero de Ringo, capaz de mostrar una dualidad entre la amistad hacia el colega y la dureza por representar la ley y el orden. También podemos destacar el alivio cómico que dan a la trama los personajes interpretados por Karl Malden (como el camarero de la cantina, que a la vez idolatra y teme al pistolero) y Anthony Ross (como ayudante del Marshall). Tal vez, las actrices que aparecen en el filme se han encontrado con personajes más planos y muy estereotipados, como Verna Felton que interpreta a la matriarca de las guardianas de la moral y las buenas costumbres en la ciudad, pero hay que reconocer que se marca una de las escenas más divertidas de la película cuando confunden a Ringo con un ayudante del Marshal. El contrapunto femenino a Peck lo personaliza Helen Wescott, como su antiguo amor, pero su interpretación es muy comedida y su personaje resulta bastante tópico.

Excelente interpretación de Millard Mitchell como el Marshal de la ciudad (The Gunfighter, 1950).


Un joven se dispone a enfrentarse a Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


La puesta en escena está muy cuidada, con una composición del plano muy estudiada, rellenando todos los espacios en el caso de las escenas rodadas en interiores (prácticamente, el 90% de la película, lo que refuerza su carácter intimista). El montaje es bastante sutil, como suele ocurrir con los filmes de Hollywood, para que el espectador se centre en la trama, pero se pueden apreciar algunas florituras en los cambios de secuencias. El tono del filme es, en general, tranquilo, por lo que las escenas con tensión (por ejemplo, el enfrentamiento inicial en el salón) se remarcan con especial énfasis dentro del conjunto del largometraje. El ritmo del largometraje puede resultar lento para los no iniciados, o aquellos acostumbrados a la hipervelocidad del cine actual, pero merece la pena adentrarse en el largometraje y saborear esta historia. De hecho, el tiempo es uno de los temas inherentes a este filme, ya que Jimmy Ringo dispone de pocas horas para conocer a su hijo, reconciliarse con su antiguo amor, conservar la vida y salir de la ciudad para no enfrentarse a sus perseguidores. Este enfoque acerca del poco tiempo disponible entronca con otro excelente “western" intimista como es “Solo ante el peligro" de Fred Zinnemann (High Noon, 1952), pero, al contrario que en la cinta de Zinnemann, el final del protagonista en “El Pistolero” es la muerte asesinado a traición, por la espalda... no sin que el asesino reciba la misma maldición a la que Ringo se ha visto sometido durante toda su vida: enfrentarse continuamente a pistoleros que desean acabar con él para ganar notoriedad y reconocimiento, relegándose a una huida continua que conlleva una gran soledad. 

Finalmente, Ringo se encuentra con su antiguo amor (The Gunfighter, 1950).

Por fin, Ringo conoce a su hijo (The Gunfighter, 1950).


Al tratarse de un “western" de culto, se pueden encontrar en internet críticas y comentarios mucho más completos que el presente; por ejemplo, sugiero los siguientes:

https://www.espinof.com/criticas/el-pistolero-la-sombra-de-la-leyenda

https://www.criterion.com/current/posts/7149-the-gunfighter-you-cant-go-home-again

Por otra parte, el largometraje completo se encuentra disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=N2qBgiy7-x8&t=2850s

En resumen, una película bien trabajada, con excelentes interpretaciones, ritmo pausado, pero bien graduado y con muchos toques intimistas, humanistas y filosóficos, que la hacen una “rara avis” dentro del género. A mi modo de ver, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt0042531/?ref_=nv_sr_srsg_8) le otorgan una puntuación razonable, pero escasa, 7.7/10 puntos (tal vez porque solo han votado 11749 usuarios de esta base de datos). En mi opinión, el valor histórico, la audacia del argumento (para la época), el tono desmitificador, y la calidad técnica e interpretativa que demuestra esta cinta la hacen merecedora de mayor puntuación.

 

Calificación global: 88/100

viernes, 3 de septiembre de 2021

En Buenas Manos (Pupille / Les Champs de Fleurs, 2018)

 

        

Francia, el país vecino nos sorprende a veces con historias de carácter intimista, pero con trasfondo universal que hacen que lleguen a los corazones de cinéfilos de todo el mundo. En este contexto, la película que nos ocupa trata un tema universal como es el deseo de ser madre (o padre) pero desde una perspectiva un tanto inusual como es la de la labor de los servicios sociales en el caso de las adopciones. Se trata por tanto de una historia “pequeña” pero de grandes proporciones. Hoy nos vamos a poner…

 

En Buenas Manos

 

Ficha técnico-artística:

Título original: Pupille / Les Champs de Fleurs.

Año de producción: 2018.

Director: Jeanne Henry.

Producción: Alain Attal, Philippe Logie, Vincent Mazel, Patrick Quinet, Solveig Rawas, Hugo Sélignac.

Guión: Jeanne Henry.

Fotografía: Sofian El Fami.

Montaje: Françis Vesin, Stéphanie Garnier.

Música: Pascal Sangla.

Reparto: Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche, Élodie Bouchez, Olivia Côte, Clotilde Mollet, Jean-François Stévenin, Bruno Podalydès, Miou-Miou, Leïla Muse, Stéfi Celma.

Género: Drama.

Nacionalidad: Francia, Bélgica.

Duración: 110 minutos.

 

Sinopsis:

Theo acaba de nacer, pero, después de dar a luz, su madre biológica le entrega en un programa de adopción. Desde ese momento, los servicios sociales deben encontrar a la mujer que se convertirá en su madre adoptiva. En el otro extremo de esta cadena, Alice, de 41 años, lleva casi una década intentando ser madre. En el transcurso del film veremos los esfuerzos de los profesionales de los servicios de adopción para conseguir que Theo y Alice puedan reunirse como familia.

 

Tráiler de la película.


Comentario:

Esta película me ha sorprendido por su apariencia neutra e impersonal, en el sentido de que los actores están muy comedidos a la hora de mostrar emociones, reservándose para la parte final de la película en la que los actores principales (en especial, Léllouche y Bouchez) demuestran una explosión emocional matemáticamente calculada para no resultar exagerada y sí muy creíble, que además crea un contraste acusado con el resto de la película. En este sentido, esta película coral cuenta con unas excelentes interpretaciones, cargadas de sensibilidad y sinceridad, huyendo de sobreactuaciones.

Varios fotogramas de la película (Pupille, 2018).

Otro aspecto sorprendente de la película es que se encuentra muy bien documentada en términos del procedimiento de búsqueda de una familia para un bebé que ha sido puesto en adopción. En este sentido, el trabajo de los servicios sociales franceses queda reflejado (sin mostrar sus entresijos y complejidades) de manera fiel. De hecho, el guión huye de sentimentalismos y sensiblerías, lo que es de agradecer cuando se trata un tema sensible como es el de la adopción de un bebé.

En la maternindad (Pupille, 2018).

El largometraje está articulado desde dos puntos de vista, el de los servicios sociales, y más en concreto el de un cuidador de menores puestos en adopción mientras que esperan a que se les encuentre una familia, y el de una mujer que lleva años intentando adoptar a un bebé (desde que descubrió que no podría ser madre biológica). Sin embargo, el film no se adentra en la tercera parte de este drama que es el de la madre que deja a su bebé en adopción (¿qué razones la mueven? Esto es algo que no se soluciona en el film). Tal vez esta omisión se deba a que el largometraje no pretende juzgar a nadie.

Gilles Lellouche y Sandrine Kiberlain en primera fila de los servicios de adopción (Pupille, 2018).

La puesta en escena es sutil y, en apariencia, aséptica, debido al uso de una iluminación neutra que logra centrar al espectador en la trama y no en la forma del film. Lo mismo se puede decir de la música, que contrapuntea la acción, pero no va por delante de ella, ni la deja en un segundo plano. Es cierto que el ritmo del largometraje puede resultar lento por momentos, pero no demasiado ya que están sucediendo cosas en todo momento.

Lellouche y Bouchez con el pequeño (Pupille, 2018).

En resumen, una película sincera, simpática, con pocas pretensiones, pero un gran calor humano y que, a nivel técnico, destaca por el cuidado guión y las excelentes interpretaciones de todos los integrantes del reparto. Desde mi punto de vista, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt7543930/?ref_=fn_al_tt_1) no han conseguido un quorum de espectadores suficiente para reflejar la calidad de este largometraje que se queda con una puntuación razonable, pero escasa, 7.2/10 puntos (votos de 1800 usuarios de esta base de datos)… yo voy a ser más generoso ya que no siempre se puede ver un film sincero, bien documentado e interpretado con mucha sensibilidad, pero sin sensiblerías.

 

Calificación global: 77/100

domingo, 22 de enero de 2017

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

Actualmente las secuencias espectaculares en las que participan numerosos extras tienden a solucionarse mediante ordenador con lo que se abaratan costes y se reducen riesgos, pero en los años 60 esa tecnología no estaba disponible y había que recurrir a contratar a grupos numerosos de personas para acometer estas empresas, lo que suponía una gran labor de coordinación y logística, con unos costes (tanto económicos como en tiempo de rodaje) muy importantes. Sin embargo, hay films donde estas inconveniencias merecen la pena por el resultado final, como el largometraje que nos va a ocupar hoy (así como algún otro sobre el que tratamos con anterioridad). Se hace difícil hablar de un clásico y de un excelente director, pero hoy vamos a tratar de desentrañar brevemente la epopeya de...
 

Lawrence de Arabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Lawrence of Arabia.
Año de producción: 1962.
Director: David Lean.
Producción: Sam Spiegel, David Lean. 
Guión: Robert Bolt, Michael Wilson, basado en los escritos de T.E. Lawrence.
Fotografía: Freddie Young.
Montaje: Anne V. Coates.
Música: Maurice Jarre.
Reparto: Peter O’Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Jack Hawkins, Omar Sharif, José Ferrer, Anthony Quayle, Claude Rains, Arthur Kennedy.
Género: Aventuras / Bélica / Biografía / Drama / Histórica.
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos.
Duración: 219 minutos.
 
Sinopsis:
Se narra la historia de T.E. Lawrence, oficial británico que unificó y lideró a las diversas tribus árabes (a menudo en guerras entre si) durante la I Guerra Mundial para combatir a los turcos. Debido a sus conocimientos sobre las tribus beduinas, el teniente británico T.E. Lawrence es enviado a Arabia para encontrar al príncipe Faisal y servir de enlace entre los árabes y los británicos en su guerra contra los turcos. Con la ayuda del nativo Sherif Ali, Lawrence se rebela contra las órdenes de sus superiores y comienza un osado viaje a camello a través del desierto para atacar un puerto turco celosamente custodiado.
 
Trailer de la película (Lawrence of Arabia, 1962).
Comentario:
Se me hace difícil comentar una película como Lawrence de Arabia por el simple hecho de que ya hay kilómetros de papel y muchos bytes dedicados a ella, por lo que contar algo nuevo es prácticamente imposible. Aún así, lo voy a intentar aunque, probablemente, no aporte nada nuevo además de mi opinión personal sobre esta obra que muchos sitúan entre las mejores películas de todos los tiempos... lo que tiene una razón de ser, claro está.
De hecho, numerosos factores se juntaron para dar forma de película a esta historia y, muchos de ellos, prometían lo mejor desde el primer momento. Por ejemplo, el dúo productor-director, Spiegel y Lean, estaba acostumbrado a producciones de este calado como lo demuestra su anterior colaboración: El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) que habían estrenado cuatro años antes. Sin ir más lejos, el público demandaba un nuevo largometraje del aclamado director británico, que supo ofrecer una nueva epopeya fílmica de grandiosas proporciones. Para ello contó con la ayuda de un productor como Spiegel, con quien ya había trabajado, y que confiaba plenamente en la capacidad y habilidad de Lean para afrontar el reto de llevar a la pantalla la historia de T.E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.
 
Excelentes encuadres (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Entrando más en detalle en el análisis del film, lo primero que llama la atención es la espectacularidad de la planificación y la puesta en escena, que se ve acentuada por una soberbia fotografía que realza, de manera muy lograda, la belleza de las localizaciones y sus coloridos. En este sentido, la labor del responsable de este aspecto técnico, Freddie Young, es más que encomiable (y más teniendo en cuenta a las temperaturas a las que se llegó a trabajar); como también lo es el hecho de que gran parte de las secuencias de exteriores se rodaron en los mismos lugares en los que sucedieron realmente, el desierto de Jordania, aunque se permitieron la libertad de rodar algunas secuencias en el sur de España (el ataque a Aqaba se rodó en una bahía almeriense y las secuencias en el cuartel británico fueron rodadas en Sevilla). Conviene aclarar que el gobierno jordano y sus habitantes facilitaron en gran medida la labor del equipo de producción. Con todo, no es de extrañar que se necesitaran muchos meses para rodar esta historia.
 
El paisaje es un elemento muy importante en el film (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Llegados a este punto, parece lógico que el largometraje tenga una duración cercana a las cuatro horas, ¿verdad? A pesar de ello, el montaje contribuye a que el ritmo narrativo no decaiga en muchos momentos en los que la acción se ralentiza... y es que esto no es Indiana Jones pero estoy seguro de que Spielberg tomó buena nota de los hallazgos de Lean en esta película para crear a su conocido arqueólogo. Volviendo al pulso narrativo de Lawrence de Arabia (disculpad pero tiendo a divagar...), la película tiene algunos altibajos pero es algo normal en cintas de esta duración.
 
Introducción del personaje de Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Siguiendo con el montaje, a modo de ejemplo, cuando se le asigna la misión al personaje de Lawrence, hacia el inicio del film, se produce un excelente corte con cambio de plano cuando el personaje principal apaga una cerilla e, inmediatamente, pasamos a ver un amanecer en el desierto; el único adjetivo que se me ocurre es “majestuoso”. De hecho, es una yuxtaposición de imágenes de gran belleza y que se presta a múltiples interpretaciones ya que sugiere un gran número de cosas, por ejemplo, el final de una etapa y el comienzo de otra dentro de la epopeya vital de Lawrence. En la pantalla de un ordenador pierde mucho, pero lo podéis disfrutar en este vídeo. Como curiosidad, deciros que este estilo de montaje de corte directo (no muy habitual en el cine de Hollywood de la época) se lo sugirió la montadora, Anne V. Coates, al propio Lean tras visionar varios largometrajes de la Nouvelle Vague francesa.
 
Inicio de la misión (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En cuanto a la dirección, es una gozada, David Lean es un maestro: domina las escenas intimistas y dramáticas, las de batalla, el encuadre, se aprovecha del paisaje para emplearlo como un personaje más, resalta los colores (juega con los opuestos)… todo muy hábilmente hilvanado.
 
Ataque a Aquaba (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Otro gran acierto es el casting, a pesar de que vemos al gran actor británico Alec Guinness como un príncipe árabe, lo que le resta credibilidad al film aunque Sir Guinness borda su personaje. Los, por aquel entonces, desconocidos Peter O’Toole y Omar Sharif alcanzaron el estrellato mundial con su participación en esta película y es que, el actor irlandés tenía fama teatral pero no había protagonizado ningún largometraje hasta Lawrence de Arabia y sabe dotar de profundidad a un personaje complejo y que demanda mucho tanto a nivel físico como psicológico. Por otra parte, el actor egipcio, Sharif, era una estrella en Oriente Medio pero un desconocido para el público occidental hasta su participación en Lawrence de Arabia y en la que ya muestra la fuerza expresiva de su mirada y un buen control del lenguaje corporal. Junto a estos tres actores, destaca la presencia de la “requerida” estrella norteamericana, en este caso Anthony Quinn, quien interpreta a Auda Abu Tayi, un líder de una gran banda de forajidos beduinos. Su aproximación al personaje es, a la vez, amenazante y explosiva; gran interpretación por parte del actor mexicano. Ni que decir tiene que la presencia de dos actorazos británicos de la talla de Jack Hawkins (como el general Allenby) y Claude Rains (como el diplomático Dryden) refuerza un excelente reparto y, de hecho, Rains se apropia de todas las escenas en las que aparece sin necesidad de realizar ningún alarde singular. Completan el extraordinario reparto principal Anthony Quayle y José Ferrer. Como curiosidades, el papel principal fue ofrecido a Marlon Brando quien no aceptó y, curiosamente (ya que es bastante gracioso) el equipo de producción no quería que un árabe interpretase el papel que finalmente sería para Sharif y se propuso al alemán Horst Buchholz, lo que no deja de ser un poco estrambótico.
 
 
Peter O’Toole, Anthony Quinn y Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Jack Hawkins como el general Allenby (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinnes y David Lean preparándose para el rodaje (Lawrence of Arabia, 1962).
Claude Rains como Dryden (Lawrence of Arabia, 1962).

José Ferrer caracterizado como oficial turco (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinness y Arthur Kennedy en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
 
O'Toole y Sharif (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Ya hemos hablado de la fotografía espectacular, de las excelentes interpretaciones, de la dirección milimetrada, nos falta decir que la música de Maurice Jarre es muy sugerente, con muchas reminiscencias árabes y encaja a la perfección con las imágenes del desierto. Otro gran acierto.
Bueno, estaréis pensando, algún fallo tendrá que tener (además de la elección de Guinness como el príncipe Faisal, no porque el actor lo haga mal, que no es así, si no porque uno no acaba de ver al personaje si no al actor) y, efectivamente, lo hay… el guión de Robert Bolt, basado en el libro Los Siete Pilares de la Sabiduría (The Seven Pillars of Wisdom) del propio T.E. Lawrence, es lento y ofrece una visión muy reducida de la vida interna del aventurero. Además, contiene varios fallos históricos (https://www.youtube.com/watch?v=R9scZDbKxtY), si bien ya se sabe que en Hollywood predomina el espectáculo sobre la veracidad histórica. Por el contrario, en su favor debemos decir que el guión no toma partido por la figura de Lawrence, tal y como suele suceder en los biopics.
 
Peter O'Toole como un abatido y cansado Lawrence (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En total, esta película fue premiada con 7 Óscar: mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor sonido y mejor banda sonora. Además, ganó varios premios BAFTA, globos de oro, entre otros reconocimientos.
 
Bellísima labor de cámara (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Aunque el film dura casi 4 horas, no aburre en ningún momento, gracias a la formidable interpretación y a la bellísima labor de la cámara. En resumen, Lawrence de Arabia, a pesar de su duración, es una película entretenida, de una factura formal de primera categoría, con buenas interpretaciones, un rodaje en exteriores de gran belleza, una música evocadora... como ya he dicho, es difícil encontrarle defectos. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 8.3/10 tras la votación de 200719 usuarios de esta base de datos (lo que la sitúa entre las 250 mejor valoradas, concretamente en el puesto 82). Para muchos es la mejor producción de su director, y no les falta razón, pero un realizador capaz de dejarnos trabajos como Breve Encuentro (Brief Encounter, 1948), El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) o Doctor Zhivago (1965), entre otros, tiene títulos para todos los gustos. A mí, personalmente, me gusta más la poética e intimista Breve Encuentro, pero está claro que Lawrence de Arabia es, por derecho propio, uno de los grandes títulos de la Historia del Cine.
 
Calificación global: 95/100

miércoles, 4 de enero de 2017

La Niebla (The Fog, 1980)

El género fantástico y de terror está plagado de títulos de extraordinaria calidad cinematográfica y otros que no poseen mucho interés desde el punto de vista técnico pero que, por alguna razón, son aclamados por un gran número de espectadores. En ambos casos se trata de películas de culto. El título que os propongo hoy reúne una envidiable calidad técnica y cierto estatus como largometraje de culto aunque, quizá, no sea lo más logrado de su director; en cualquier caso, creo que os va a gustar descubrir qué se esconde en...
 

La Niebla

 
Ficha técnico-artística:
Título original: The Fog.
Año de producción: 1980.
Director: John Carpenter.
Producción: Barry Bernardi, Charles B. Bloch, Pegi Brotman, Debra Hill. 
Guión: John Carpenter, Debra Hill.
Fotografía: Dean Cundey.
Montaje: Charles Bornstein, Tommy Lee Wallace.
Música: John Carpenter.
Reparto: Adrienne Barbeau, Jamie Lee Curtis, Janet Leigh, John Houseman, Tom Atkins, James Canning, Charles Cyphers, Nancy Kyes, Ty Mitchell, Hal Holbrook.
Género: Fantástico / Terror.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 87 minutos.
 
Sinopsis:
En la costa de California se alza el pintoresco centro turístico de Antonio Bay. Mientras sus residentes se preparan para celebrar el centenario de la ciudad, la tripulación de un pesquero aparece asesinada en extrañas circunstancias. Al mismo tiempo, una misteriosa niebla se desplaza hacia la ciudad, donde comienzan a producirse sucesos de difícil explicación. Parece ser que una maldición pesa sobre la ciudad...
Tráiler de la película (The Fog, 1980).
 
Comentario:
Tras haber realizado varios largometrajes – Dark Star (1974), Assault on Precinct 13 (1976), Halloween (1978) – y algunos encargos televisivos (entre ellos un biopic sobre Elvis protagonizado por Kurt Russell), John Carpenter tenía cierto estatus en la industria cinematográfica y, en especial, dentro del género fantástico y de terror. En consecuencia, los aficionados a este género esperaban una nueva película de este director.
 
John Carpenter dirigiendo a Adrienne Barbeau (The Fog, 1980).
 
 
El proyecto que se planteó se gestó a partir de varias fuentes como una película británica de finales de los años 50 titulada The Trollenberg Terror (https://en.wikipedia.org/wiki/The_Trollenberg_Terror) que Carpenter había visto, así como una visita a Stonehenge con su pareja (la productora Debra Hill) y el hundimiento de un buque cerca de Goleta (California) en el siglo XIX. Además, La Niebla formaba parte del par de películas que, por contrato, Carpenter debía a AVCO-Embassy. Añadir que el tono de la película nos remite al terror romántico/gótico del siglo XIX y, de hecho, se hacen referencias al mismo desde el principio con una cita de un poema de Edgar Allan Poe. Otras curiosidades son que algunos nombres se corresponde con el de personajes de sus películas anteriores o de gente que había trabajado con él, así como de algún escritor de terror gótico. Además, el propio Carpenter realiza un cameo al inicio del film como un manitas que realiza reparaciones en la iglesia.
 
¿Qué oculta esta misteriosa niebla? (The Fog, 1980).
Desde mi punto, cuando se realiza un film de terror o fantástico es muy importante crear una atmósfera que implique al público de manera emocional y lo haga sumirse en la trama que se está narrando. Para ello, el encontrar localizaciones adecuadas es esencial y, en este caso concreto, Carpenter lo logró. Por ejemplo, las secuencias rodadas en el faro y en la iglesia son de una gran calidad puesto que, por una parte, se crea un ambiente de soledad e indefensión y, por otra, tenemos una sensación de oscuridad y claustrofobia. Además, la tensión que acumulan estas secuencias hasta su clímax está muy bien dosificada.
 
La elección de las localizaciones fue un gran acierto (The Fog, 1980).
 
De hecho, uno de los puntos fuertes de este largometraje es la gradación del suspense y de la tensión, en los que Carpenter demuestra tener un control y dominio totales. Esta dirección hábil se combina con un montaje que posee momentos de gran efectividad dramática como, por ejemplo, en la secuencia que se desarrolla en la morgue tras descubrir el cadáver de un marinero y que juega con planos breves y muchos cortes.
Siguiendo con aspectos técnicos, la música es de corte similar a la de su anterior largometraje (Halloween, 1978) y, sin ser una maravilla, se adapta perfectamente a la atmósfera creada dentro de la película, resultando muy efectiva. Por otra parte, los efectos especiales, a día de hoy, pueden verse un poco pasados de moda pero resultan enormemente efectivos.
 
Adrienne Barbeau (The Fog, 1980).
En cuanto al reparto y al guión, lo primero que se debe destacar es que muchos personajes están muy desdibujados y no se prestan a interpretaciones de gran calidad. De hecho, algunos de los actores no parecen muy convencidos de su papel. Desde mi punto de vista, Jamie Lee Curtis está peor que en su anterior colaboración con Carpenter y esto se deba quizá a que su personaje parece que está como de prestado dentro de la trama... al igual que el de Tommy Atkins. Otros personajes parece que huyen o se esconden de un pasado que permanece desconocido para el espectador, aunque este hecho tiene cierto sentido dentro de la trama. Sin embargo, el film cuenta con la participación de varios veteranos como Janet Leigh o Hal Holbrook, que aportan su saber hacer a pesar de no encontrarse en sus mejores papeles.
 
Jamie Lee Curtis (The Fog, 1980).
 
Finalmente, me gustaría destacar la secuencia del prólogo en el que un marinero (John Houseman) cuenta una breve historia de terror a un grupo de niños poco antes de la medianoche y que es de lo mejor del film puesto que, aparte de la excelente planificación y montaje, juega con la complicidad del espectador y permite adentrarnos en la historia. Curiosamente, esta secuencia se añadió una vez finalizado el rodaje debido a que a Carpenter no le había gustado el resultado obtenido en un primer montaje de la película (se dice que el 33% de la película proviene de nuevas adiciones tras ese primer montaje).
 
Excelente comienzo de La Niebla (The Fog, 1980).
 
 
En resumen, La Niebla es una película directa, ágil, contiene sustos para los amantes del género de terror y posee un buen nivel de calidad técnica que se apoya en un ritmo narrativo cercano al de los series B de los años 50 del siglo pasado. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 6.8/10 tras la votación de 48107 usuarios de esta base de datos. A pesar de no ser la mejor producción de su director, se disfruta con agrado y hará las delicias de los amantes del género. Antes de que se me olvide, en YouTube podéis encontrar más información sobre esta interesante película, así como un “como se hizo” y varias críticas por parte de aficionados.
 
 
¡Vaya sorpresa le espera al cura interpretado por Hal Holbrook! (The Fog, 1980).
 
 
Calificación global: 73/100

jueves, 1 de diciembre de 2016

Rojos (Reds, 1981)


Esta temporada se me ha dado por ver películas épicas, superproducciones de larga duración y rodadas con amplia disponibilidad de medios. No sé por qué razón ha sido así. El caso es que he podido disfrutar de títulos que desconocía, como esta obra que os presento hoy y que supuso el Óscar a la mejor dirección para Warren Beatty. Viendo el panorama político actual, parece bastante razonable hablar de…
 

Rojos

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Reds.
Año de producción: 1981.
Director: Warren Beatty.
Producción: Dede Allen, Warren Beatty, David Leigh MacLeod, Simon Relph.
Guión: Warren Beatty, Trevor Griffiths
Fotografía: Vittorio Storaro.
Montaje: Dede Allen y Craig McKay.
Música: Stephen Sondheim.
Reparto: Warren Beatty, Diane Keaton, Edward Herrmann, Jerzy Kosinski, Jack Nicholson, Maureen Stapleton, Paul Sorvino, Nicolas Coster, M. Emmet Walsh.
Género: Drama / Histórica / Biopic.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 188 minutos.
 
Sinopsis:
Un periodista radical estadounidense se ve envuelto en la revolución rusa a principios del siglo XX y espera que ese espíritu e idealismo calen en los Estados Unidos. A medida que transcurre la acción, su desencanto y desilusión se van haciendo patentes debido a las vicisitudes que se encuentra. En este proceso, se muestra también la evolución de la relación con su pareja y grupo de amigos intelectuales.
Trailer de la película (Reds, 1981).
 
Comentario:
Este largometraje está basado en la vida de John Reed, un periodista norteamericano de ideales comunistas (https://es.wikipedia.org/wiki/John_Reed), cuyas obras (especialmente “Diez días que estremecieron al mundo”) inspiraron al actor/director Warren Beatty a relatarnos esta historia de amor e idealismo con un trasfondo histórico. Como apunte curioso, el estudio que la produjo, Paramount, había sido adquirido por una gran empresa capitalista, la Gulf + Western, lo que supone un dato un tanto irónico, ¿no os parece?
En cualquier caso, el film cuenta con innumerables aciertos de los que me gustaría destacar unos pocos. Comenzaré por lo fácil, o cuantificable... la película recibió 12 nominaciones a los premios de la Academia (los conocidos Óscar), siendo la película que más nominaciones recibía en 15 años, y obteniendo 3 de ellos (Mejor Director, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Fotografía) a los cuales me referiré más adelante. Vamos por partes...
El guión se trabajó a partir de unas ideas que le interesaban a Beatty ya que había leído las obras de John Reed (entre ellas el hecho de que la formación de una “izquierda” americana nunca se había rodado) y se sentía fascinado por ellas, por lo que deseaba llevarlas a la pantalla. Durante años barajó esta posibilidad y dio forma a un guión preliminar que consiguió financiar a través de su relación con los ejecutivos de Paramount tras haber rodado “El cielo puede esperar” (Heaven can wait, 1978; http://www.imdb.com/title/tt0077663/?ref_=nv_sr_1). Una vez que estos aceptaron su propuesta, pulió el borrador del guión con la ayuda de Trevor Griffiths y se centró en la relación entre John Reed y Louise Bryant como hilo conductor del film.
 
Warren Beatty y Diane Keaton como John Reed y Louise Bryant (Reds, 1981).
Un aspecto de gran importancia cuando se relatan hechos históricos (como la Revolución Rusa, en este caso) es la enorme labor de investigación, previa a la filmación, que debe llevar a cabo el equipo de producción para que todo resulte creíble en la pantalla. En este largometraje, se necesitaron varios meses y muchos profesionales para acometer semejante tarea y he de decir que, desde mi modesto punto de vista, lo lograron con creces. Además, la búsqueda de localizaciones es un aspecto dentro de esta labor de producción y, en el caso de esta película, se rodó en numerosas localidades de Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Finlandia y España... que, junto con la gran cantidad de extras (y su caracterización: vestuario, maquillaje...), nos da una ligera idea del presupuesto empleado para la filmación. No me quiero ni imaginar la de millones de dólares que se habrán gastado, pero sigue siendo irónico que un film sobre ideales comunistas necesite de una maquinaria capitalista tan potente para su puesta en escena.
 
Escena del juicio (Reds, 1981).
 
 
Dicho esto, creo de recibo alabar la labor de dirección de Warren Beatty en esas secuencias en las que intervienen numerosos extras y en las que domina por completo el espacio en el que se desarrolla la acción sin agobiarnos con demasiados movimientos de cámara y apoyándose sabiamente en la labor de montaje de Dede Allen y Craig McKay. Un gran acierto que creo que ayudó a que Beatty recibiese el premio a la mejor dirección. Como ejemplo de estas secuencias con numerosos extras podemos citar la escena de la llegada del tren a la estación.
 
 
Escena de la llegada del tren (Reds, 1981).
 
Otro aspecto destacable de este largometraje es el reparto, que se ajusta a la perfección a los personajes y que cuenta con nombres de la talla de Diane Keaton (excelente, muy expresiva, a la vez fuerte y frágil), Jack Nicholson (genial, a pesar de estar comedido para lo que en él es habitual), Edward Herrmann, Paul Sorvino y Maureen Stapleton (Óscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación sin fisuras de una activista política amiga de John Reed). Además, es curioso el cameo que realiza Gene Hackman en un par de escenas y que es capaz de robar el protagonismo al mismísimo Warren Beatty, que interpreta con convicción a John Reed. A este respecto, es también necesario recalcar el excelente trabajo de dirección de actores, que se puede ejemplificar en la escena de la última visita de Luoise Bryant (Keaton) a Eugene O’Neill (Nicholson).
 
 
Escena de la visita de Louise Bryant a Eugene O’Neill (Reds, 1981).
 
Respecto a la parte técnica, Vittorio Storaro empleó un sistema fotográfico que no era muy usual en la época y le dio a las imágenes un tono pictórico de gran belleza, lo que le valió un Óscar. Asimismo, la música contrapuntea la acción sin llegar a ensombrecerla y nos presenta un tema central de gran sutileza.
No quiero dejar de destacar un detalle llamativo por lo simple y efectivo que resulta. Cuando haces un film de corte histórico o biográfico, ¿cómo puedes darle verismo y, simultáneamente, reducir el número de escenas de transición? Pues sí, incluyendo testimonios de personas que hayan conocido al personaje sobre el que trata tu película. Esto mismo se ha hecho en Rojos, ni más ni menos que desde el principio del film. Otro gran acierto, no solo por el detalle en sí si no por cómo se planificaron y se integraron estos testimonios, que además provienen de personas de diferentes ideologías políticas, lo que nos permite vislumbrar que la realidad no tiene solamente una cara.
 
Warren Beatty y Jack Nicholson en Rojos (Reds, 1981).
En resumen, Rojos es una epopeya con matices políticos y románticos, bien interpretada, con escenas de gran complejidad, una fotografía estupenda y un ritmo narrativo acertado que nos permite disfrutar de su largo metraje. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0082979/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 7.5/10 tras la votación de 16569 usuarios de esta base de datos. Sé que es larga y que a lo mejor no es muy del agrado de todos los públicos, pero creo que merece la pena verse y que no defraudará ni siquiera a los más exigentes.
 
Calificación global: 80/100