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viernes, 31 de marzo de 2023

El Pistolero (The Gunfighter, 1950)

 

Desde niño, el “western” ha sido uno de mis géneros cinematográficos favoritos. La mayoría de las veces, las películas muestran hazañas y dan una visión romántica del “salvaje oeste” y sus protagonistas. En este tipo de películas, estamos acostumbrados a ver acción, persecuciones, duelos con revólver, etc. Sin embargo, algunos largometrajes tienden a concentrarse en la psicología de los personajes, tratando de desmitificar a los héroes y villanos del imaginario popular del Viejo Oeste Norteamericano. El título que nos ocupa entra dentro de este último grupo de largometrajes. Hoy nos vamos a enfrentar con…

 

El Pistolero

Ficha técnico-artística:

Título original: The Gunfighter.

Año de producción: 1950.

Director: Henry King.

Producción: Nunnally Johnson, Darryl F. Zanuck.

Guión: William Bowers, William Sellers (a partir de una historia de William Bowers y André de Toth).

Fotografía: Arthur C. Miller.

Montaje: Barbara McLean.

Música: Alfred Newman.

Reparto: Gregory Peck, Helen Westcott, Millard Mitchell, Jean Parker, Karl Malden, Skip Homeier, Anthony Ross, Verna Felton, Ellen Corby, Richard Jaeckel.

Género: Western.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 82 minutos.

 

Sinopsis:

Jimmy Ringo es un afamado pistolero que desea pasar desapercibido y abandonar su vida de peligros, pero es perseguido por los hermanos de un joven que se le enfrentó en un salón. Ringo se dirige a la tranquila ciudad de Cayenne donde pretende reencontrar a su antiguo amor y conocer a su hijo. Sin embargo, su simple presencia altera las costumbres de la ciudad y pone en alerta al Marshal, un viejo compañero de correrías, quien pretende mantener la tranquilidad de la pequeña ciudad. A partir de ese momento, Ringo se encuentra atrapado en la cantina de la ciudad esperando conseguir su objetivo, pero alerta ante la posible llegada de sus perseguidores y de cualquier joven pistolero que quiera ganar fama enfrentándose a él.

 

Trailer de la película.



Comentario:

Esta película puede sorprender por su tono y su ritmo, ya que, por el título, uno esperaría un largometraje plagado de duelos y mucha acción... pero se encuentra con todo lo contrario, una trama intimista, con tintes psicológicos, unos personajes trabajados, con aristas, y un tono desmitificador. Se puede afirmar que esto se debe al guión, basado en un personaje real del viejo oeste norteamericano, y a la excelente puesta en escena, con una cuidada composición de los planos y secuencias, que se beneficia de una estupenda fotografía en blanco y negro. Todo ello conjuntado a la perfección por el realizador, Henry King.

Plano significativo en el que podemos apreciar el agotamiento y la soledad a la que está sometido Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


A pesar de sus virtudes y el buen recibimiento de la crítica, esta película no tuvo  éxito comercial en su época, si bien se convirtió en una película de culto con el paso de los años. Además, la imagen de Gregory Peck se vio mermada por su aparición en este largometraje, se dice que al público no le gustó que llevase bigote, algo que, por otra parte, parece que era habitual en la época en la que se ambienta la película. Independientemente de esto, el señor Peck ofrece una excelente interpretación, con muchos matices y un tono a la vez relajado y tenso. La personificación que crea de un pistolero mítico en el imaginario del oeste norteamericano (Jimmy Ringo) da humanidad al personaje: lo llena de dudas, de cansancio (hastío, se podría decir), esperanzas de cambiar de modo de vida, tristeza, etc. En resumen, otorga al personaje una gran cantidad de matices, algo inusual en el cine de este género.

Gregory Peck caracterizado como Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


El resto del reparto ofrece estupendas interpretaciones, destacando Millard Mitchell como el Marshall y excompañero de Ringo, capaz de mostrar una dualidad entre la amistad hacia el colega y la dureza por representar la ley y el orden. También podemos destacar el alivio cómico que dan a la trama los personajes interpretados por Karl Malden (como el camarero de la cantina, que a la vez idolatra y teme al pistolero) y Anthony Ross (como ayudante del Marshall). Tal vez, las actrices que aparecen en el filme se han encontrado con personajes más planos y muy estereotipados, como Verna Felton que interpreta a la matriarca de las guardianas de la moral y las buenas costumbres en la ciudad, pero hay que reconocer que se marca una de las escenas más divertidas de la película cuando confunden a Ringo con un ayudante del Marshal. El contrapunto femenino a Peck lo personaliza Helen Wescott, como su antiguo amor, pero su interpretación es muy comedida y su personaje resulta bastante tópico.

Excelente interpretación de Millard Mitchell como el Marshal de la ciudad (The Gunfighter, 1950).


Un joven se dispone a enfrentarse a Jimmy Ringo (The Gunfighter, 1950).


La puesta en escena está muy cuidada, con una composición del plano muy estudiada, rellenando todos los espacios en el caso de las escenas rodadas en interiores (prácticamente, el 90% de la película, lo que refuerza su carácter intimista). El montaje es bastante sutil, como suele ocurrir con los filmes de Hollywood, para que el espectador se centre en la trama, pero se pueden apreciar algunas florituras en los cambios de secuencias. El tono del filme es, en general, tranquilo, por lo que las escenas con tensión (por ejemplo, el enfrentamiento inicial en el salón) se remarcan con especial énfasis dentro del conjunto del largometraje. El ritmo del largometraje puede resultar lento para los no iniciados, o aquellos acostumbrados a la hipervelocidad del cine actual, pero merece la pena adentrarse en el largometraje y saborear esta historia. De hecho, el tiempo es uno de los temas inherentes a este filme, ya que Jimmy Ringo dispone de pocas horas para conocer a su hijo, reconciliarse con su antiguo amor, conservar la vida y salir de la ciudad para no enfrentarse a sus perseguidores. Este enfoque acerca del poco tiempo disponible entronca con otro excelente “western" intimista como es “Solo ante el peligro" de Fred Zinnemann (High Noon, 1952), pero, al contrario que en la cinta de Zinnemann, el final del protagonista en “El Pistolero” es la muerte asesinado a traición, por la espalda... no sin que el asesino reciba la misma maldición a la que Ringo se ha visto sometido durante toda su vida: enfrentarse continuamente a pistoleros que desean acabar con él para ganar notoriedad y reconocimiento, relegándose a una huida continua que conlleva una gran soledad. 

Finalmente, Ringo se encuentra con su antiguo amor (The Gunfighter, 1950).

Por fin, Ringo conoce a su hijo (The Gunfighter, 1950).


Al tratarse de un “western" de culto, se pueden encontrar en internet críticas y comentarios mucho más completos que el presente; por ejemplo, sugiero los siguientes:

https://www.espinof.com/criticas/el-pistolero-la-sombra-de-la-leyenda

https://www.criterion.com/current/posts/7149-the-gunfighter-you-cant-go-home-again

Por otra parte, el largometraje completo se encuentra disponible en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=N2qBgiy7-x8&t=2850s

En resumen, una película bien trabajada, con excelentes interpretaciones, ritmo pausado, pero bien graduado y con muchos toques intimistas, humanistas y filosóficos, que la hacen una “rara avis” dentro del género. A mi modo de ver, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt0042531/?ref_=nv_sr_srsg_8) le otorgan una puntuación razonable, pero escasa, 7.7/10 puntos (tal vez porque solo han votado 11749 usuarios de esta base de datos). En mi opinión, el valor histórico, la audacia del argumento (para la época), el tono desmitificador, y la calidad técnica e interpretativa que demuestra esta cinta la hacen merecedora de mayor puntuación.

 

Calificación global: 88/100

viernes, 3 de septiembre de 2021

En Buenas Manos (Pupille / Les Champs de Fleurs, 2018)

 

        

Francia, el país vecino nos sorprende a veces con historias de carácter intimista, pero con trasfondo universal que hacen que lleguen a los corazones de cinéfilos de todo el mundo. En este contexto, la película que nos ocupa trata un tema universal como es el deseo de ser madre (o padre) pero desde una perspectiva un tanto inusual como es la de la labor de los servicios sociales en el caso de las adopciones. Se trata por tanto de una historia “pequeña” pero de grandes proporciones. Hoy nos vamos a poner…

 

En Buenas Manos

 

Ficha técnico-artística:

Título original: Pupille / Les Champs de Fleurs.

Año de producción: 2018.

Director: Jeanne Henry.

Producción: Alain Attal, Philippe Logie, Vincent Mazel, Patrick Quinet, Solveig Rawas, Hugo Sélignac.

Guión: Jeanne Henry.

Fotografía: Sofian El Fami.

Montaje: Françis Vesin, Stéphanie Garnier.

Música: Pascal Sangla.

Reparto: Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche, Élodie Bouchez, Olivia Côte, Clotilde Mollet, Jean-François Stévenin, Bruno Podalydès, Miou-Miou, Leïla Muse, Stéfi Celma.

Género: Drama.

Nacionalidad: Francia, Bélgica.

Duración: 110 minutos.

 

Sinopsis:

Theo acaba de nacer, pero, después de dar a luz, su madre biológica le entrega en un programa de adopción. Desde ese momento, los servicios sociales deben encontrar a la mujer que se convertirá en su madre adoptiva. En el otro extremo de esta cadena, Alice, de 41 años, lleva casi una década intentando ser madre. En el transcurso del film veremos los esfuerzos de los profesionales de los servicios de adopción para conseguir que Theo y Alice puedan reunirse como familia.

 

Tráiler de la película.


Comentario:

Esta película me ha sorprendido por su apariencia neutra e impersonal, en el sentido de que los actores están muy comedidos a la hora de mostrar emociones, reservándose para la parte final de la película en la que los actores principales (en especial, Léllouche y Bouchez) demuestran una explosión emocional matemáticamente calculada para no resultar exagerada y sí muy creíble, que además crea un contraste acusado con el resto de la película. En este sentido, esta película coral cuenta con unas excelentes interpretaciones, cargadas de sensibilidad y sinceridad, huyendo de sobreactuaciones.

Varios fotogramas de la película (Pupille, 2018).

Otro aspecto sorprendente de la película es que se encuentra muy bien documentada en términos del procedimiento de búsqueda de una familia para un bebé que ha sido puesto en adopción. En este sentido, el trabajo de los servicios sociales franceses queda reflejado (sin mostrar sus entresijos y complejidades) de manera fiel. De hecho, el guión huye de sentimentalismos y sensiblerías, lo que es de agradecer cuando se trata un tema sensible como es el de la adopción de un bebé.

En la maternindad (Pupille, 2018).

El largometraje está articulado desde dos puntos de vista, el de los servicios sociales, y más en concreto el de un cuidador de menores puestos en adopción mientras que esperan a que se les encuentre una familia, y el de una mujer que lleva años intentando adoptar a un bebé (desde que descubrió que no podría ser madre biológica). Sin embargo, el film no se adentra en la tercera parte de este drama que es el de la madre que deja a su bebé en adopción (¿qué razones la mueven? Esto es algo que no se soluciona en el film). Tal vez esta omisión se deba a que el largometraje no pretende juzgar a nadie.

Gilles Lellouche y Sandrine Kiberlain en primera fila de los servicios de adopción (Pupille, 2018).

La puesta en escena es sutil y, en apariencia, aséptica, debido al uso de una iluminación neutra que logra centrar al espectador en la trama y no en la forma del film. Lo mismo se puede decir de la música, que contrapuntea la acción, pero no va por delante de ella, ni la deja en un segundo plano. Es cierto que el ritmo del largometraje puede resultar lento por momentos, pero no demasiado ya que están sucediendo cosas en todo momento.

Lellouche y Bouchez con el pequeño (Pupille, 2018).

En resumen, una película sincera, simpática, con pocas pretensiones, pero un gran calor humano y que, a nivel técnico, destaca por el cuidado guión y las excelentes interpretaciones de todos los integrantes del reparto. Desde mi punto de vista, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt7543930/?ref_=fn_al_tt_1) no han conseguido un quorum de espectadores suficiente para reflejar la calidad de este largometraje que se queda con una puntuación razonable, pero escasa, 7.2/10 puntos (votos de 1800 usuarios de esta base de datos)… yo voy a ser más generoso ya que no siempre se puede ver un film sincero, bien documentado e interpretado con mucha sensibilidad, pero sin sensiblerías.

 

Calificación global: 77/100

viernes, 18 de diciembre de 2020

Entre la Razón y la Locura (The Professor and the Madman, 2019)

 

A veces visionas un largometraje sobre el que no tenías expectativas creadas y te encuentras una obra bien acabada y con numerosos puntos fuertes que te sorprende por su acabado. En este sentido, la película que nos ocupa posee un reparto conocido, con dos estrellas de calado internacional y una historia basada en un hecho real que, a primera vista, podría parecer aburrida pero que nos invita a reflexionar sobre cómo nos comportamos como seres humanos y cuáles son nuestras prioridades. Es por ello que hoy voy a estar…

 

Entre la Razón y la Locura

 

Ficha técnico-artística:

Título original: The Professor and the Madman.

Año de producción: 2019.

Director: Farhad Safinia.

Producción: Nicolas Chartier, Jayson de Rosner, Zev Foreman, Manu Garci, Léonard Glowinski, McDara Kelleher, Peter McAleese, Jenny O’Brien, Gastón Pavlovich, Dominic Rustam, Tyler Zacharia.

Guión: John Boorman, Todd Komarnicki, Farhad Safinia. Basado en el libro de Simon Winchester.

Fotografía: Kasper Tuxen.

Montaje: Dino Jonsäter.

Música: Bear McCreary.

Reparto: Mel Gibson, Sean Penn, Eddie Marsan, Natalie Dormer, Jennifer Ehle, Steve Coogan, Stephen Dillane, Ioan Gruffud, Jeremy Irvine, Laurence Fox, Anthony Andrews.

Género: Drama / Histórica.

Nacionalidad: Irlanda, Francia, Islandia, Estados Unidos, México, Bélgica, Reino Unido, Hong Kong.

Duración: 124 minutos.

 

Sinopsis:

Dramatización de los comienzos en la realización del diccionario de la lengua inglesa de la Universidad de Oxford. El profesor James Murray comienza a trabajar en la recopilación de las palabras para la primera edición del diccionario de inglés de Oxford a mediados del siglo XIX y recibe más de 10000 entradas de un paciente del Broadmoor Criminal Lunatic Asylum, el doctor William Minor.

 

Trailer de The Professor and the Madman (2019).


Comentario:

Lo primero que debo decir es que no soy (y nunca he sido) un fan de Mel Gibson, la mayoría de sus películas y actuaciones me han dejado indiferente. En consecuencia, lo consideraba un actor con una limitada capacidad para expresar emociones… tras ver este film me he dado cuenta de lo equivocado que estaba. En este largometraje interpreta a un profesor escocés de origen humilde y una fuerte vocación por la filología y el actor ofrece una caracterización impecable del personaje: fuerte, humilde, culto, considerado, sensible y respetuoso, pero también tenaz y obstinado.

Sean Penn caracterizado como William Chester Minor (The Professor and the Madman, 2019).


De hecho, este film está construido entorno a dos actores en estado de gracia, por una parte, el ya mencionado Gibson y, por otra, Sean Penn en el papel de un capitán del ejército americano con problemas de esquizofrenia y una gran cultura. Penn ofrece también una excelente interpretación, eso sí, menos comedida que la de su compañero de reparto. Así, algunas secuencias muestran al personaje de Penn lidiando con su imaginación y parece que, en estas, el actor sobreactúa, aunque en muchos casos, esto beneficia el desarrollo del film. Sin embargo, no hay nada que objetar a una solvente interpretación que muestra una amplísima gama de emociones y que, supongo, ha debido causar un gran cansancio emocional al actor norteamericano.

Mel Gibson y Sean Penn caracterizados (The Professor and the Madman, 2019).

Sean Penn en plena concentración (The Professor and the Madman, 2019).


El resto del reparto está a un altísimo nivel: Eddie Marsan como el funcionario de prisiones que ayuda a Penn en sus acercamientos a la viuda del hombre que ha asesinado; Natalie Dormer como la viuda desconsolada que odia a Penn pero que, finalmente, acaba por amarle; Jennifer Ehle como la esposa de Gibson que se muestra fuerte en su apoyo al marido en su tarea hercúlea de preparar un diccionario y que puede ocasionar un distanciamiento en la pareja; Steve Coogan como el único amigo verdadero que tiene Gibson entre los altos cargos de la Universidad de Oxford y el único que cree en su capacidad para llevar a cabo la tarea; Stephen Dillane como el doctor del internado psiquiátrico y que más que ayudar pretende utilizar al personaje interpretado por Penn para sus experimentos, etc.

Jennifer Ehle como la esposa del professor Murray (The Professor and the Madman, 2019).


Otros aspectos a destacar en este film son la cuidad ambientación y el diseño de producción, en donde se puede apreciar la detallada investigación que se ha realizado sobre las costumbres de la época a reflejar en el largometraje y la cinematografía que se muestra oscura y triste cuando el personaje de Penn recuerda su pasado, y colorista y grandiosa cuando se muestra la alta aristocracia universitaria. No podemos olvidarnos del ritmo adecuado de este relato y del firme pulso narrativo que el director ha imprimido a la historia.

Steve Coogan y Mel Gibson caracterizados (The Professor and the Madman, 2019).


A pesar de ello, como todo largometraje, algunos puntos débiles son inevitables. En este caso, se aprecia una tendencia hacia el sentimentalismo y el melodrama en algunas secuencias. Asimismo, en ciertas escenas, los actores tienden a sobreactuar; si bien, esto puede ser valorado positivamente en el conjunto del largometraje ya que le otorga viveza.

Entrevista para conseguir el puesto de editor del diccionario (The Professor and the Madman, 2019).

En resumen, a nivel técnico el film destaca por el cuidado diseño de producción y el vestuario, además de una lograda fotografía; sin embargo, lo que destaca son las apasionadas interpretaciones de todos los integrantes del reparto. Desde mi punto de vista, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt5932728/?ref_=fn_al_tt_1) no han conseguido reflejar la calidad del largometraje con una buena puntuación, 7.3/10 puntos (votos de 32153 usuarios de esta base de datos)… yo voy a ser más generoso ya que no siempre se puede ver un “tour de force” entre dos actores en estado de gracia.

 

Calificación global: 82/100

domingo, 3 de mayo de 2020

La Habitación (Room, 2015)


Recientemente he podido disfrutar de una película con un comienzo rodado en un espacio tan reducido que causa claustrofobia, para acabar en la mayor ciudad del segundo mayor país del mundo (Canadá), casi una alegoría de la situación que estamos viviendo con la pandemia del COVID-19. Esta película me ha sorprendido muy gratamente, no solo por lo atractivo de la propuesta argumental (si bien el tema no es nada gracioso) sino también por la puesta en escena y la interpretación. En fin, como ya estamos en un período de transición hacia una “nueva normalidad” esperemos no tener que volver a quedarnos encerrados en...

La Habitación


Ficha técnico-artística:
Título original: Room.
Año de producción: 2015.
Director: Lenny Abrahamson.
Producción: Jeff Arkuss, Emma Donoghue, Rose Garnett, Hartley Gorenstein, David Gross, Ed Guiney, David Kosse, Andrew Lowe, Keith Potter, Tessa Ross, Jesse Shapira, Chantelle Tabrizi.
Guión: Emma Donoghue (basada en su propia novela).
Fotografía: Danny Cohen.
Montaje: Nathan Nugent.
Música: Stephen Rennicks.
Reparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Sean Bridgers, Wendy Crewson, Sandy McMaster, Matt Gordon, Amanda Brugel, Joan Allen, William H. Macy, Cas Anvar, Tom McCamus.
Género: Drama / Thriller.
Nacionalidad: Irlanda, Canadá, Reino Unido, Estados Unidos.
Duración: 118 minutos.

Sinopsis:
Se narra la historia de Jack, un niño de 5 años que vive junto a su joven progenitora. Como cualquier madre, Ma cuida de su hijo tratando de que este sea feliz, se sienta seguro, le alimenta con amor, juega con él y le cuenta historias. Sin embargo, su vida no tiene nada de convencional, ya que se encuentran confinados en un espacio reducido que denominan, eufemísticamente, “habitación”. Dentro de esta habitación, Ma ha creado un universo para Jack, tratando de hacerlo feliz. Llegado un momento, Ma idea un arriesgado plan para escapar de este cautiverio que, finalmente, les hará enfrentarse a algo que puede ser más escalofriante: el mundo real.

Tráiler de la película.


Comentario:
Esta película comienza revelando, poco a poco, el micro-universo en el que se mueve el personaje principal, Jack, un niño de 5 años. A través del montaje, la puesta en escena, el guión y el ritmo narrativo, los espectadores vamos descubriendo que vive junto a su madre en una habitación de, tal vez, 10 metros cuadrados y que allí es donde hacen toda su vida desde, incluso, antes del nacimiento de Jack. He de reconocer que este comienzo supone un gran atractivo porque da pie a plantearse numerosas preguntas: ¿cómo y por qué han ido a parar allí? ¿Conoce el niño algo del mundo exterior? ¿Tiene deseos de salir? ¿Cómo la madre ha aguantado tanto tiempo sin venirse abajo?... Algunas de estas cuestiones se nos van revelando a medida que el metraje avanza.

Jugando con lo que pueden y alimentando la imaginación (Room, 2015).

He de destacar que el primer tercio del film, el que transcurre dentro de la habitación me ha parecido sumamente interesante y muy bien planificado, haciendo de la falta de espacio una virtud ya que la puesta en escena y el montaje ayudan mucho a trasladar la idea de cómo ese limitado mundo se abre a los ojos del niño y cómo va descubriendo, poco a poco, los pequeños detalles de la vida que llevan y lo forzado de los mismos. El director es capaz, echando mano de la imaginación y de un muy buen equipo técnico, de aprovechar al máximo los rincones de la habitación para dar la sensación de enclaustramiento que vive la madre y, al mismo tiempo, reflejar lo amplio del universo del niño en un mismo espacio físico. Asimismo, la gradación del suspense o el ritmo en el que va revelando información al espectador es muy acertado, pues mantiene la atención a pesar de que lo que sucede en pantalla son actos relativamente cotidianos.

Rodando en espacio limitado (Room, 2015).

El punto de inflexión en la película lo marca la fuga de Jack, narrado desde el punto de vista del niño, para quien todo es nuevo. En este sentido, hay que hacer notar de nuevo el tempo narrativo, el montaje y la planificación que crean confusión, en definitiva, la que vive el niño en esa situación. Además, la interpretación de Jacob Tremblay como Jack es notable y creíble, en un papel difícil y más, si cabe, para alguien de tan corta edad. Por otra parte, también resulta notable la interpretación de Brie Larson como Ma (por la que recibió el premio de la Academia). Es sobre estos personajes sobre los que se sustenta el largometraje en, prácticamente, su totalidad. En algunos momentos, la acción se centra más sobre la madre que sobre el niño por lo que el punto de vista narrativo varía entre estos dos personajes. Los actores secundarios tienen relevancia testimonial en la mayor parte del metraje, destacando el papel de Joan Allen como la abuela de Jack y la breve intervención de William H. Macy como el abuelo del niño que se ha divorciado a causa de perder a su hija y que no puede soportar que su nieto haya sido el fruto de una violación.

Brie Larson y Jacob Tremblay (Room, 2015).


Secuencia de la fuga de Jack (Room, 2015).

La segunda parte del film narra la transición que viven los personajes tras su liberación y que muestra parte de ese período de adaptación que necesitan ambos, madre e hijo, para volver a habituarse al mundo real. El contraste con el confinamiento se crea a través de la iluminación y la presentación de espacios más amplios que la “habitación”, a la que regresan por deseo de Jack, quien se da cuenta de que era menor de lo que siempre creyó. Un interesante paso en la evolución del personaje que, a mi modo de ver, se resuelve con demasiada rapidez y con una sencillez difícilmente creíble. De hecho, esta fase del film peca de sensiblería y sensacionalismo, que si bien se ajustan a la coherencia del guión, no dejan de tocar lugares excesivamente comunes. En todo caso, este largometraje está plagado de aciertos y tiene pocos errores, lo que le ha valido un centenar de premios y reconocimientos en concursos y certámenes internacionales.

Los planos con significado abundan durante el primer tramo del film (Room, 2015).

Película completa en inglés (Room, 2015).

En resumen, a nivel técnico el film destaca por el imaginativo empleo del espacio y por la gradación del suspense así como por las potentes interpretaciones. El contraste entre los dos tramos del film quizá no ha quedado tan bien reflejado como a mí me hubiese gustado, pero es loable el empeño de todo el equipo técnico-artístico en dar veracidad a la historia. Afortunadamente, la película puede disfrutarse íntegramente en su idioma original en YouTube (https://www.youtube.com/watch?v=fivFmhp2cxM). En IMDB (https://www.imdb.com/title/tt3170832/?ref_=nv_sr_srsg_0) han conseguido reflejar la calidad del largometraje con una buena puntuación, 8.1/10 puntos (votos de 346264 usuarios de esta base de datos)… yo voy en la misma línea.

Calificación global: 80/100


martes, 20 de marzo de 2018

La Emperatriz Yang Kwei Fei (Yôkihi, 1955)


Entre el grupo de directores japoneses con un reconocido prestigio internacional, Kenji Mizoguchi siempre ha tratado de mostrar sus ideas sobre temas coetáneos a través de historias tradicionales de su entorno en el Lejano Oriente. Muy estilizado, y sin el pulso narrativo de Kurosawa, sus películas presentan una combinación de exotismo y tranquilidad que, tras muchas décadas, siguen interesando al cinéfilo por el refugio que suponen frente a la “casquería” actual. Hoy conoceremos un poco mejor a...

La Emperatriz Yang Kwei Fei


Ficha técnico-artística:
Título original: Yôkihi.
Año de producción: 1955.
Director: Kenji Mizoguchi.
Producción: Masaichi Nagata, Run Run Shaw.
Guión: Ching Doe, Matsutarô Kawaguchi, Yoshikata Yoda, Masashige Narusawa.
Fotografía: Kôhei Sugiyama.
Montaje: Kanji Suganuma.
Música: Fumio Hayasaka.
Reparto: Machiko Kyô, Masayuki Mori, Sô Yamamura, Eitarô Shindô, Eitarô Ozawa, Haruko Sugimura, Yôko Minamida, Tatsuya Ishiguro.
Género: Drama.
Nacionalidad: Japón.
Duración: 91 minutos.

Sinopsis:
En la China del siglo VIII, el Emperador llora la muerte de su esposa. La familia Yang desea proporcionarle una consorte de tal modo que puedan consolidar su influencia en la corte. El general An Lushan encuentra a una pariente lejana trabajando en su cocina y la educa para presentarla al Emperador. Este se enamora de la muchacha y la convierte en la princesa Yang Kwei Fei. Entonces, los Yang son nombrados ministros importantes, aunque An Lushan no recibe la posición en la corte que anhelaba. Los ministros se aprovechan de su cargo lo que origina una revuelta popular contra los Yang instigada por el mismo An Lushan.

El director Kenji Mizoguchi.


Comentario:
Esta película es la primera que el maestro japonés Mizoguchi rueda en color... pocos años antes de su muerte (de hecho es uno de sus últimos largometrajes). Este hecho anecdótico llama la atención por cómo se encuentra construida esta historia, narrada a modo de un largo “flashback” en el que un anciano emperador, apartado de la dirección de su imperio, recuerda (poco antes de morir) cómo conoció, amó y perdió a su segunda esposa, la emperatriz Yang Kwei Fei que da título en castellano a este film.

El Emperador se mezcla con el pueblo y disfruta de la sencillez (Yôkihi, 1955).


A partir de ese momento, el film nos sumerge en una historia de amor rodeada de conflictos (políticos, sociales y personales) en la que destaca el empleo de planos medios que muestran el dominio de Mizoguchi para componer la puesta en escena y, sorprendentemente, el uso del color para resaltar emociones o sugerirlas. Además, de esta maestría, el film se soporta a través de las sentidas y vívidas interpretaciones de los dos protagonistas principales (Machiko Kyô y Masayuki Mori) que son capaces de transmitir emociones sin necesidad de hacer grandes aspavientos y sin resultar pesados o poco convincentes.
Por el contrario, el ritmo del film es, quizá, excesivamente lento para el espectador occidental medio, acostumbrado a otras “velocidades” de narración. Asimismo, el hecho de que la película está rodada en decorados refuerza su carácter teatral y le aporta, junto con el empleo del color, la iluminación y la estilizada puesta en escena, un aspecto onírico a muchas secuencias. Esto no es óbice para disfrutar de un largometraje de excelsa calidad técnica. De hecho, se trata de una auténtica lección de composición de planos, encuadre y colocación de la cámara (destaca la búsqueda de la simetría en muchos de ellos). Es destacable el empleo de muy pocos primeros planos, que quedan relegados a momentos clave con gran carga emocional.

La familia Yang da el visto bueno a la futura princesa (Yôkihi, 1955).


Quizá no se trata de la mejor película de su director, se me vienen a la cabeza títulos como Historia del Último Crisantemo (Zangiku monogatari, 1939) o El Intendente Sansho (Sanshō Dayū, 1954), pero contiene suficientes elementos como para hacerla interesante a los aficionados al Séptimo Arte. A riesgo de comete “spoiler”, el final del film contiene un elegante uso de la elipsis para relatar la unión, tras la muerte, de dos espíritus enamorados.

Belleza en la composición de los planos (Yôkihi, 1955).


En resumen, La Emperatriz Yang Kwei Fei es una película interesante, reflexiva, que plantea temas profundos en un marco histórico que nos queda lejos tanto en el tiempo como en el espacio, con una puesta en escena muy cuidada en la que se aúnan calidad técnica y artística, a pesar de su ritmo excesivamente lento. En IMDB (https://www.imdb.com/title/tt0048820/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 7.4/10 tras la votación de 1234 usuarios de esta base de datos. En mi opinión, la película debería llegar a una mayor audiencia.

Calificación global: 73/100

sábado, 16 de septiembre de 2017

Hud, El Más Salvaje Entre Mil (Hud, 1963)

         Tras un par de películas en común, el director Martín Ritt y el actor Paul Newman establecieron una sinergia especial que trasciende la pantalla y nos permite ver alguno de los mejores trabajos interpretativos del actor norteamericano. Es el caso de la película que nos va a ocupar hoy y que se suele encuadrar dentro del género del “western”, con el que tiene puntos en común, pero que muestra de una manera muy hábil el conflicto generacional y el sentimiento de rebeldía e individualismo que se respiraba en los Estados Unidos de ese momento. Hoy nos vamos a enfrentar a...



Hud, El Más Salvaje Entre Mil




Ficha técnico-artística:

Título original: Hud.

Año de producción: 1963.

Director: Martín Ritt.

Producción: Irving Ravetch, Martín Ritt.

Guión: Irving Ravetch, Harriet Frank Jr. Basado en la novela de Larry McMurtry.

Fotografía: James Wong Howe.

Montaje: Frank Bracht.

Música: Elmer Bernstein.

Reparto: Paul Newman, Melvyn Douglas, Patricia Neal, Brandon De Wilde, Whit Bissell, Crahan Denton, John Ashley, Val Avery, George Petrie.

Género: Drama / Western.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 107 minutos.



Sinopsis:

El honesto y trabajador ranchero tejano Horner Bannon tiene un conflicto con su hijo Hud, un hombre sin escrúpulos, egoísta, arrogante y egocéntrico que se ha hundido en el alcoholismo tras matar de manera no intencionada a su hermano en un accidente automovilístico. La intensidad del conflicto entre ellos se hace insostenible cuando la muerte de una de sus reses se revela como producida por una grave enfermedad contagiosa que les obliga a deshacerse de todo su ganado.


Trailer de la película.


Comentario:

Habitualmente calificada como un “western”, esta película se rebela como un drama sin concesiones en el que individualismo y codicia terminan triunfando sobre los principios de honestidad y convivencia. Esto se puede ver como un conflicto generacional simbólico entre el pasado de Estados Unidos (personificado por Melvyn Douglas) y el futuro del país (personificado por Paul Newman).

Paul Newman caracterizado como Hud (Hud, 1963).


A pesar de que el rodaje solo duró 4 semanas, el equipo técnico logró sacar el máximo partido a las localizaciones en exteriores de Texas. Sin embargo, si hay algo que merezca ser destacado sobremanera en esta película son las excelentes interpretaciones de los tres actores principales: Paul Newman, Melvyn Douglas y Patricia Neal. Si bien el resto de intérpretes está más que correcto, la labor de Newman como protagonista no deja lugar a dudas de que estamos frente a uno de los mejores actores del cine norteamericano, que domina perfectamente el lenguaje corporal y que es capaz de adueñarse de una escena con su presencia. En esta película concretamente, es capaz de ser odioso, seductor, ingenioso, sensible y duro al mismo tiempo y sin necesidad de exagerar sus expresiones. Un anti-héroe que se convirtió en referencia para la juventud del momento y que enlaza con la parte oscura de los personajes rebeldes interpretados por James Dean la década anterior. Por otra parte, Melvyn Douglas da muestras de una potencia interpretativa inusitada en su carrera y que le hizo merecedor del Óscar al mejor actor de reparto. ¿Qué decir de Patricia Neal? Sublime en su papel de asistenta en el rancho, sensible a la vez que curtida en la vida; ¿cómo no? Se llevó el Oscar a la mejor actriz ese año. A destacar también el papel de Brandon De Wilde como el nieto, que admira a Hud pero adora a su abuelo.

Enfrentamiento entre Newman y Douglas (Hud, 1963).

Patricia Neal y Paul Newman (Hud, 1963).


Entre los aspectos técnicos, además de una dirección hábil y un guión potente y bien estructurado, destaca sobremanera la excelente fotografía en blanco y negro de James Wong Howe en la que el gran contraste (cielo y suelo blancos y sombras totalmente negras) acentúa el dramatismo y la dureza de las secuencias, logrando además mucha profundidad al iluminar desde el suelo los planos. El propio director de fotografía comentó que había tratado de darle un tono de “western” al film, y recibió un Oscar por el impresionante trabajo realizado.

Newman se atreve con la cámara (Hud, 1963).

Para completar el tono del film, los encuadres están muy bien pensados y logran ampliar o minimizar el espacio narrativo de acuerdo a las exigencias del guión, creando situaciones agobiantes no solo con lo que los actores dicen si no también con la planificación visual, además de captar de manera excelente el magnífico trabajo de lenguaje corporal realizado por todos los intérpretes.

Newman, Douglas y De Wilde (Hud, 1963).

Como ejemplos de planificación, me gustaría destacar la secuencia del sacrificio del ganado, rodado en un travelling en contrapicado con cortes para enfocar a las reses y a planos medios de los protagonistas principales. Se podría suponer que esta secuencia simboliza el fin de una época y el comienzo de un nuevo orden.

Excelente muestra de la potencia interpretativa de Melvyn Douglas (Hud, 1963).

Otro excelente ejemplo es la escena en la que Hud trata de violar a Alma, el personaje interpretado por Patricia Neal. El empleo de una iluminación que acentúa el contraste entre los claros y oscuros impone una enorme fuerza expresiva, así como el montaje que da viveza al conjunto de la acción. Esta secuencia contrasta enormemente con el ejemplo que os pongo a continuación y en la que se destaca el lenguaje corporal de los actores a través de planos medios y pocos cortes.
Duelo interpretativo entre Newman y Neal (Hud, 1963).

En resumen, Hud es una película de extraordinaria calidad técnica y artística que muestra la dirección que iba a tomar el cine norteamericano menos complaciente con el público. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0057163/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.9/10 tras la votación de 16209 usuarios de esta base de datos. Quizá sea la mejor colaboración entre Newman y Ritt, pero esto es solo mi opinión.

Hud a caballo (Hud, 1963).


Calificación global: 89/100

domingo, 5 de febrero de 2017

La Dolce Vita (La Dolce Vita, 1960)


Ya sé que, hasta ahora, apenas he hablado de películas de habla no inglesa, así que es momento de cambiar de rumbo y prestar atención a una obra cumbre del séptimo arte que nos llegó de la “vecchia” Italia pero que traía un aire fresco al cine de los 60 y que, desgraciadamente, no se estrenó en España hasta los 80 (cosas de la censura). Sin embargo, se trata de un título clave en la carrera de su director y de gran importancia histórica y social. Hoy vamos a tratar de descubrir si realmente merece la pena vivir...
 

La Dolce Vita

 
Ficha técnico-artística:
Título original: La Dolce Vita.
Año de producción: 1960.
Director: Federico Fellini.
Producción: Giuseppe Amato, Angelo Rizzoli, Franco Magli.
Guión: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli.
Fotografía: Otello Martelli.
Montaje: Leo Cattozzo.
Música: Nino Rota.
Reparto: Marcello Mastroianni, Anita Ekberg, Anouk Aimée, Lex Barker, Alain Cuny, Yvonne Furneaux, Nadia Gray, Magali Noël, Jacques Sernas.
Género: Drama.
Nacionalidad: Italia / Francia.
Duración: 167 minutos.
 
Sinopsis:
Roma en los años del “boom” económico después de la posguerra. Un periodista lleva una vida vertiginosa entre primicias, escándalos y fiestas de la “jet set” artística, intelectual y social de Roma. Sabe mantener su cínica reserva hasta que, demasiado tarde, descubre que está alienado de sí mismo y de la “vida auténtica”.
 
Trailer de la película (La Dolce Vita, 1960).


Comentario:
La Dolce Vita marcó un punto de inflexión en la carrera de Fellini como director ya que supone la transición desde un estilo con un alto contenido neorrealista a otro más personal y con gran preocupación por la estética, tanto en la composición de los planos como en la organización del texto fílmico.
Este hecho ya lo apreciamos en la estructura de La Dolce Vita, que no posee la típica organización argumental de una película de estilo narrativo, a pesar de conservar una estructura lineal en cuanto al tiempo y el espacio fílmicos. En ella seguimos al personaje de Marcello (¿alter ego del director?), un periodista del corazón, en su búsqueda de noticias durante un período de tiempo indeterminado y, ante nosotros, va apareciendo una galería de personajes que nos muestra su vacío existencial, sus miedos, su ignorancia ante la vida real, su frivolidad, etc.
 
Fellini dirigiendo a Anita Ekberg en la Fontana di Trevi (La Dolce Vita, 1960).
 
 
Antes de continuar, me gustaría señalar un par de curiosidades que marcan la importancia social del film. Por una parte, el fotógrafo que acompaña a Marcello en su búsqueda de noticias y que acosa a todo el mundo se apellida Paparazzo, de ahí viene que a los fotógrafos insistentes, normalmente asociados a la “prensa del corazón”, se les denomine paparazzi. Por otra parte, el título de la película, “La Dolce Vita”, se ha hecho proverbial para evocar “glamour”, fiesta y frivolidad… la buena vida.
 
 
Los paparazzi (La Dolce Vita, 1960).
 
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Fellini retrata un conjunto de personajes sin valores morales, envidiosos, dependientes, que han perdido gran parte del sentido de su existencia, y que muestran una gran ignorancia frente a asuntos de lo más cotidiano. De hecho, llega un momento en el que no se preocupan ni de las apariencias. Otra curiosidad es que la aristocracia italiana había permitido el empleo de sus castillos y palacios para el rodaje de varias secuencias (en las que incluso llegan a participar) pero, al ver el resultado del film y la imagen que en él se da de ellos, decidieron emplear sus recursos en prohibir la exhibición del largometraje... cosa que consiguieron en algunos países, con la ayuda del clero, ¡cómo no!
 
 
La crítica a los “mass media” y a las tradiciones está muy presente en el film (La Dolce Vita, 1960).
 
Entrando en detalles más técnicos, lo primero que quiero destacar es la impresionante fotografía en blanco y negro a cargo de Otello Martelli, que ensalzó la belleza de la urbe romana y permitió a Fellini jugar mucho con el contraste entre los opuestos (blanco frente a negro, alta frente a baja sociedad, valores tradicionales frente a nuevos “valores” inculcados por los medios). Ello le permitió reflexionar sobre muchos temas a lo largo del film: la familia, la lealtad, la fidelidad, la religión, la manipulación, el desprecio, etc. Todo ello subrayado por la excelente banda sonora de Nino Rota, que se ajusta a la perfección a las sensaciones que desprende cada una de las secuencias, pasando de alegre a triste o melancólica según las necesidades de la narración. Otros aspectos técnicos a destacar son el diseño de producción y la iluminación, que acentúan los contrastes a los que antes nos referíamos. Todo ello hábilmente engarzado por Fellini.
 
 
Marcello Mastroianni deja una de sus mejores interpretaciones (La Dolce Vita, 1960).
 
A modo de ejemplo sobre estos contrastes, tenemos a las dos actrices protagonistas, Anouk Aimée, con su belleza fría y distante sensualidad, frente a la explosiva Anita Ekberg (a la que siempre recordaremos por su baño en la Fontana di Trevi). El resto del reparto está estupendo en sus roles, Ivonne Furneaux como la novia posesiva y despechada de Marcello, Lex Barker como el novio alcohólico de la estrella Anita Ekberg. En este sentido, la labor de casting ha tenido una buena parte del éxito de reunir a este grupo de actores y actrices; si bien, por encima de todos, Marcello Mastrioianni, que da un auténtico recital sin necesidad de exagerar un solo gesto y mostrando un amplio registro interpretativo, un actorazo.
 
 
La fría sensualidad de Anouk Aimée (La Dolce Vita, 1960).
 
La famosa secuencia del baño en la Fontana di Trevi (La Dolce Vita, 1960).
Para destacar lo que he dicho hasta el momento, voy a tratar de comentar un par de secuencias que me parecen especialmente interesantes y que, por fortuna, podemos disfrutar a través de YouTube. La primera de ellas se desarrolla en una fiesta que se celebra en un palacio de la aristocracia romana; en un momento, Maddalena (Ainouk Aimée) se lleva aparte a Marcello para hablarle a solas... lo que parece que va a ser una escena romántica da paso a un ejercicio de estilo en el que, a través de las imágenes, vemos una contraposición con lo que están diciendo los personajes. La secuencia comienza con un plano largo en una sala donde el único mobiliario es una silla (¿el vacío de la existencia en la clase aristócrata?), en esa sala se queda Marcello y, mientras, Ainouk se escapa para hablarle a través de un conducto que comunica una fuente en otra estancia del palacio con la sala en donde se encuentra Marcello. De esta manera, ella se le declara, sin dar la cara; ¿por qué? Tal vez porque no está siendo sincera, por miedo al compromiso (algo que parece que poseen ambos). Fellini es capaz de mostrar un excelente control de la profundidad de campo, las simetrías, el espacio “on” y “off”, es decir lo que está dentro y fuera del plano. Todo ello como simbolismo de la hipocresía y del vacío interior de los personajes.
 
 
Curiosa declaración de amor (La Dolce Vita, 1960).
 
La segunda secuencia que quiero comentar se refiere al final de la película en la que se completa la alienación del personaje de Marcello y que el maestro Fellini muestra mediante la contraposición de este personaje con el de la joven camarera que le indica que vuelva con ella pero él no la escucha, no la entiende a pesar de que la gesticulación es bien clara (¿problemas de comunicación entre clases? ¿No quiere comprender?). Se ve que, cuando pruebas la Dolce Vita, ya no deseas otra vida. El juego de contrastes es magnífico, ella va de negro, él de blanco; ella sonríe, el parece melancólico…
 
 
Secuencia final (La Dolce Vita, 1960).
 
En resumen, La Dolce Vita es una película de gran belleza en todos sus planos, a pesar de narrar una historia triste y mostrar sin ambages la hipocresía y el vacío de la sociedad que retrata. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0053779/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 8.1/10 tras la votación de 50871 usuarios de esta base de datos. Puede que el ritmo no nos convenza o que la encontremos un poco larga y manierista pero tiene tantos méritos que es, por derecho propio, un clásico de la Historia del Cine.
 
Calificación global: 95/100