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viernes, 3 de septiembre de 2021

En Buenas Manos (Pupille / Les Champs de Fleurs, 2018)

 

        

Francia, el país vecino nos sorprende a veces con historias de carácter intimista, pero con trasfondo universal que hacen que lleguen a los corazones de cinéfilos de todo el mundo. En este contexto, la película que nos ocupa trata un tema universal como es el deseo de ser madre (o padre) pero desde una perspectiva un tanto inusual como es la de la labor de los servicios sociales en el caso de las adopciones. Se trata por tanto de una historia “pequeña” pero de grandes proporciones. Hoy nos vamos a poner…

 

En Buenas Manos

 

Ficha técnico-artística:

Título original: Pupille / Les Champs de Fleurs.

Año de producción: 2018.

Director: Jeanne Henry.

Producción: Alain Attal, Philippe Logie, Vincent Mazel, Patrick Quinet, Solveig Rawas, Hugo Sélignac.

Guión: Jeanne Henry.

Fotografía: Sofian El Fami.

Montaje: Françis Vesin, Stéphanie Garnier.

Música: Pascal Sangla.

Reparto: Sandrine Kiberlain, Gilles Lellouche, Élodie Bouchez, Olivia Côte, Clotilde Mollet, Jean-François Stévenin, Bruno Podalydès, Miou-Miou, Leïla Muse, Stéfi Celma.

Género: Drama.

Nacionalidad: Francia, Bélgica.

Duración: 110 minutos.

 

Sinopsis:

Theo acaba de nacer, pero, después de dar a luz, su madre biológica le entrega en un programa de adopción. Desde ese momento, los servicios sociales deben encontrar a la mujer que se convertirá en su madre adoptiva. En el otro extremo de esta cadena, Alice, de 41 años, lleva casi una década intentando ser madre. En el transcurso del film veremos los esfuerzos de los profesionales de los servicios de adopción para conseguir que Theo y Alice puedan reunirse como familia.

 

Tráiler de la película.


Comentario:

Esta película me ha sorprendido por su apariencia neutra e impersonal, en el sentido de que los actores están muy comedidos a la hora de mostrar emociones, reservándose para la parte final de la película en la que los actores principales (en especial, Léllouche y Bouchez) demuestran una explosión emocional matemáticamente calculada para no resultar exagerada y sí muy creíble, que además crea un contraste acusado con el resto de la película. En este sentido, esta película coral cuenta con unas excelentes interpretaciones, cargadas de sensibilidad y sinceridad, huyendo de sobreactuaciones.

Varios fotogramas de la película (Pupille, 2018).

Otro aspecto sorprendente de la película es que se encuentra muy bien documentada en términos del procedimiento de búsqueda de una familia para un bebé que ha sido puesto en adopción. En este sentido, el trabajo de los servicios sociales franceses queda reflejado (sin mostrar sus entresijos y complejidades) de manera fiel. De hecho, el guión huye de sentimentalismos y sensiblerías, lo que es de agradecer cuando se trata un tema sensible como es el de la adopción de un bebé.

En la maternindad (Pupille, 2018).

El largometraje está articulado desde dos puntos de vista, el de los servicios sociales, y más en concreto el de un cuidador de menores puestos en adopción mientras que esperan a que se les encuentre una familia, y el de una mujer que lleva años intentando adoptar a un bebé (desde que descubrió que no podría ser madre biológica). Sin embargo, el film no se adentra en la tercera parte de este drama que es el de la madre que deja a su bebé en adopción (¿qué razones la mueven? Esto es algo que no se soluciona en el film). Tal vez esta omisión se deba a que el largometraje no pretende juzgar a nadie.

Gilles Lellouche y Sandrine Kiberlain en primera fila de los servicios de adopción (Pupille, 2018).

La puesta en escena es sutil y, en apariencia, aséptica, debido al uso de una iluminación neutra que logra centrar al espectador en la trama y no en la forma del film. Lo mismo se puede decir de la música, que contrapuntea la acción, pero no va por delante de ella, ni la deja en un segundo plano. Es cierto que el ritmo del largometraje puede resultar lento por momentos, pero no demasiado ya que están sucediendo cosas en todo momento.

Lellouche y Bouchez con el pequeño (Pupille, 2018).

En resumen, una película sincera, simpática, con pocas pretensiones, pero un gran calor humano y que, a nivel técnico, destaca por el cuidado guión y las excelentes interpretaciones de todos los integrantes del reparto. Desde mi punto de vista, en IMDB (https://www.imdb.com/title/tt7543930/?ref_=fn_al_tt_1) no han conseguido un quorum de espectadores suficiente para reflejar la calidad de este largometraje que se queda con una puntuación razonable, pero escasa, 7.2/10 puntos (votos de 1800 usuarios de esta base de datos)… yo voy a ser más generoso ya que no siempre se puede ver un film sincero, bien documentado e interpretado con mucha sensibilidad, pero sin sensiblerías.

 

Calificación global: 77/100

jueves, 10 de enero de 2019

La Clase (Entre les Murs, 2008)




El comienzo del año implica cambios, nuevos proyectos, buenas intenciones, etc. Esta misma línea se puede seguir para un curso académico que empieza, al principio del mismo tanto alumnos como profesores están entusiasmados y, a medida que el curso avanza, ese entusiasmo se va perdiendo, se entra en la rutina y empiezan los problemas. La película que propongo hoy muestra, en cierto modo, ese mundo. Si os parece, hoy vamos a...

La Clase


Ficha técnico-artística:
Título original: Entre les Murs.
Año de producción: 2008.
Director: Laurent Cantet.
Producción: Simon Arnal, Caroline Benjo, Barbara Letellier, Carole Scotta.
Guión: Laurent Cantet, Robin Campillo, François Bégaudeau basado en la novela homónima de este último.
Fotografía: Pierre Milon.
Montaje: Robin Campillo, Stephanie Leger.
Música: -------------
Reparto: François Bégaudeau, Agame Malembo-Emene, Angélica Sancio, Arthur Fogel, Boubacar Toure, Burak Özyilmaz, Carl Nanor, Cherif Bounaïdja Rachedi, Esmeralda Ouertani, Rachel Regulier.
Género: Drama social.
Nacionalidad: Francia.
Duración: 124 minutos.

Sinopsis:
El profesor François Marin y sus colegas se preparan para un nuevo curso en un instituto de un barrio parisino. Armados de las mejores intenciones, tratan que el desánimo no les influya e intentan ofrecer la mejor educación a sus alumnos, aunque cada profesor tiene sus métodos. Diferentes culturas y actitudes se mezclan y, a menudo, chocan en la clase, un microcosmos de la Francia contemporánea. François insiste en crear una atmósfera de respeto y diligencia, si bien el comportamiento de los estudiantes no facilita esa tarea. La franqueza del profesor suele sorprender a los alumnos, pero la ética de la clase se pone a prueba cuando los estudiantes comienzan a poner en tela de juicio los métodos del profesor.

Tráiler de la película (Versión original).


Comentario:
No pretendo hacer un estudio detallado de la película, para aquellos que estén interesados en profundizar en los aspectos didácticos y sociológicos de la misma, puede encontrar información y opiniones en este interesante enlace: http://educomunicacion.es/cineyeducacion/temaslaclase.htm

François impartiendo clase (Entre les Murs, 2008).


Desde mi punto de vista, lo primero que destaca de esta película es lo sincera y creíble que parece, a lo que contribuyen varios factores. Por una parte, el guión que, según parece, era un esbozo tomado a partir de la novela homónima escrita por el propio actor protagonista, François Bégaudeau, quien empleó su experiencia anterior como docente para redactar la novela dos años antes de la filmación, lo que le da un carácter autobiográfico en cierto sentido. Este guión esbozado se completó con la improvisación de muchos diálogos entre alumnos y profesor, lo que añade un punto de credibilidad a la película. Por otra parte, la excelente puesta en escena que parece simplista, pero que encierra un estupendo trabajo de planificación y manejo de la cámara. Esta se acerca a profesor y estudiantes, haciéndonos partícipes de la atmósfera del aula y, por ende, introduciéndonos en la trama del film. Desde mi punto de vista, se trata del aspecto formal más acertado del largometraje ya que le da un tono directo y franco que contribuye a la impresión de credibilidad y honestidad que destila esta película.

El comienzo del curso (Entre les Murs, 2008).


A lo largo del metraje, se nos muestra un mundo muy reducido espacialmente: la clase (de ahí el título original, que se traduce literalmente por “entre los muros”), el pequeño patio del instituto y otras dependencias del mismo. A mi modo de ver, con esto se pretende que nos centremos en la atmósfera de una clase, entendida como un grupo de estudiantes y su profesor, sin dar ideas sobre los posibles condicionantes externos que pueden influir sobre los comportamientos y situaciones que, a lo largo del film, se dan en el aula. Por tanto, al excluir las causas ajenas deliberadamente, se enfoca al espectador a un mundo limitado provocando en nosotros más preguntas que respuestas. Para algunos podría ser un error, para mí es un acierto en el planteamiento del guión. En esta misma línea de planteamiento, el mundo de los profesores y el de los alumnos se encuentra dividido durante todo el film, hasta el final cuando juegan al fútbol en el patio del instituto.

Grupo multiétnico y multicultural (Entre les Murs, 2008).


Otro aspecto clave es la interpretación de todos los actores, en realidad estudiantes que hacían sus primeros pinitos en el mundo del cine. Esta condición incrementa la sensación de honestidad y credibilidad de la cinta. De hecho, la idea del film nació deliberadamente de la intención de crear un documental-ficción en el que se mostrase la sociedad multiétnica y multicultural de la Francia actual. Sin ir más lejos, algunos críticos visto una radiografía de la sociedad francesa en las reducidas dimensiones de un aula de instituto (espaciales) y de un curso académico (temporales). No es menos cierto que, a medida que avanza el film, el director se centra en unos pocos personajes, con lo que se pierde esa apariencia de documental.

Diversidad de culturas y etnias en el aula (Entre les Murs, 2008).


Tratando de captar la atención del alumnado (Entre les Murs, 2008).


Finalmente, indicar que esta película supuso un gran éxito de crítica y público, lo que se tradujo en numerosos premios entre los que destaca la Palma de Oro del Festival de Cannes de 2008, en el que se la aclamó por unanimidad como la mejor película del certamen según Sean Penn, el presidente del jurado. Asimismo, fue nominada al Óscar a la mejor película de habla no inglesa y ganó varios premios César.

El reparto casi al completo en el Festival de Cannes de 2008.


En resumen, La Clase es una lograda y honesta película sobre la dificultad de la docencia y las responsabilidades que ello conlleva en un ambiente multicultural en el que se concentran diversas etnias con costumbres que, a veces, contrastan. En IMDB (https://www.imdb.com/title/tt1068646/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.5/10 tras la votación de 31979 usuarios de esta base de datos. En mi modesta opinión, el film muestra de manera casi perfecta las limitaciones que los profesores encuentran ante la diversidad del estudiantado.

Calificación global: 78/100

miércoles, 19 de julio de 2017

El Perro Rabioso (Nora Inu, 1949)

Akira Kurosawa es el director oriental más famoso dentro del mundo occidental, quizá debido a que sus películas, aunque poseen un estilo anclado en la tradición de su país, han sido capaces de orientarse al mercado internacional en cuanto a temática y puesta en escena. El realizador cuenta con varias obras maestras en su filmografía (Rashomon, Los Siete Samuráis, Yojimbo, etc.). Sin embargo, su carrera no despegó de la noche a la mañana y algunos de sus primeros largometrajes dejan entrever las claves del porqué de su éxito entre nosotros. La película que vamos a comentar hoy es una de las primeras muestras del genio del realizador nipón. Hoy nos dejaremos atacar por...

El Perro Rabioso


Ficha técnico-artística:
Título original: Nora Inu.
Año de producción: 1949.
Director: Akira Kurosawa.
Producción: Sôjirô Motoki, Akira Kurosawa, Senkichi Taniguchi, Kajirô Yamamoto.
Guión: Ryûzô Kikushima, Akira Kurosawa.
Fotografía: Choshiro Iskii, Asakazu Nakai.
Montaje: Tosió Gotô, Yoshi Sugihara.
Música: Fumio Haysaka.
Reparto: Toshirô Mifune, Takashi Shimura, Keiko Awaji, Eiko Miyoshi, Reikichi Kawamura, Isao Kimura, Ichirô Sugai, Masao Shimizu, Noriko Sengoku.
Género: Thriller / Drama social.
Nacionalidad: Japón.
Duración: 122 minutos.

Sinopsis:
En un Japón devastado por la guerra, la corrupción y la violencia campean a sus anchas. Al joven detective Murakami le roban su revólver en un autobús y pronto se descubren asesinatos cometidos con balas que provienen de esta arma. Desesperado y avergonzado, Murakami intenta recuperar la pistola sin éxito. La ayuda del veterano detective Sato le permitirá dar caza al culpable...

Tráiler de la película (Nora Inu, 1949).


Comentario:
Como he mencionado anteriormente, el cine de Kurosawa ha sido muy apreciado en Occidente; probablemente debido porque entre sus influencias se pueden rastrear los nombres de grandes realizadores británicos y estadounidenses como John Ford, Orson Welles o Alfred Hitchcock. Esto, junto a haber encontrado un lenguaje propio que combina estas influencias externas con la tradición de su país generan un estilo ágil a la vez que contemplativo y un tanto exótico.
La película que nos ocupa hoy se presenta como una peculiar muestra de cine negro con estructura de “buddy movie” en la que dos policías de diferentes generaciones se combinan para recuperar el arma perdida por el más joven de la pareja y, simultáneamente, atrapar al ladrón del revólver y evitar que siga delinquiendo. Como podéis apreciar, no es un tema muy japonés si no que se podría encontrar ambientado en cualquier lugar del mundo.

Mifune y Shimura como los detectives protagonistas (Nora Inu, 1949).


Si bien es cierto, Kurosawa combina este tema con la presentación de un Japón (simbolizado por la ciudad de Tokio) devastado tras la Segunda Guerra Mundial y en el que se aprecian claramente los efectos negativos de la contienda. Este contexto permite al realizador japonés mostrar aspectos costumbristas de su país, en el que se dan cita tradición milenaria y modernidad (y cosmopolitismo, ¿por qué no?). Además, emplear protagonistas de dos generaciones le da juego para confrontar ambas situaciones: el detective veterano es un tipo familiar con mucha experiencia en su trabajo mientras que el joven es un solitario que no parece tener claro en qué lugar se encuentra. Claro que para conseguir este objetivo se necesitan excelentes interpretaciones, como las que en este caso proporcionan Mifune como detective novel y Shimura como veterano policía. A ello se une la retahíla de intérpretes secundarios, en especial Keiko Awaji como una “femme fatale” muy diferente al arquetipo del cine negro americano, que conforman un universo particular que refleja la dualidad estilística en la que se mueve el excelente realizador japonés.

Aspectos costumbristas en un Japón devastado por la guerra (Nora Inu, 1949).


En cuanto a la parte técnica del film, me gustaría destacar la ambientación y la puesta escena que están muy logradas y que demuestran que Kurosawa ya había alcanzado una madurez estilística digna de elogio y que despuntaría al año siguiente con Rashomon. Sin embargo, quiero dejar claro que aún se pueden rastrear claras influencias (Hitchcock) como en la secuencia inicial del robo del revólver en el autobús. Tanto esta secuencia como la del tiroteo en la cabina telefónica del hotel o la persecución final demuestran el excelente uso de los ambientes (tanto cerrados como abiertos) así como un envidiable dominio del montaje y la planificación. Todo ello dota de un ritmo vivo al film, especialmente en su parte final. En este sentido, uno de los bajones del film, en mi opinión, es la secuencia que se desarrolla durante el partido de béisbol y en la que la gradación del suspense se produce a un ritmo excesivamente lento.

Excelente empleo de los claroscuros en este peculiar cine negro (Nora Inu, 1949).


A pesar de esto, el film cuenta con otros hallazgos como el mostrar de manera casi neorrealista el debate entre tradición y progreso que vive Japón durante la época. En un excelente blog, (http://johannes-esculpiendoeltiempo.blogspot.com.es/2012/10/el-perro-rabioso-nora-inu-1949-de-akira.html) podemos tomar las ideas principales de las que se nutre el film de Kurosawa, como el dilema moral en el que se mueve el protagonista de la cinta ya que, como el ladrón del revólver, es un joven excombatiente que, una vez finalizada la guerra, no tiene nada y debe salir adelante. ¿Por qué unas personas eligen un camino y otras el contrario? Esta dualidad se muestra claramente en la secuencia final de la persecución y que podemos disfrutar en su integridad en YouTube.

Secuencia de la persecución final (Nora Inu, 1949).


Policía y criminal, dos caras de la misma moneda (Nora Inu, 1949).

En resumen, El Perro Rabioso es una película sumamente interesante que muestra el buen hacer de un director que aún no tenía 30 años y que ya dominaba los resortes de un arte al que daría excelentes obras. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0041699/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.9/10 tras la votación de 11793 usuarios de esta base de datos. Es cierto que no es el mejor largometraje de Akira Kurosawa, pero ya muestra lo que estaba por llegar...

Calificación global: 80/100

viernes, 26 de mayo de 2017

Sangre Sabia (Wise Blood, 1979)

John Huston es considerado uno de los mejores directores del cine “clásico” estadounidense gracias a obras maestras de la talla de El Halcón Maltés, El Tesoro de Sierra Madre, La Jungla de Asfalto o El Hombre que Pudo Reinar. Sin embargo, ciertos sectores de la crítica minimizan su importancia dentro de la historia del cine Hollywoodiense. En cualquier caso, su carrera posee varios títulos un tanto olvidados pero de gran interés por numerosos motivos. Este el caso de la película que vamos a comentar hoy y que muestra el lado oscuro del “American way of life”...
 

Sangre Sabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Wise Blood.
Año de producción: 1979.
Director: John Huston.
Producción: Michael Fitzgerald, Kathy Fitzgerald.
Guión: Benedict Fitzgerald, Michael Fitzgerald (basado en la novella de Flannery O’Connor).
Fotografía: Gerry Fisher.
Montaje: Roberto Silvi.
Música: Alex North.
Reparto: Brad Dourif, Ned Beatty, Harry Dean Stanton, Daniel Shor, Amy Wright, Mary Nell Santacroce.
Género: Drama social / Comedia negra.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 108 minutos.
 
Sinopsis:
Ambientada en el sur de los Estados Unidos, narra cómo un hombre regresa del servicio militar y, tras su encuentro con un predicador ciego (que no lo es en realidad), decide dedicarse a predicar, creando la “Iglesia Sin Cristo”.
 
Tráiler de la película (Wise Blood, 1979).
 
Comentario:
Desde los títulos de crédito, estampas del sur estadounidense llenas de mensajes religiosos y filmadas en blanco y negro, con numerosos errores ortográficos ya podemos apreciar el tono pesimista de la película que nos disponemos a presenciar.
 
Detalle de los títulos de crédito (Wise Blood, 1979).
 
Basada en la novela homónima de Flannery O’Connor (https://es.wikipedia.org/wiki/Flannery_O%27Connor) que se ambienta en el sur de Estados Unidos, esta película nos muestra un retrato de perdedores. De hecho, ninguno de los personajes es capaz de escapar de una sociedad enfermiza y en decadencia que trata de aferrarse a una serie de valores que semejan impuestos de antemano más que verdaderamente creídos por los propios personajes. Aquellos que logran sobrevivir ante esta situación son los farsantes y timadores, mientras que los personajes “honestos” consigo mismos son atrapados en una espiral de autodestrucción. El guión es desesperanzador y acentúa la soledad y la alineación en la que viven los personajes. Asimismo muestra las contradicciones de una sociedad en decadencia, en búsqueda de valores y, sobre todo, de fe y refleja la cara oculta del sueño americano.
La película es muy pesimista, pero constituye una apuesta valiente por parte de un director septuagenario (Huston contaba 73 años cuando la dirigió) y que no tenía nada que demostrar al mundo del cine, salvo que todavía podía abordar temas polémicos y desbancarse de una industria que apostaba por la comodidad en sus producciones.
 
Brad Dourif como Hazel Motes (Wise Blood, 1979).
 
A nivel técnico, destaca que se ha rodado en exteriores prácticamente en su totalidad y con una patente escasez de medios. Ello acentúa su aspecto descuidado, a pesar de contener escenas logradas como la secuencia inicial en la que Hazel Motes (interpretado por Brad Dourif) regresa a su pueblo de origen tras su servicio militar en Vietnam para comprobar que ya no existe ningún resto de su pasado familiar y que la mayor parte de los jóvenes del pueblo se han ido a la ciudad escapando de un futuro incierto... para encontrar otro no menos negro. Las imágenes muestran la soledad y la desolación del personaje, así como el guión acentúa su desconcierto y sus propias contradicciones.
 
Secuencia inicial de la película (Wise Blood, 1979).
 
En este sentido, cabe destacar que la fotografía muestra las carencias presupuestarias del film ya que nos encontramos con secuencias en las que la imagen y la iluminación están muy logradas (sin ir más lejos la secuencia inicial del film) junto con otras en las que la iluminación es plana y la profundidad de color es escasa como, por ejemplo, cuando el personaje de Daniel Shor roba la momia en miniatura del museo. Estos contrapuntos cómicos del guión (como el robo que acabo de mencionar) parecen demasiado absurdos en su tratamiento visual y no se integran bien en el tono triste y trágico del film. Si bien, Huston muestra su conocimiento del cine incluso en estos momentos tratándolos como las comedias clásicas de Chaplin, Keaton y Lloyd en los años 20.
Esto nos lleva a hablar del reparto, un tanto desigual ya que Brad Dourif como protagonista muestra una gran fuerza expresiva en su mirada pero sobreactúa en muchos momentos (quizá esto sea intencionado). Ned Beatty, a pesar de ser el segundo en aparecer en la lista de actores durante los títulos de crédito, aparece en un breve papel y es un actor que da la impresión de interpretar siempre al mismo tipo de personaje. Daniel Shor, a pesar de su empeño, se encarga del personaje más anacrónico del film lo que no le favorece. Amy Wright está excelente en su papel de joven hija de un falso predicador y logra expresar perfectamente el patetismo de su personaje. Harry Dean Stanton caracteriza a un farsante de una manera excelente, adueñándose de las escenas en las que aparece. Especial mención merece Mary Nell Santacroce interpretando a la casera, a pesar de lo breve de sus intervenciones es capaz de mostrar numerosas emociones, destacando la soledad y desesperanza en la que vive su personaje.
 
Amy Wright y Harry Dean Stanton como dos farsantes (Wise Blood, 1979).

Ned Beatty trata de aprovecharse del tirón de Brad Dourif (Wise Blood, 1979).
 
Otros aspectos a destacar incluyen la música sureña que acentúa las situaciones que se muestran en pantalla y el montaje que es capaz de capturar escenas de diferentes tonos tanto visuales como narrativos y conjuntarlas de manera efectiva. También podemos hablar de simbolismos, de hecho, algunos estudiosos de la obra de Huston, como Marcial Cantero en su libro dedicado al cineasta norteamericano (Cátedra, 2003) menciona que el destartalado coche del protagonista constituye una metáfora del que ve más allá de la apariencia de las cosas. Finalmente, la planificación de las secuencias demuestra la experiencia y el buen hacer de Huston, por ejemplo el travelling final que posee una fuerza expresiva enorme y nos deja muy mal sabor de boca.
 
El desequilibrio psicológico de Hazel Motes (Brad Dourif) le conduce a la autolesión (Wise Blood, 1979).
 
En resumen, Sangre Sabia es una película “extravagante, exagerada y bizarra” en palabras de mi hermano tras haberla visto, yo añadiría que es una apuesta valiente por parte un director septuagenario que prueba que aún tenía cosas que ofrecer a un público que, por desgracia, se estaba acomodando cada vez más. Tiene bastantes puntos débiles pero también posee secuencias de gran fuerza expresiva y un mensaje nada complaciente que invita a la reflexión. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080140/?ref_=nv_sr_1) la valoran con un 7.2/10 tras la votación de 3870 usuarios de esta base de datos. Es cierto que no es, ni mucho menos, el mejor largometraje de John Huston, pero me gustaría que le dierais una oportunidad (la podéis encontrar en YouTube).
 
Película completa (Wise Blood, 1979).
 
 
Calificación global: 77/100

viernes, 31 de marzo de 2017

La Tierra Prometida (Ziemia Obiecana, 1975)


Tras la última serie de entradas sobre películas más o menos clásicas, me gustaría volver a la idea de partida de este blog comentando un film que, quizá, sea menos conocido por el gran público a pesar de poseer un estatus de cine de calidad y prestigio internacional. Hoy voy a hablar de una película que es considerada como la mejor del cine polaco y que posee muchos elementos que la hacen sumamente interesante. ¿Preparados para la búsqueda de...
 

La Tierra Prometida

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Ziemia Obiecana.
Año de producción: 1975.
Director: Andrzej Wajda.
Producción: Tadeusz Kosarewicz.
Guión: Andrzej Wajda (basado en la novella de Wladyslaw Stanislaw Reymont).
Fotografía: Waclaw Dybowski, Edward Klosinski, Witold Sobocinski.
Montaje: Zofia Dwonik, Halina Prugar.
Música: Wojciech Kilar.
Reparto: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak, Andrzej Seweryn, Anna Nehrebecka, Franciszek Pieczka, Bozena Dykiel, Kalina Jedrusik, Andrzej Szalawski, Jadwiga Andrzejewska.
Género: Drama social / Político.
Nacionalidad: Polonia.
Duración: 139 minutos.
 
Sinopsis:
Un pueblo polaco crece en poco tiempo hasta convertirse en uno de los mayores centros textiles. Las condiciones de los trabajadores son muy inseguras y el capitalismo se muestra en su versión más cruda y despiadada. En este contexto, tres amigos (un polaco, un judío y un alemán) juntan su capital para montar una fábrica. La película muestra su búsqueda de la fortuna desprovista de cualquier escrúpulo.
 

 
Contrastes económicos y de clases sociales (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Comentario:
El cine polaco vivió una época de gran esplendor artístico a través de los trabajos de directores como Roman Polanski o Krzysztof Kieslowski que le proporcionaron un soplo de aire fresco al cine europeo y que, más adelante, desarrollarían sus trabajos en Reino Unido, Estados Unidos y Francia, escapando del régimen político comunista imperante en su país. Sin embargo, su cine bebe en muchos sentidos del gran Andrzej Wajda, que sentó unas bases estilísticas mediante sus trabajos de los años 50 del siglo pasado como Kanal (1957) o Cenizas y Diamantes (Popiól i Diament, 1958), que fueron aclamados por crítica y público en reconocidos festivales internacionales. Si bien, después de estos éxitos, el maestro polaco pasó unos años en los que espació más sus trabajos.
A mediados de la década de los 70, Wajda volvió a la carga con el largometraje que nos ocupa hoy y que es considerado, por buena parte de la crítica, como la mejor película de la historia del cine polaco. Quizá esto sea mucho decir, pero desde el comienzo del film podemos apreciar que estamos frente a una obra magna y de gran envergadura.
La historia se basa en una de las novelas menos conocidas del premio Nóbel polaco Wladyslaw Stanislaw Reymont (https://es.wikipedia.org/wiki/W%C5%82adys%C5%82aw_Reymont), que narra el comienzo y auge del capitalismo en su país así como la deshumanización provocada por el ansia de riqueza y poder. El propio Wajda se encargó de adaptar la novela a la pantalla, a pesar de que él mismo indicaba que se trata de un libro aburrido pero que versaba sobre un tema de extraordinario interés para él... algo que se nota en el cuidado por el detalle y la planificación de los decorados.
 
Los tres amigos celebrando el poder montar una fábrica (Ziemia Obiecana, 1975).
 
De hecho, un importante punto a favor de este largometraje (y tan largo, pues en su versión original tenía una duración de 179 minutos, que se han visto reducidos a 139 en su reedición) es el empleo de localizaciones reales en Lodtz, el pueblo donde se desarrolla la historia que narra el film. En el momento del rodaje, la arquitectura de este pueblo no había cambiado mucho y se conservaba una buena cantidad de fábricas y edificios de la época recreada, que permitieron otorgar a la película una sensación de realismo que se ve acentuada por la cuidadosa puesta en escena y el esmero puesto en el vestuario de los actores y, en general, en todo el diseño de producción.
Además, el empleo de grandes angulares permite reforzar la sensación de grandeza, por llamarlo de alguna manera, y la de vacío, puesto que se dejan grandes espacios libres en los planos y se deforman las dimensiones de los mismos. Al principio puede que nos choque este hecho un tanto antinatural pero, creedme, el aspecto visual de la película es increíblemente bueno y está muy logrado, además de enganchar desde el comienzo. Si combinamos esto con un excelente dominio del movimiento de cámara (uso de grúas, zooms, travellings...) y de la posición en la que esta se coloca para distanciarnos de lo que sucede dentro del plano o acercarnos a los personajes, nos tendremos que rendir a la maestría y el control del medio fílmico que posee el genio polaco.
 
Los mismos personajes convertidos en nuevos magnates (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Por ejemplo, en la secuencia en la que el personaje principal (excelentemente interpretado por Daniel Olbrychski) se dedica a supervisar el trabajo en la fábrica, tenemos un resumen de lo comentado hasta el momento: un travelling de seguimiento en ligero contrapicado, que nos permite apreciar la arquitectura de la fábrica mientras seguimos al personaje, en el interior se continúa el travelling pero a la altura del pecho del personaje aproximadamente, se combinan las posiciones de cámara en planos y contraplanos a lo largo del travelling, etc., esto nos permite observar las duras e infrahumanas condiciones laborales que soportan los obreros dentro de la fábrica y la deshumanización del personaje principal, así como la importancia del color en esta película. Otra breve secuencia nos permite apreciar el cuidadoso detalle de la decoración y el mimo observado en la puesta en escena, así como nos sugiere la falta de escrúpulos del personaje principal que no duda en que “el fin justifica los medios”.
 
Interesante secuencia con grandes hallazgos técnicos (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Excelentes decorados y ambientación (Ziemia Obiecana, 1975).
 
Siguiendo con otros aspectos técnicos, la fotografía e iluminación son fantásticas y aportan profundidad a las escenas. El montaje, también excelente, crea un ritmo narrativo que no agobia ni por su rapidez ni por su lentitud, lo que es muy de agradecer en una película de semejante duración. El guión no es nada condescendiente si no que es duro, sin compasión; si bien tiende a tomar partido por las clases oprimidas (no olvidemos de que se trata de un drama social), nos las muestra también con muchos defectos por lo que no nos permite simpatizar completamente con ellos. Además, el guión nos muestra cómo el ansia de poder y de riqueza elimina, prácticamente, todo rasgo de humanidad en los personajes y, finalmente, todos ellos son negativos, a excepción de la prima del protagonista (muy bien interpretada por la bella Anna Nehrebecka).
 
En el materialismo reinante también podemos encontrar algún idealista (Ziemia Obiecana, 1975).
 
No podemos olvidar el estupendo trabajo de todos los actores y, en especial, del trío protagonista: Daniel Olbrychski, Wojciech Pszoniak y Andrzej Seweryn. Los dos primeros realizan, incluso, un guiño directo a la cámara en dos momentos puntuales del film y que, por una parte, nos distancian de lo narrado pues los actores se dirigen directamente a nosotros, los espectadores, y, por otra parte, nos hacen cómplices de su increíble interpretación (por ejemplo, a 1 hora y 50 minutos de duración, tenemos un guiño de Wojciech Pszoniak).
El film fue nominado a los Óscar como mejor película de habla no inglesa pero no consiguió hacerse con la estatuilla... y es que competía, nada más y nada menos que, con Dersu Uzala (1975) del maestro japonés Akira Kurosawa. Sin embargo, se llevó el premio a la mejor dirección en el Festival Internacional de Cine de Moscú, la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid, y ganó cuatro premios en Festival de Cine Polaco (mejor actor para Wojciech Pszoniak, mejor diseño de producción, mejor banda sonora y mejor película).
En resumen, La Tierra Prometida (también conocida como La Tierra de la gran promesa) ofrece una visión despiadada del capitalismo y de la explotación del trabajador así como de la falta de escrúpulos en gente con ansias de riqueza y poder. Todo ello narrado de una manera excelente y con un aspecto visual muy atractivo. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0072446/?ref_=nv_sr_2) la valoran con un 8.0/10 tras la votación de 2221 usuarios de esta base de datos. Afortunadamente, podemos gozar de este largometraje en su versión original a través de YouTube.
 
Película completa (Ziemia Obiecana, 1975).
 
 Calificación global: 87/100