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sábado, 21 de marzo de 2020

Jacques (L’Odyssée, 2016)


Ante la situación actual en la que estamos viviendo, con las noticias incesantes sobre la pandemia de coronavirus que nos van llegando, la cuarentena a la que nos vemos sometidos, etc. Me viene a la cabeza lo mucho que me gustan los espacios abiertos, a los que ya hecho de menos apenas una semana después de comenzada la reclusión en casa. Es por ello que, recordando a uno de los héroes de mi infancia, el Comandante Cousteau y la odisea de su Calypso, he decidido realizar una entrada en el blog acerca de un “biopic” relativamente reciente sobre su persona. Así, por una parte, recupero la nostalgia de recordar los programas de Cousteau vistos por televisión muchos años atrás (no estaría mal recuperarlos en estos días de reclusión forzosa) y mato la “morriña” de espacios abiertos. Por favor, acompañadme en esta odisea junto a…

Jacques


Ficha técnico-artística:
Título original: L’Odyssée.
Año de producción: 2016.
Director: Jérôme Salle.
Producción: Jacques-Henri Bronckart, Olivier Bronckart, Christine De Jekel, Olivier Delbosc, Natalie Gastaldo, Philippe Godeau, Amanda Law, Philippe Logie, Marc Missonier, Igor Nola, Jérôme Salle, Eric Vidart Loeb.
Guión: Jérôme Salle, Laurent Turner (basado en los libros “Capitaine De La Calypso” de Albert Falco e Yves Paccalet y “Mon père le Commandant” de Jean-Michel Cousteau).
Fotografía: Matias Boucard.
Montaje: Stan Collet.
Música: Alexandre Desplat.
Reparto: Lambert Wilson, Pierre Niney, Audrey Tatou, Laurent Lucas, Benjamin Lavernhe, Vincent Heneine, Thibault de Montalembert, Roger Van Hool, Chloe Hischman, Adam Neill, Olivier Galfione.
Género: Biopic / Drama / Aventura.
Nacionalidad: Francia, Bélgica.
Duración: 122 minutos.

Sinopsis:
En 1949, el excéntrico oficial, Jacques-Yves Cousteau, decide abandonar la marina francesa y dedicarse a explorar y documentar los secretos de los océanos. A bordo del Calypso, un antiguo dragaminas, y con una tripulación escogida, la aventura acuática de Cousteau se muestra abarcando un período de 30 años. Además de sus logros (invención de la escafandra autónoma, divulgación científica y conservacionista), el film muestra que el pionero francés era, como todos los seres humanos, imperfecto.

Tráiler de la película.


Comentario:
Lo primero que debo decir de esta película es que no es 100% verídica y muchos sucesos no se narran como realmente sudecieron. Así, el film se inicia con el accidente que causó la muerte a Philippe Cousteau en 1979, en él se muestra como una falta de combustible que hizo que la avioneta se estrellase en el mar y Philippe tratase de salir de la cabina cuando, en realidad, el accidente se produjo en tierra durante una prueba de estanqueidad de la cabina, causando la muerte en el acto del primogénito de Cousteau. Asimismo, en el largometraje parece que el activismo ecologista de Cousteau se produce hacia principios/mediados de los años 70 del siglo pasado cuando, realmente, existen pruebas de su práctica de este activismo desde los años 60. En la página web francesa de la Wikipedia se relatan otros errores y críticas que ha recibido la película: https://fr.wikipedia.org/wiki/L%27Odyss%C3%A9e_(film)

El Comandante Cousteau.

Inculcando el amor al mar a toda la familia (L’Odyssée, 2016).

Por consiguiente, este film no es un “biopic” al uso, pues no se ensalza la figura de la persona en la que se centra. De hecho, desde un principio, se nos pinta a Cousteau con valores un tanto negativos. Entre ellos, se le caracteriza como un mujeriego, oportunista (de hecho los primeros viajes los realizó subvencionado por la industria del petróleo a modo de pionero-explotador de recursos), ególatra, etc. Al contrario, la película ensalza la figura de Philippe Cousteau, que parece aglutinar todas las características positivas que se asocian a su padre (amor por la naturaleza, integridad ideológica, dotes fílmicas y de divulgación excelentes, etc.)

Lambert Wilson como Jacques-Yves Cousteau (L’Odyssée, 2016).

Inventando un sistema para poder grabar bajo el agua (L’Odyssée, 2016).

En este sentido, el trabajo de los actores es esencial para dar credibilidad a una historia muy compleja, a la vez que atractiva. De hecho, interpretar a personajes que forman parte del imaginario del gran público, como lo es la figura de Cousteau, supone un enorme reto para los actores. Lambert Wilson sale bastante airoso del reto mostrando unas dotes interpretativas notables y sabiendo dar al personaje la medida justa en, prácticamente, todo momento del film. Por el contrario, Pierre Niney muestra una carencia de expresividad alarmante, su aproximación al personaje de Philippe Cousteau es plana y poco destacable, a pesar de ser el gran beneficiado por el argumento de la película que lo muestra como un mártir por el medio ambiente. En todo caso, el mejor nivel interpretativo, no exento de cierta sobreactuación, lo pone Audrey Tatou como la esposa de Cousteau y que se adueña de la pantalla toda vez que aparece, al inicio del film inundándola de optimismo y proactividad, llegando al desánimo y la desolación hacia el final del largometraje.

Audrey Tatou como Simone Cousteau (L’Odyssée, 2016).

Pierre Niney como Philippe Cousteau (L’Odyssée, 2016).

Respecto a los aspectos técnicos, poco que criticar, el largometraje cuenta con unas bellas imágenes submarinas (muchas de ellas espectaculares), como era de esperar. La música se ajusta a la historia y los efectos de sonido ganaron el premio César. Un aspecto negativo es la lentitud del ritmo en algunos momentos, no tanto porque no pase nada en la pantalla si no porque el director no ha sabido administrar el tempo de la película de una manera más adecuada, lo que puede ser debido al montaje que parece saltar en el tiempo sin un claro eje conductor. Por el contrario, el diseño de producción es de la más alta calidad, tanto por la localización de exteriores como por el maquillaje (no hemos de olvidar que los personajes recorren 30 años en 2 horas de film) y el vestuario y materiales empleados.
Espectaculares imágenes submarinas (L’Odyssée, 2016).

Grandes espacios inexplorados (L’Odyssée, 2016).

En resumen, a nivel técnico el film no tiene nada reprochable, sí quizás su ritmo y algunas de las interpretaciones. De todos modos, recomiendo su visionado a toda persona interesada en la figura de uno de los divulgadores científicos y naturalistas más conocidos y uno de los héroes de mi infancia. En IMDB no han sido muy benévolos con la puntuación, 6.6/10 puntos (votos de 4486 usuarios de esta base de datos), que se le da (https://www.imdb.com/title/tt1659619/?ref_=fn_al_tt_2)… yo voy a serlo algo más.

Calificación global: 72/100

domingo, 22 de enero de 2017

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

Actualmente las secuencias espectaculares en las que participan numerosos extras tienden a solucionarse mediante ordenador con lo que se abaratan costes y se reducen riesgos, pero en los años 60 esa tecnología no estaba disponible y había que recurrir a contratar a grupos numerosos de personas para acometer estas empresas, lo que suponía una gran labor de coordinación y logística, con unos costes (tanto económicos como en tiempo de rodaje) muy importantes. Sin embargo, hay films donde estas inconveniencias merecen la pena por el resultado final, como el largometraje que nos va a ocupar hoy (así como algún otro sobre el que tratamos con anterioridad). Se hace difícil hablar de un clásico y de un excelente director, pero hoy vamos a tratar de desentrañar brevemente la epopeya de...
 

Lawrence de Arabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Lawrence of Arabia.
Año de producción: 1962.
Director: David Lean.
Producción: Sam Spiegel, David Lean. 
Guión: Robert Bolt, Michael Wilson, basado en los escritos de T.E. Lawrence.
Fotografía: Freddie Young.
Montaje: Anne V. Coates.
Música: Maurice Jarre.
Reparto: Peter O’Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Jack Hawkins, Omar Sharif, José Ferrer, Anthony Quayle, Claude Rains, Arthur Kennedy.
Género: Aventuras / Bélica / Biografía / Drama / Histórica.
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos.
Duración: 219 minutos.
 
Sinopsis:
Se narra la historia de T.E. Lawrence, oficial británico que unificó y lideró a las diversas tribus árabes (a menudo en guerras entre si) durante la I Guerra Mundial para combatir a los turcos. Debido a sus conocimientos sobre las tribus beduinas, el teniente británico T.E. Lawrence es enviado a Arabia para encontrar al príncipe Faisal y servir de enlace entre los árabes y los británicos en su guerra contra los turcos. Con la ayuda del nativo Sherif Ali, Lawrence se rebela contra las órdenes de sus superiores y comienza un osado viaje a camello a través del desierto para atacar un puerto turco celosamente custodiado.
 
Trailer de la película (Lawrence of Arabia, 1962).
Comentario:
Se me hace difícil comentar una película como Lawrence de Arabia por el simple hecho de que ya hay kilómetros de papel y muchos bytes dedicados a ella, por lo que contar algo nuevo es prácticamente imposible. Aún así, lo voy a intentar aunque, probablemente, no aporte nada nuevo además de mi opinión personal sobre esta obra que muchos sitúan entre las mejores películas de todos los tiempos... lo que tiene una razón de ser, claro está.
De hecho, numerosos factores se juntaron para dar forma de película a esta historia y, muchos de ellos, prometían lo mejor desde el primer momento. Por ejemplo, el dúo productor-director, Spiegel y Lean, estaba acostumbrado a producciones de este calado como lo demuestra su anterior colaboración: El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) que habían estrenado cuatro años antes. Sin ir más lejos, el público demandaba un nuevo largometraje del aclamado director británico, que supo ofrecer una nueva epopeya fílmica de grandiosas proporciones. Para ello contó con la ayuda de un productor como Spiegel, con quien ya había trabajado, y que confiaba plenamente en la capacidad y habilidad de Lean para afrontar el reto de llevar a la pantalla la historia de T.E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.
 
Excelentes encuadres (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Entrando más en detalle en el análisis del film, lo primero que llama la atención es la espectacularidad de la planificación y la puesta en escena, que se ve acentuada por una soberbia fotografía que realza, de manera muy lograda, la belleza de las localizaciones y sus coloridos. En este sentido, la labor del responsable de este aspecto técnico, Freddie Young, es más que encomiable (y más teniendo en cuenta a las temperaturas a las que se llegó a trabajar); como también lo es el hecho de que gran parte de las secuencias de exteriores se rodaron en los mismos lugares en los que sucedieron realmente, el desierto de Jordania, aunque se permitieron la libertad de rodar algunas secuencias en el sur de España (el ataque a Aqaba se rodó en una bahía almeriense y las secuencias en el cuartel británico fueron rodadas en Sevilla). Conviene aclarar que el gobierno jordano y sus habitantes facilitaron en gran medida la labor del equipo de producción. Con todo, no es de extrañar que se necesitaran muchos meses para rodar esta historia.
 
El paisaje es un elemento muy importante en el film (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Llegados a este punto, parece lógico que el largometraje tenga una duración cercana a las cuatro horas, ¿verdad? A pesar de ello, el montaje contribuye a que el ritmo narrativo no decaiga en muchos momentos en los que la acción se ralentiza... y es que esto no es Indiana Jones pero estoy seguro de que Spielberg tomó buena nota de los hallazgos de Lean en esta película para crear a su conocido arqueólogo. Volviendo al pulso narrativo de Lawrence de Arabia (disculpad pero tiendo a divagar...), la película tiene algunos altibajos pero es algo normal en cintas de esta duración.
 
Introducción del personaje de Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Siguiendo con el montaje, a modo de ejemplo, cuando se le asigna la misión al personaje de Lawrence, hacia el inicio del film, se produce un excelente corte con cambio de plano cuando el personaje principal apaga una cerilla e, inmediatamente, pasamos a ver un amanecer en el desierto; el único adjetivo que se me ocurre es “majestuoso”. De hecho, es una yuxtaposición de imágenes de gran belleza y que se presta a múltiples interpretaciones ya que sugiere un gran número de cosas, por ejemplo, el final de una etapa y el comienzo de otra dentro de la epopeya vital de Lawrence. En la pantalla de un ordenador pierde mucho, pero lo podéis disfrutar en este vídeo. Como curiosidad, deciros que este estilo de montaje de corte directo (no muy habitual en el cine de Hollywood de la época) se lo sugirió la montadora, Anne V. Coates, al propio Lean tras visionar varios largometrajes de la Nouvelle Vague francesa.
 
Inicio de la misión (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En cuanto a la dirección, es una gozada, David Lean es un maestro: domina las escenas intimistas y dramáticas, las de batalla, el encuadre, se aprovecha del paisaje para emplearlo como un personaje más, resalta los colores (juega con los opuestos)… todo muy hábilmente hilvanado.
 
Ataque a Aquaba (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Otro gran acierto es el casting, a pesar de que vemos al gran actor británico Alec Guinness como un príncipe árabe, lo que le resta credibilidad al film aunque Sir Guinness borda su personaje. Los, por aquel entonces, desconocidos Peter O’Toole y Omar Sharif alcanzaron el estrellato mundial con su participación en esta película y es que, el actor irlandés tenía fama teatral pero no había protagonizado ningún largometraje hasta Lawrence de Arabia y sabe dotar de profundidad a un personaje complejo y que demanda mucho tanto a nivel físico como psicológico. Por otra parte, el actor egipcio, Sharif, era una estrella en Oriente Medio pero un desconocido para el público occidental hasta su participación en Lawrence de Arabia y en la que ya muestra la fuerza expresiva de su mirada y un buen control del lenguaje corporal. Junto a estos tres actores, destaca la presencia de la “requerida” estrella norteamericana, en este caso Anthony Quinn, quien interpreta a Auda Abu Tayi, un líder de una gran banda de forajidos beduinos. Su aproximación al personaje es, a la vez, amenazante y explosiva; gran interpretación por parte del actor mexicano. Ni que decir tiene que la presencia de dos actorazos británicos de la talla de Jack Hawkins (como el general Allenby) y Claude Rains (como el diplomático Dryden) refuerza un excelente reparto y, de hecho, Rains se apropia de todas las escenas en las que aparece sin necesidad de realizar ningún alarde singular. Completan el extraordinario reparto principal Anthony Quayle y José Ferrer. Como curiosidades, el papel principal fue ofrecido a Marlon Brando quien no aceptó y, curiosamente (ya que es bastante gracioso) el equipo de producción no quería que un árabe interpretase el papel que finalmente sería para Sharif y se propuso al alemán Horst Buchholz, lo que no deja de ser un poco estrambótico.
 
 
Peter O’Toole, Anthony Quinn y Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Jack Hawkins como el general Allenby (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinnes y David Lean preparándose para el rodaje (Lawrence of Arabia, 1962).
Claude Rains como Dryden (Lawrence of Arabia, 1962).

José Ferrer caracterizado como oficial turco (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinness y Arthur Kennedy en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
 
O'Toole y Sharif (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Ya hemos hablado de la fotografía espectacular, de las excelentes interpretaciones, de la dirección milimetrada, nos falta decir que la música de Maurice Jarre es muy sugerente, con muchas reminiscencias árabes y encaja a la perfección con las imágenes del desierto. Otro gran acierto.
Bueno, estaréis pensando, algún fallo tendrá que tener (además de la elección de Guinness como el príncipe Faisal, no porque el actor lo haga mal, que no es así, si no porque uno no acaba de ver al personaje si no al actor) y, efectivamente, lo hay… el guión de Robert Bolt, basado en el libro Los Siete Pilares de la Sabiduría (The Seven Pillars of Wisdom) del propio T.E. Lawrence, es lento y ofrece una visión muy reducida de la vida interna del aventurero. Además, contiene varios fallos históricos (https://www.youtube.com/watch?v=R9scZDbKxtY), si bien ya se sabe que en Hollywood predomina el espectáculo sobre la veracidad histórica. Por el contrario, en su favor debemos decir que el guión no toma partido por la figura de Lawrence, tal y como suele suceder en los biopics.
 
Peter O'Toole como un abatido y cansado Lawrence (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En total, esta película fue premiada con 7 Óscar: mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor sonido y mejor banda sonora. Además, ganó varios premios BAFTA, globos de oro, entre otros reconocimientos.
 
Bellísima labor de cámara (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Aunque el film dura casi 4 horas, no aburre en ningún momento, gracias a la formidable interpretación y a la bellísima labor de la cámara. En resumen, Lawrence de Arabia, a pesar de su duración, es una película entretenida, de una factura formal de primera categoría, con buenas interpretaciones, un rodaje en exteriores de gran belleza, una música evocadora... como ya he dicho, es difícil encontrarle defectos. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 8.3/10 tras la votación de 200719 usuarios de esta base de datos (lo que la sitúa entre las 250 mejor valoradas, concretamente en el puesto 82). Para muchos es la mejor producción de su director, y no les falta razón, pero un realizador capaz de dejarnos trabajos como Breve Encuentro (Brief Encounter, 1948), El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) o Doctor Zhivago (1965), entre otros, tiene títulos para todos los gustos. A mí, personalmente, me gusta más la poética e intimista Breve Encuentro, pero está claro que Lawrence de Arabia es, por derecho propio, uno de los grandes títulos de la Historia del Cine.
 
Calificación global: 95/100

jueves, 1 de diciembre de 2016

Rojos (Reds, 1981)


Esta temporada se me ha dado por ver películas épicas, superproducciones de larga duración y rodadas con amplia disponibilidad de medios. No sé por qué razón ha sido así. El caso es que he podido disfrutar de títulos que desconocía, como esta obra que os presento hoy y que supuso el Óscar a la mejor dirección para Warren Beatty. Viendo el panorama político actual, parece bastante razonable hablar de…
 

Rojos

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Reds.
Año de producción: 1981.
Director: Warren Beatty.
Producción: Dede Allen, Warren Beatty, David Leigh MacLeod, Simon Relph.
Guión: Warren Beatty, Trevor Griffiths
Fotografía: Vittorio Storaro.
Montaje: Dede Allen y Craig McKay.
Música: Stephen Sondheim.
Reparto: Warren Beatty, Diane Keaton, Edward Herrmann, Jerzy Kosinski, Jack Nicholson, Maureen Stapleton, Paul Sorvino, Nicolas Coster, M. Emmet Walsh.
Género: Drama / Histórica / Biopic.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 188 minutos.
 
Sinopsis:
Un periodista radical estadounidense se ve envuelto en la revolución rusa a principios del siglo XX y espera que ese espíritu e idealismo calen en los Estados Unidos. A medida que transcurre la acción, su desencanto y desilusión se van haciendo patentes debido a las vicisitudes que se encuentra. En este proceso, se muestra también la evolución de la relación con su pareja y grupo de amigos intelectuales.
Trailer de la película (Reds, 1981).
 
Comentario:
Este largometraje está basado en la vida de John Reed, un periodista norteamericano de ideales comunistas (https://es.wikipedia.org/wiki/John_Reed), cuyas obras (especialmente “Diez días que estremecieron al mundo”) inspiraron al actor/director Warren Beatty a relatarnos esta historia de amor e idealismo con un trasfondo histórico. Como apunte curioso, el estudio que la produjo, Paramount, había sido adquirido por una gran empresa capitalista, la Gulf + Western, lo que supone un dato un tanto irónico, ¿no os parece?
En cualquier caso, el film cuenta con innumerables aciertos de los que me gustaría destacar unos pocos. Comenzaré por lo fácil, o cuantificable... la película recibió 12 nominaciones a los premios de la Academia (los conocidos Óscar), siendo la película que más nominaciones recibía en 15 años, y obteniendo 3 de ellos (Mejor Director, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Fotografía) a los cuales me referiré más adelante. Vamos por partes...
El guión se trabajó a partir de unas ideas que le interesaban a Beatty ya que había leído las obras de John Reed (entre ellas el hecho de que la formación de una “izquierda” americana nunca se había rodado) y se sentía fascinado por ellas, por lo que deseaba llevarlas a la pantalla. Durante años barajó esta posibilidad y dio forma a un guión preliminar que consiguió financiar a través de su relación con los ejecutivos de Paramount tras haber rodado “El cielo puede esperar” (Heaven can wait, 1978; http://www.imdb.com/title/tt0077663/?ref_=nv_sr_1). Una vez que estos aceptaron su propuesta, pulió el borrador del guión con la ayuda de Trevor Griffiths y se centró en la relación entre John Reed y Louise Bryant como hilo conductor del film.
 
Warren Beatty y Diane Keaton como John Reed y Louise Bryant (Reds, 1981).
Un aspecto de gran importancia cuando se relatan hechos históricos (como la Revolución Rusa, en este caso) es la enorme labor de investigación, previa a la filmación, que debe llevar a cabo el equipo de producción para que todo resulte creíble en la pantalla. En este largometraje, se necesitaron varios meses y muchos profesionales para acometer semejante tarea y he de decir que, desde mi modesto punto de vista, lo lograron con creces. Además, la búsqueda de localizaciones es un aspecto dentro de esta labor de producción y, en el caso de esta película, se rodó en numerosas localidades de Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Finlandia y España... que, junto con la gran cantidad de extras (y su caracterización: vestuario, maquillaje...), nos da una ligera idea del presupuesto empleado para la filmación. No me quiero ni imaginar la de millones de dólares que se habrán gastado, pero sigue siendo irónico que un film sobre ideales comunistas necesite de una maquinaria capitalista tan potente para su puesta en escena.
 
Escena del juicio (Reds, 1981).
 
 
Dicho esto, creo de recibo alabar la labor de dirección de Warren Beatty en esas secuencias en las que intervienen numerosos extras y en las que domina por completo el espacio en el que se desarrolla la acción sin agobiarnos con demasiados movimientos de cámara y apoyándose sabiamente en la labor de montaje de Dede Allen y Craig McKay. Un gran acierto que creo que ayudó a que Beatty recibiese el premio a la mejor dirección. Como ejemplo de estas secuencias con numerosos extras podemos citar la escena de la llegada del tren a la estación.
 
 
Escena de la llegada del tren (Reds, 1981).
 
Otro aspecto destacable de este largometraje es el reparto, que se ajusta a la perfección a los personajes y que cuenta con nombres de la talla de Diane Keaton (excelente, muy expresiva, a la vez fuerte y frágil), Jack Nicholson (genial, a pesar de estar comedido para lo que en él es habitual), Edward Herrmann, Paul Sorvino y Maureen Stapleton (Óscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación sin fisuras de una activista política amiga de John Reed). Además, es curioso el cameo que realiza Gene Hackman en un par de escenas y que es capaz de robar el protagonismo al mismísimo Warren Beatty, que interpreta con convicción a John Reed. A este respecto, es también necesario recalcar el excelente trabajo de dirección de actores, que se puede ejemplificar en la escena de la última visita de Luoise Bryant (Keaton) a Eugene O’Neill (Nicholson).
 
 
Escena de la visita de Louise Bryant a Eugene O’Neill (Reds, 1981).
 
Respecto a la parte técnica, Vittorio Storaro empleó un sistema fotográfico que no era muy usual en la época y le dio a las imágenes un tono pictórico de gran belleza, lo que le valió un Óscar. Asimismo, la música contrapuntea la acción sin llegar a ensombrecerla y nos presenta un tema central de gran sutileza.
No quiero dejar de destacar un detalle llamativo por lo simple y efectivo que resulta. Cuando haces un film de corte histórico o biográfico, ¿cómo puedes darle verismo y, simultáneamente, reducir el número de escenas de transición? Pues sí, incluyendo testimonios de personas que hayan conocido al personaje sobre el que trata tu película. Esto mismo se ha hecho en Rojos, ni más ni menos que desde el principio del film. Otro gran acierto, no solo por el detalle en sí si no por cómo se planificaron y se integraron estos testimonios, que además provienen de personas de diferentes ideologías políticas, lo que nos permite vislumbrar que la realidad no tiene solamente una cara.
 
Warren Beatty y Jack Nicholson en Rojos (Reds, 1981).
En resumen, Rojos es una epopeya con matices políticos y románticos, bien interpretada, con escenas de gran complejidad, una fotografía estupenda y un ritmo narrativo acertado que nos permite disfrutar de su largo metraje. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0082979/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 7.5/10 tras la votación de 16569 usuarios de esta base de datos. Sé que es larga y que a lo mejor no es muy del agrado de todos los públicos, pero creo que merece la pena verse y que no defraudará ni siquiera a los más exigentes.
 
Calificación global: 80/100

lunes, 28 de marzo de 2016

El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962)


Hoy vamos a comentar una película con contenido social e incluso político, como gran parte del cine de Frankenheimer. Apoyada en unas excelentes interpretaciones y un estilo que potencia la trama frente a los alardes estéticos, esta película nos hace reflexionar sobre el polémico tema de la rehabilitación de los convictos. Hoy vamos a hablar de...
 

El Hombre de Alcatraz

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Birdman of Alcatraz.
Año de producción: 1962.
Director: John Frankenheimer (y Charles Crichton, no reconocido).
Producción: Stuart Miller, Guy Trosper y Harold Hecht.
Guión: Guy Trosper, basado en la novela de Thomas E. Gaddis.
Fotografía: Burnett Guffey y John Alton.
Montaje: Edward Mann.
Música: Elmer Berstein.
Reparto: Burt Lancaster, Karl Malden, Thelma Ritter, Betty Field, Neville Brand, Edmond O’Brien, Hugh Marlowe, Telly Savalas.
Género: Drama / Biopic.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 143 minutos.
 
Sinopsis:
Basado en un hecho real, el film nos cuenta la historia de un presidiario, Robert Stroud (Burt Lancaster), que es encarcelado por un asesinato y comienza a experimentar la dureza del sistema penitenciario; al principio de una manera rebelde y comete un nuevo asesinato lo que le condena a cadena perpetua y a un aislamiento del resto de reclusos. A partir de ese momento comienza un proceso de redención a través del estudio de los pájaros. Lo van trasladando de prisión en prisión pero nunca consigue la libertad a pesar de que su rehabilitación es evidente.
 

Trailer de El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962).
 
 
Comentario:
John Frankenheimer es un director que irrumpió en el cine de Hollywood hacia mediados de los años 50, en lo que se conoció como la “Generación de la Televisión”, y cuyo estilo se adscribe a la tendencia de este grupo (en el que se integraban directores de la talla de Sydney Lumet, Delbert Mann o Martín Ritt), es decir, agilidad en la producción, presentar temas sociales o políticos controvertidos y polémicos en ese momento.
 
 
John Frankenheimer durante el rodaje (Birdman of Alcatraz, 1962).
 
En esta línea de cine social que invita a la reflexión se encuentra la cinta que comentamos en esta entrada, “El Hombre de Alcatraz” (Birdman of Alcatraz, 1962), que se presenta como una crítica del sistema penitenciario y su capacidad de rehabilitar a los reclusos para la vida en el exterior de los muros de las prisiones. A través de la historia de Robert Stroud (Burt Lancaster) vemos las dificultades de que esta rehabilitación sea realmente efectiva, a pesar de todos los intentos del personaje.
 
Burt Lancaster como Robert Stroud (Birdman of Alcatraz, 1962).
 
Burt Lancaster en su celda en El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962).

Quizá lo más destacable de esta película sean las excelentes interpretaciones de todo el equipo de actores que intervienen en el largometraje. Mención especial merece el excelente trabajo de Burt Lancaster, como el presidiario Robert Stroud, que pasa de un registro de dureza y rebeldía al inicio del film hacia otro más tierno, sensible, reflexivo e, incluso, entrañable, manteniendo en todo momento la dignidad del personaje. Excelente trabajo interpretativo que sostiene gran parte del largometraje. Asimismo, la presencia de Karl Malden como el alcaide de la prisión es un gran acierto ya que su aproximación al papel es sumamente efectiva y da la réplica perfecta a Burt Lancaster. El resto del reparto está sensacional en los papeles que les corresponden como Thelma Ritter interpretando a la madre del protagonista, Neville Brand en su rol de carcelero que se hace amigo de Lancaster y es casi el único que le muestra algo de respeto, Telly Savalas como presidiario con tintes cómicos o Edmond O’Brien en su cameo como narrador de la historia (no en vano interpreta a Tom Gaddis el autor de la biografía sobre el personaje principal de esta película).
 
Karl Malden, Neville Brand y Burt Lancaster en un fotograma de El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962).

A nivel técnico, la realización es correcta y de estilo “institucional”, haciendo predominar la trama frente a la técnica o expresividad del estilo de dirección. A pesar de ello, a lo largo de la cinta podemos apreciar planos contrapicados que acentúan la opresión de los reclusos y el ambiente represivo en el que se encuentran; una iluminación expresiva en determinadas secuencias que, combinados con algunos encuadres singulares y un montaje rápido y efectivo, hace que el ritmo del film sea ágil y nos mantenga expectantes a pesar de la larga duración de la cinta (casi dos horas y media). A mayores, merece destacarse la impecable fotografía en blanco y negro y la elegante banda sonora.
Como ejemplo de todo esto, se puede destacar la secuencia del traslado en tren de los presos, al inicio del film. En esta secuencia, podemos ver encuadres singulares que acentúan la opresión de los reclusos (se están asfixiando a causa del calor), la iluminación es expresiva y el montaje nos va aportando información poco a poco.
 
Escena en el tren al inicio de El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962).
 
Por otra parte, esta cinta contiene bastantes metáforas y simbolismos; por ejemplo, el hecho de que un presidiario coleccione, por así decirlo, pájaros no deja de ser metafórico ya que las aves son símbolos de libertad... que a su vez el personaje alcanza a través de la redención que le supone su estudio. Si bien esta libertad no es real, sí le permite salir del aislamiento al que había sido condenado.
 
Escena de cómo el pájaro aprende a volar en El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962).
 
Escena en la que Robert Stroud expresa sus ideas sobre la nueva oficina de prisiones en El Hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962).
Resumiendo... El Hombre de Alcatraz es una película excelentemente interpretada, con una dirección ágil que nos facilita el disfrute del film a pesar de su duración (casi dos horas y media). Además, una película que nos hace reflexionar sobre un tema de corte social como es la rehabilitación de los reclusos y que en IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0055798/?ref_=nv_sr_1) valoran con un 7.8/10 tras la votación de 11861 usuarios de esta base de datos... yo voy a ser algo más generoso.
 
Calificación global: 88/100