domingo, 22 de enero de 2017

Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962)

Actualmente las secuencias espectaculares en las que participan numerosos extras tienden a solucionarse mediante ordenador con lo que se abaratan costes y se reducen riesgos, pero en los años 60 esa tecnología no estaba disponible y había que recurrir a contratar a grupos numerosos de personas para acometer estas empresas, lo que suponía una gran labor de coordinación y logística, con unos costes (tanto económicos como en tiempo de rodaje) muy importantes. Sin embargo, hay films donde estas inconveniencias merecen la pena por el resultado final, como el largometraje que nos va a ocupar hoy (así como algún otro sobre el que tratamos con anterioridad). Se hace difícil hablar de un clásico y de un excelente director, pero hoy vamos a tratar de desentrañar brevemente la epopeya de...
 

Lawrence de Arabia

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Lawrence of Arabia.
Año de producción: 1962.
Director: David Lean.
Producción: Sam Spiegel, David Lean. 
Guión: Robert Bolt, Michael Wilson, basado en los escritos de T.E. Lawrence.
Fotografía: Freddie Young.
Montaje: Anne V. Coates.
Música: Maurice Jarre.
Reparto: Peter O’Toole, Alec Guinness, Anthony Quinn, Jack Hawkins, Omar Sharif, José Ferrer, Anthony Quayle, Claude Rains, Arthur Kennedy.
Género: Aventuras / Bélica / Biografía / Drama / Histórica.
Nacionalidad: Reino Unido / Estados Unidos.
Duración: 219 minutos.
 
Sinopsis:
Se narra la historia de T.E. Lawrence, oficial británico que unificó y lideró a las diversas tribus árabes (a menudo en guerras entre si) durante la I Guerra Mundial para combatir a los turcos. Debido a sus conocimientos sobre las tribus beduinas, el teniente británico T.E. Lawrence es enviado a Arabia para encontrar al príncipe Faisal y servir de enlace entre los árabes y los británicos en su guerra contra los turcos. Con la ayuda del nativo Sherif Ali, Lawrence se rebela contra las órdenes de sus superiores y comienza un osado viaje a camello a través del desierto para atacar un puerto turco celosamente custodiado.
 
Trailer de la película (Lawrence of Arabia, 1962).
Comentario:
Se me hace difícil comentar una película como Lawrence de Arabia por el simple hecho de que ya hay kilómetros de papel y muchos bytes dedicados a ella, por lo que contar algo nuevo es prácticamente imposible. Aún así, lo voy a intentar aunque, probablemente, no aporte nada nuevo además de mi opinión personal sobre esta obra que muchos sitúan entre las mejores películas de todos los tiempos... lo que tiene una razón de ser, claro está.
De hecho, numerosos factores se juntaron para dar forma de película a esta historia y, muchos de ellos, prometían lo mejor desde el primer momento. Por ejemplo, el dúo productor-director, Spiegel y Lean, estaba acostumbrado a producciones de este calado como lo demuestra su anterior colaboración: El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) que habían estrenado cuatro años antes. Sin ir más lejos, el público demandaba un nuevo largometraje del aclamado director británico, que supo ofrecer una nueva epopeya fílmica de grandiosas proporciones. Para ello contó con la ayuda de un productor como Spiegel, con quien ya había trabajado, y que confiaba plenamente en la capacidad y habilidad de Lean para afrontar el reto de llevar a la pantalla la historia de T.E. Lawrence, más conocido como Lawrence de Arabia.
 
Excelentes encuadres (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Entrando más en detalle en el análisis del film, lo primero que llama la atención es la espectacularidad de la planificación y la puesta en escena, que se ve acentuada por una soberbia fotografía que realza, de manera muy lograda, la belleza de las localizaciones y sus coloridos. En este sentido, la labor del responsable de este aspecto técnico, Freddie Young, es más que encomiable (y más teniendo en cuenta a las temperaturas a las que se llegó a trabajar); como también lo es el hecho de que gran parte de las secuencias de exteriores se rodaron en los mismos lugares en los que sucedieron realmente, el desierto de Jordania, aunque se permitieron la libertad de rodar algunas secuencias en el sur de España (el ataque a Aqaba se rodó en una bahía almeriense y las secuencias en el cuartel británico fueron rodadas en Sevilla). Conviene aclarar que el gobierno jordano y sus habitantes facilitaron en gran medida la labor del equipo de producción. Con todo, no es de extrañar que se necesitaran muchos meses para rodar esta historia.
 
El paisaje es un elemento muy importante en el film (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Llegados a este punto, parece lógico que el largometraje tenga una duración cercana a las cuatro horas, ¿verdad? A pesar de ello, el montaje contribuye a que el ritmo narrativo no decaiga en muchos momentos en los que la acción se ralentiza... y es que esto no es Indiana Jones pero estoy seguro de que Spielberg tomó buena nota de los hallazgos de Lean en esta película para crear a su conocido arqueólogo. Volviendo al pulso narrativo de Lawrence de Arabia (disculpad pero tiendo a divagar...), la película tiene algunos altibajos pero es algo normal en cintas de esta duración.
 
Introducción del personaje de Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Siguiendo con el montaje, a modo de ejemplo, cuando se le asigna la misión al personaje de Lawrence, hacia el inicio del film, se produce un excelente corte con cambio de plano cuando el personaje principal apaga una cerilla e, inmediatamente, pasamos a ver un amanecer en el desierto; el único adjetivo que se me ocurre es “majestuoso”. De hecho, es una yuxtaposición de imágenes de gran belleza y que se presta a múltiples interpretaciones ya que sugiere un gran número de cosas, por ejemplo, el final de una etapa y el comienzo de otra dentro de la epopeya vital de Lawrence. En la pantalla de un ordenador pierde mucho, pero lo podéis disfrutar en este vídeo. Como curiosidad, deciros que este estilo de montaje de corte directo (no muy habitual en el cine de Hollywood de la época) se lo sugirió la montadora, Anne V. Coates, al propio Lean tras visionar varios largometrajes de la Nouvelle Vague francesa.
 
Inicio de la misión (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En cuanto a la dirección, es una gozada, David Lean es un maestro: domina las escenas intimistas y dramáticas, las de batalla, el encuadre, se aprovecha del paisaje para emplearlo como un personaje más, resalta los colores (juega con los opuestos)… todo muy hábilmente hilvanado.
 
Ataque a Aquaba (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Otro gran acierto es el casting, a pesar de que vemos al gran actor británico Alec Guinness como un príncipe árabe, lo que le resta credibilidad al film aunque Sir Guinness borda su personaje. Los, por aquel entonces, desconocidos Peter O’Toole y Omar Sharif alcanzaron el estrellato mundial con su participación en esta película y es que, el actor irlandés tenía fama teatral pero no había protagonizado ningún largometraje hasta Lawrence de Arabia y sabe dotar de profundidad a un personaje complejo y que demanda mucho tanto a nivel físico como psicológico. Por otra parte, el actor egipcio, Sharif, era una estrella en Oriente Medio pero un desconocido para el público occidental hasta su participación en Lawrence de Arabia y en la que ya muestra la fuerza expresiva de su mirada y un buen control del lenguaje corporal. Junto a estos tres actores, destaca la presencia de la “requerida” estrella norteamericana, en este caso Anthony Quinn, quien interpreta a Auda Abu Tayi, un líder de una gran banda de forajidos beduinos. Su aproximación al personaje es, a la vez, amenazante y explosiva; gran interpretación por parte del actor mexicano. Ni que decir tiene que la presencia de dos actorazos británicos de la talla de Jack Hawkins (como el general Allenby) y Claude Rains (como el diplomático Dryden) refuerza un excelente reparto y, de hecho, Rains se apropia de todas las escenas en las que aparece sin necesidad de realizar ningún alarde singular. Completan el extraordinario reparto principal Anthony Quayle y José Ferrer. Como curiosidades, el papel principal fue ofrecido a Marlon Brando quien no aceptó y, curiosamente (ya que es bastante gracioso) el equipo de producción no quería que un árabe interpretase el papel que finalmente sería para Sharif y se propuso al alemán Horst Buchholz, lo que no deja de ser un poco estrambótico.
 
 
Peter O’Toole, Anthony Quinn y Omar Sharif en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
Jack Hawkins como el general Allenby (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinnes y David Lean preparándose para el rodaje (Lawrence of Arabia, 1962).
Claude Rains como Dryden (Lawrence of Arabia, 1962).

José Ferrer caracterizado como oficial turco (Lawrence of Arabia, 1962).

Alec Guinness y Arthur Kennedy en Lawrence de Arabia (Lawrence of Arabia, 1962).
 
O'Toole y Sharif (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Ya hemos hablado de la fotografía espectacular, de las excelentes interpretaciones, de la dirección milimetrada, nos falta decir que la música de Maurice Jarre es muy sugerente, con muchas reminiscencias árabes y encaja a la perfección con las imágenes del desierto. Otro gran acierto.
Bueno, estaréis pensando, algún fallo tendrá que tener (además de la elección de Guinness como el príncipe Faisal, no porque el actor lo haga mal, que no es así, si no porque uno no acaba de ver al personaje si no al actor) y, efectivamente, lo hay… el guión de Robert Bolt, basado en el libro Los Siete Pilares de la Sabiduría (The Seven Pillars of Wisdom) del propio T.E. Lawrence, es lento y ofrece una visión muy reducida de la vida interna del aventurero. Además, contiene varios fallos históricos (https://www.youtube.com/watch?v=R9scZDbKxtY), si bien ya se sabe que en Hollywood predomina el espectáculo sobre la veracidad histórica. Por el contrario, en su favor debemos decir que el guión no toma partido por la figura de Lawrence, tal y como suele suceder en los biopics.
 
Peter O'Toole como un abatido y cansado Lawrence (Lawrence of Arabia, 1962).
 
En total, esta película fue premiada con 7 Óscar: mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor montaje, mejor dirección artística, mejor sonido y mejor banda sonora. Además, ganó varios premios BAFTA, globos de oro, entre otros reconocimientos.
 
Bellísima labor de cámara (Lawrence of Arabia, 1962).
 
Aunque el film dura casi 4 horas, no aburre en ningún momento, gracias a la formidable interpretación y a la bellísima labor de la cámara. En resumen, Lawrence de Arabia, a pesar de su duración, es una película entretenida, de una factura formal de primera categoría, con buenas interpretaciones, un rodaje en exteriores de gran belleza, una música evocadora... como ya he dicho, es difícil encontrarle defectos. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 8.3/10 tras la votación de 200719 usuarios de esta base de datos (lo que la sitúa entre las 250 mejor valoradas, concretamente en el puesto 82). Para muchos es la mejor producción de su director, y no les falta razón, pero un realizador capaz de dejarnos trabajos como Breve Encuentro (Brief Encounter, 1948), El Puente sobre el Río Kwai (The Bridge on the River Kwai, 1958) o Doctor Zhivago (1965), entre otros, tiene títulos para todos los gustos. A mí, personalmente, me gusta más la poética e intimista Breve Encuentro, pero está claro que Lawrence de Arabia es, por derecho propio, uno de los grandes títulos de la Historia del Cine.
 
Calificación global: 95/100

miércoles, 4 de enero de 2017

La Niebla (The Fog, 1980)

El género fantástico y de terror está plagado de títulos de extraordinaria calidad cinematográfica y otros que no poseen mucho interés desde el punto de vista técnico pero que, por alguna razón, son aclamados por un gran número de espectadores. En ambos casos se trata de películas de culto. El título que os propongo hoy reúne una envidiable calidad técnica y cierto estatus como largometraje de culto aunque, quizá, no sea lo más logrado de su director; en cualquier caso, creo que os va a gustar descubrir qué se esconde en...
 

La Niebla

 
Ficha técnico-artística:
Título original: The Fog.
Año de producción: 1980.
Director: John Carpenter.
Producción: Barry Bernardi, Charles B. Bloch, Pegi Brotman, Debra Hill. 
Guión: John Carpenter, Debra Hill.
Fotografía: Dean Cundey.
Montaje: Charles Bornstein, Tommy Lee Wallace.
Música: John Carpenter.
Reparto: Adrienne Barbeau, Jamie Lee Curtis, Janet Leigh, John Houseman, Tom Atkins, James Canning, Charles Cyphers, Nancy Kyes, Ty Mitchell, Hal Holbrook.
Género: Fantástico / Terror.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 87 minutos.
 
Sinopsis:
En la costa de California se alza el pintoresco centro turístico de Antonio Bay. Mientras sus residentes se preparan para celebrar el centenario de la ciudad, la tripulación de un pesquero aparece asesinada en extrañas circunstancias. Al mismo tiempo, una misteriosa niebla se desplaza hacia la ciudad, donde comienzan a producirse sucesos de difícil explicación. Parece ser que una maldición pesa sobre la ciudad...
Tráiler de la película (The Fog, 1980).
 
Comentario:
Tras haber realizado varios largometrajes – Dark Star (1974), Assault on Precinct 13 (1976), Halloween (1978) – y algunos encargos televisivos (entre ellos un biopic sobre Elvis protagonizado por Kurt Russell), John Carpenter tenía cierto estatus en la industria cinematográfica y, en especial, dentro del género fantástico y de terror. En consecuencia, los aficionados a este género esperaban una nueva película de este director.
 
John Carpenter dirigiendo a Adrienne Barbeau (The Fog, 1980).
 
 
El proyecto que se planteó se gestó a partir de varias fuentes como una película británica de finales de los años 50 titulada The Trollenberg Terror (https://en.wikipedia.org/wiki/The_Trollenberg_Terror) que Carpenter había visto, así como una visita a Stonehenge con su pareja (la productora Debra Hill) y el hundimiento de un buque cerca de Goleta (California) en el siglo XIX. Además, La Niebla formaba parte del par de películas que, por contrato, Carpenter debía a AVCO-Embassy. Añadir que el tono de la película nos remite al terror romántico/gótico del siglo XIX y, de hecho, se hacen referencias al mismo desde el principio con una cita de un poema de Edgar Allan Poe. Otras curiosidades son que algunos nombres se corresponde con el de personajes de sus películas anteriores o de gente que había trabajado con él, así como de algún escritor de terror gótico. Además, el propio Carpenter realiza un cameo al inicio del film como un manitas que realiza reparaciones en la iglesia.
 
¿Qué oculta esta misteriosa niebla? (The Fog, 1980).
Desde mi punto, cuando se realiza un film de terror o fantástico es muy importante crear una atmósfera que implique al público de manera emocional y lo haga sumirse en la trama que se está narrando. Para ello, el encontrar localizaciones adecuadas es esencial y, en este caso concreto, Carpenter lo logró. Por ejemplo, las secuencias rodadas en el faro y en la iglesia son de una gran calidad puesto que, por una parte, se crea un ambiente de soledad e indefensión y, por otra, tenemos una sensación de oscuridad y claustrofobia. Además, la tensión que acumulan estas secuencias hasta su clímax está muy bien dosificada.
 
La elección de las localizaciones fue un gran acierto (The Fog, 1980).
 
De hecho, uno de los puntos fuertes de este largometraje es la gradación del suspense y de la tensión, en los que Carpenter demuestra tener un control y dominio totales. Esta dirección hábil se combina con un montaje que posee momentos de gran efectividad dramática como, por ejemplo, en la secuencia que se desarrolla en la morgue tras descubrir el cadáver de un marinero y que juega con planos breves y muchos cortes.
Siguiendo con aspectos técnicos, la música es de corte similar a la de su anterior largometraje (Halloween, 1978) y, sin ser una maravilla, se adapta perfectamente a la atmósfera creada dentro de la película, resultando muy efectiva. Por otra parte, los efectos especiales, a día de hoy, pueden verse un poco pasados de moda pero resultan enormemente efectivos.
 
Adrienne Barbeau (The Fog, 1980).
En cuanto al reparto y al guión, lo primero que se debe destacar es que muchos personajes están muy desdibujados y no se prestan a interpretaciones de gran calidad. De hecho, algunos de los actores no parecen muy convencidos de su papel. Desde mi punto de vista, Jamie Lee Curtis está peor que en su anterior colaboración con Carpenter y esto se deba quizá a que su personaje parece que está como de prestado dentro de la trama... al igual que el de Tommy Atkins. Otros personajes parece que huyen o se esconden de un pasado que permanece desconocido para el espectador, aunque este hecho tiene cierto sentido dentro de la trama. Sin embargo, el film cuenta con la participación de varios veteranos como Janet Leigh o Hal Holbrook, que aportan su saber hacer a pesar de no encontrarse en sus mejores papeles.
 
Jamie Lee Curtis (The Fog, 1980).
 
Finalmente, me gustaría destacar la secuencia del prólogo en el que un marinero (John Houseman) cuenta una breve historia de terror a un grupo de niños poco antes de la medianoche y que es de lo mejor del film puesto que, aparte de la excelente planificación y montaje, juega con la complicidad del espectador y permite adentrarnos en la historia. Curiosamente, esta secuencia se añadió una vez finalizado el rodaje debido a que a Carpenter no le había gustado el resultado obtenido en un primer montaje de la película (se dice que el 33% de la película proviene de nuevas adiciones tras ese primer montaje).
 
Excelente comienzo de La Niebla (The Fog, 1980).
 
 
En resumen, La Niebla es una película directa, ágil, contiene sustos para los amantes del género de terror y posee un buen nivel de calidad técnica que se apoya en un ritmo narrativo cercano al de los series B de los años 50 del siglo pasado. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0080749/?ref_=fn_al_tt_2) la valoran con un 6.8/10 tras la votación de 48107 usuarios de esta base de datos. A pesar de no ser la mejor producción de su director, se disfruta con agrado y hará las delicias de los amantes del género. Antes de que se me olvide, en YouTube podéis encontrar más información sobre esta interesante película, así como un “como se hizo” y varias críticas por parte de aficionados.
 
 
¡Vaya sorpresa le espera al cura interpretado por Hal Holbrook! (The Fog, 1980).
 
 
Calificación global: 73/100

jueves, 1 de diciembre de 2016

Rojos (Reds, 1981)


Esta temporada se me ha dado por ver películas épicas, superproducciones de larga duración y rodadas con amplia disponibilidad de medios. No sé por qué razón ha sido así. El caso es que he podido disfrutar de títulos que desconocía, como esta obra que os presento hoy y que supuso el Óscar a la mejor dirección para Warren Beatty. Viendo el panorama político actual, parece bastante razonable hablar de…
 

Rojos

 
Ficha técnico-artística:
Título original: Reds.
Año de producción: 1981.
Director: Warren Beatty.
Producción: Dede Allen, Warren Beatty, David Leigh MacLeod, Simon Relph.
Guión: Warren Beatty, Trevor Griffiths
Fotografía: Vittorio Storaro.
Montaje: Dede Allen y Craig McKay.
Música: Stephen Sondheim.
Reparto: Warren Beatty, Diane Keaton, Edward Herrmann, Jerzy Kosinski, Jack Nicholson, Maureen Stapleton, Paul Sorvino, Nicolas Coster, M. Emmet Walsh.
Género: Drama / Histórica / Biopic.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Duración: 188 minutos.
 
Sinopsis:
Un periodista radical estadounidense se ve envuelto en la revolución rusa a principios del siglo XX y espera que ese espíritu e idealismo calen en los Estados Unidos. A medida que transcurre la acción, su desencanto y desilusión se van haciendo patentes debido a las vicisitudes que se encuentra. En este proceso, se muestra también la evolución de la relación con su pareja y grupo de amigos intelectuales.
Trailer de la película (Reds, 1981).
 
Comentario:
Este largometraje está basado en la vida de John Reed, un periodista norteamericano de ideales comunistas (https://es.wikipedia.org/wiki/John_Reed), cuyas obras (especialmente “Diez días que estremecieron al mundo”) inspiraron al actor/director Warren Beatty a relatarnos esta historia de amor e idealismo con un trasfondo histórico. Como apunte curioso, el estudio que la produjo, Paramount, había sido adquirido por una gran empresa capitalista, la Gulf + Western, lo que supone un dato un tanto irónico, ¿no os parece?
En cualquier caso, el film cuenta con innumerables aciertos de los que me gustaría destacar unos pocos. Comenzaré por lo fácil, o cuantificable... la película recibió 12 nominaciones a los premios de la Academia (los conocidos Óscar), siendo la película que más nominaciones recibía en 15 años, y obteniendo 3 de ellos (Mejor Director, Mejor Actriz de Reparto y Mejor Fotografía) a los cuales me referiré más adelante. Vamos por partes...
El guión se trabajó a partir de unas ideas que le interesaban a Beatty ya que había leído las obras de John Reed (entre ellas el hecho de que la formación de una “izquierda” americana nunca se había rodado) y se sentía fascinado por ellas, por lo que deseaba llevarlas a la pantalla. Durante años barajó esta posibilidad y dio forma a un guión preliminar que consiguió financiar a través de su relación con los ejecutivos de Paramount tras haber rodado “El cielo puede esperar” (Heaven can wait, 1978; http://www.imdb.com/title/tt0077663/?ref_=nv_sr_1). Una vez que estos aceptaron su propuesta, pulió el borrador del guión con la ayuda de Trevor Griffiths y se centró en la relación entre John Reed y Louise Bryant como hilo conductor del film.
 
Warren Beatty y Diane Keaton como John Reed y Louise Bryant (Reds, 1981).
Un aspecto de gran importancia cuando se relatan hechos históricos (como la Revolución Rusa, en este caso) es la enorme labor de investigación, previa a la filmación, que debe llevar a cabo el equipo de producción para que todo resulte creíble en la pantalla. En este largometraje, se necesitaron varios meses y muchos profesionales para acometer semejante tarea y he de decir que, desde mi modesto punto de vista, lo lograron con creces. Además, la búsqueda de localizaciones es un aspecto dentro de esta labor de producción y, en el caso de esta película, se rodó en numerosas localidades de Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, Finlandia y España... que, junto con la gran cantidad de extras (y su caracterización: vestuario, maquillaje...), nos da una ligera idea del presupuesto empleado para la filmación. No me quiero ni imaginar la de millones de dólares que se habrán gastado, pero sigue siendo irónico que un film sobre ideales comunistas necesite de una maquinaria capitalista tan potente para su puesta en escena.
 
Escena del juicio (Reds, 1981).
 
 
Dicho esto, creo de recibo alabar la labor de dirección de Warren Beatty en esas secuencias en las que intervienen numerosos extras y en las que domina por completo el espacio en el que se desarrolla la acción sin agobiarnos con demasiados movimientos de cámara y apoyándose sabiamente en la labor de montaje de Dede Allen y Craig McKay. Un gran acierto que creo que ayudó a que Beatty recibiese el premio a la mejor dirección. Como ejemplo de estas secuencias con numerosos extras podemos citar la escena de la llegada del tren a la estación.
 
 
Escena de la llegada del tren (Reds, 1981).
 
Otro aspecto destacable de este largometraje es el reparto, que se ajusta a la perfección a los personajes y que cuenta con nombres de la talla de Diane Keaton (excelente, muy expresiva, a la vez fuerte y frágil), Jack Nicholson (genial, a pesar de estar comedido para lo que en él es habitual), Edward Herrmann, Paul Sorvino y Maureen Stapleton (Óscar a la mejor actriz de reparto por su interpretación sin fisuras de una activista política amiga de John Reed). Además, es curioso el cameo que realiza Gene Hackman en un par de escenas y que es capaz de robar el protagonismo al mismísimo Warren Beatty, que interpreta con convicción a John Reed. A este respecto, es también necesario recalcar el excelente trabajo de dirección de actores, que se puede ejemplificar en la escena de la última visita de Luoise Bryant (Keaton) a Eugene O’Neill (Nicholson).
 
 
Escena de la visita de Louise Bryant a Eugene O’Neill (Reds, 1981).
 
Respecto a la parte técnica, Vittorio Storaro empleó un sistema fotográfico que no era muy usual en la época y le dio a las imágenes un tono pictórico de gran belleza, lo que le valió un Óscar. Asimismo, la música contrapuntea la acción sin llegar a ensombrecerla y nos presenta un tema central de gran sutileza.
No quiero dejar de destacar un detalle llamativo por lo simple y efectivo que resulta. Cuando haces un film de corte histórico o biográfico, ¿cómo puedes darle verismo y, simultáneamente, reducir el número de escenas de transición? Pues sí, incluyendo testimonios de personas que hayan conocido al personaje sobre el que trata tu película. Esto mismo se ha hecho en Rojos, ni más ni menos que desde el principio del film. Otro gran acierto, no solo por el detalle en sí si no por cómo se planificaron y se integraron estos testimonios, que además provienen de personas de diferentes ideologías políticas, lo que nos permite vislumbrar que la realidad no tiene solamente una cara.
 
Warren Beatty y Jack Nicholson en Rojos (Reds, 1981).
En resumen, Rojos es una epopeya con matices políticos y románticos, bien interpretada, con escenas de gran complejidad, una fotografía estupenda y un ritmo narrativo acertado que nos permite disfrutar de su largo metraje. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0082979/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 7.5/10 tras la votación de 16569 usuarios de esta base de datos. Sé que es larga y que a lo mejor no es muy del agrado de todos los públicos, pero creo que merece la pena verse y que no defraudará ni siquiera a los más exigentes.
 
Calificación global: 80/100

lunes, 17 de octubre de 2016

El Repartidor de Hielo (The Iceman Cometh, 1973)


No soy muy aficionado a las adaptaciones teatrales, quizá porque no estoy muy puesto en este arte escénico. Sin embargo, hoy voy a comentar la estupenda versión cinematográfica de una obra teatral de Eugene O’Neill, que cuenta con un puñado de actores en estado de gracia y una dirección hábil. Preparados por que llega...

 

El Repartidor de Hielo


 

Ficha técnico-artística:

Título original: The Iceman Cometh.

Año de producción: 1973.

Director: John Frankenheimer.

Producción: Ely A. Landau, Les Landau, Edward Lewis y Robert A. Golsdton.

Guión: Thomas Quinn Curtis, basado en la obra teatral de Eugene O’Neill.

Fotografía: Ralph Woolsey.

Montaje: Harold F. Kress.

Música: (sin música).

Reparto: Lee Marvin, Robert Ryan, Fredric March, Jeff Bridges, Moses Gunn, Martyn Green, Bradford Dillman, Evans Evans.

Género: Drama.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Duración: 171 minutos.

 

Sinopsis:
Un grupo de gandules, inadaptados, anarquistas, alcohólicos y prostitutas se aíslan de sus problemas a través de la bebida mientras hacen planes que, evidentemente, no piensan cumplir. Cuando llega “Hickey” para su borrachera anual y celebrar el cumpleaños del propietario del local, los sueños y aspiraciones de cada personaje se desvanecen con doloroso patetismo, exponiendo las necesidades humanas de ilusiones y fantasías como un antídoto de su propio engaño y desesperación.

 
Trailer de la película (The Iceman Cometh, 1973).

Comentario:
No soy muy aficionado a las adaptaciones cinematográficas de obras teatrales porque, normalmente, adolecen de un excesivo celo a la hora de llevar a la pantalla lo que se ve en la escena, reduciendo así las posibilidades expresivas que permite el cine y que el teatro, por razones obvias (imposibilidad de primeros planos, inmovilismo del espectador frente al escenario, etc.), no dispone. Sin embargo, he podido disfrutar de este largometraje que reproduce la obra homónima del premio Nobel Eugene O’Neill (https://es.wikipedia.org/wiki/Eugene_O%27Neill) y me he quedado fascinado por su dinamismo, puesta en escena e interpretación. Desgraciadamente, a pesar de que la duración de la película es de 239 minutos, la edición que he podido conseguir la presenta recortada a 171 minutos.
Es cierto que se toman algunas licencias narrativas como el hecho de modificar el orden de algunos diálogos o eliminar a un personaje de la obra debido a limitaciones de tiempo (y aun así la versión original del film dura 4 horas) pero, de todos modos, se mantienen los monólogos (que son recitados al dedillo por los actores) y el espíritu de una obra que trata temas como el sindicalismo/anarquismo, conflictos raciales y, sobre todo, la necesidad del ser humano de tener sueños a los que aferrarse para mantenerse con vida.
 
Lee Marvin como “Hickey” (The Iceman Cometh, 1973).
 
Esta versión forma parte de la colección del American Film Theatre creada por el productor Ely Landau, cuyo objetivo era combinar la excitación del teatro con la accesibilidad y las posibilidades visuales del cine. Así, se produjeron 14 films durante los años 1973 y 1975 basados en obras de teatro del siglo XX pero que no debían ser adaptaciones formales (o lo que se suele llamar “teatro filmado”) si no “traducciones” de estas obras al lenguaje cinematográfico.
Desde mi punto de vista, esta película merece destacarse, en primer lugar, por las excelentes interpretaciones de todos y cada uno de los miembros del reparto; con especial mención a los cuatro actores que llevan el gran peso de la trama: Lee Marvin, Fredric March, Robert Ryan y Jeff Bridges; cada uno en su estilo, pero el resto de actores están excelentes en sus papeles. En segundo lugar, destacar la hábil dirección de Frankenheimer en la que demuestra un impresionante manejo de la cámara, moviéndola para empatizar con los personajes y creando una atmósfera que se podría calificar de fascinante. A esto último contribuye el diseño de producción, la planificación de los encuadres y la composición del plano, milimetrados. Asimismo, el director demuestra un gran control del tempo y el espacio narrativos.

Metiendo cizaña (The Iceman Cometh, 1973).
A modo de curiosidades, indicar que esta fue la última película en la que intervinieron Fredric March y Robert Ryan; el director John Frankenheimer declaró que es su mayor logro artístico y que lo más difícil fue recortarla… aun así fue la primera película en tener dos intermedios. Además, existen otras versiones de la misma obra adaptadas para la televisión, entre las que destaca una en dos capítulos de 1960 dirigida por Sidney Lumet y con Jason Robards Jr. y Robert Redford como protagonistas.

Robert Ryan como anarquista desilusionado (The Iceman Cometh, 1973).

              En resumen, El Repartidor de Hielo es una película muy interesante, con aciertos como las interpretaciones de todos y cada uno de los actores implicados, el excelente trabajo de cámara y el soberbio uso del tempo y espacio narrativos. Vale la pena destacar que Robert Ryan declaró que le gustaría ser recordado por esta película y, sinceramente, no me extraña. Incluso en la contraportada del DVD se puede leer: “Una genuina gema perdida del cine americano de los 70, que raramente ha sido vista desde 1973”. En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0070212/?ref_=nv_sr_2) la valoran con un 7.4/10 tras la votación de, tan solo, 1046 usuarios de esta base de datos; lo que deja bien claro lo oculta que se encuentra esta cinta. Por suerte, podemos disfrutarla en YouTube…

La película completa (The Iceman Cometh, 1973).
 

Calificación global: 80/100

 

miércoles, 27 de julio de 2016

IPCRESS (The IPCRESS File, 1965)


Hace tiempo que no escribo ninguna entrada, espero que esta os guste, se trata de una película que, en pleno auge del fenómeno James Bond, trata el tema del espionaje desde otro punto de vista, quizá con menos acción pero con diversos hallazgos de interés como, por ejemplo, el constituir uno de los primeros trabajos del excelente actor Michael Caine. Hoy vamos a intentar conocer de qué se trata esto de IPCRESS…
 

IPCRESS

 
Ficha técnico-artística:
Título original: The IPCRESS File.
Año de producción: 1965.
Director: Sidney J. Furie.
Producción: Charles D. Kasher, Ronald Kinnoch y Harry Saltzman.
Guión: W.H. Canaway y James Doran, basado en la novela de Len Deighton.
Fotografía: Otto Heller.
Montaje: Peter R. Hunt.
Música: John Barry.
Reparto: Michael Caine, Nigel Green, Guy Doleman, Sue Lloyd, Gordon Jackson, Aubrey Richards, Frank Gatliff, Thomas Baptiste.
Género: Espionaje / Thriller / Acción.
Nacionalidad: Reino Unido.
Duración: 109 minutos.
 
Sinopsis:
En plena Guerra Fría, y tras la desaparición de un científico británico de renombre, y el asesinato de su escolta, el exsargento del ejército británico Harry Palmer es asignado al caso para tratar de desenmascarar la trama de espionaje en la que se lava el cerebro a científicos para que abandonen sus actividades de investigación. Un compañero suyo, de modo casual descubre el significado de ICPRESS (Induction of Psycho-neuroses by Conditioned Reflex under Stress; Inducción de Psiconeurosis por Reflejos Condicionados bajo Estrés). A partir de ese momento, la vida rutinaria de Palmer se ve envuelta en una continua serie de hechos que no son lo que parecen hasta el desenlace de la cinta.
 
Trailer de la película (The IPCRESS File, 1965).


Comentario:
Sorprendente el hecho de ver una película de acción en la que predominan los primeros planos y los ángulos de cámara atípicos, constituyendo una declaración de intenciones por parte del director y del equipo técnico del largometraje. Asimismo, las películas de espías suelen caracterizarse por una trama compleja, difícil de seguir o con muchas trampas y este film reduce en gran medida estas características. Como en la mayoría de los casos de cine de espionaje, esta película se basa en una novela de éxito.
ICPRESS son las iniciales en inglés del título de un libro: Inducción de Psiconeurosis por Reflejos Condicionados bajo Estrés. Estas iniciales aparecen grabadas en una cinta en una nave abandonada donde Harry Palmer (interpretado por Michael Caine, todo un acierto) considera que retienen a científicos británicos a los espías soviéticos les lavan el cerebro para impedir que continúen con sus investigaciones y así reducir la capacidad de respuesta del Reino Unido en plena Guerra Fría. Con este punto de partida, la trama de espías está servida, así como el suspense… que se acentúa con la comedida interpretación de Caine que da a su personaje un aire de tipo sencillo y que contrasta con la imagen de James Bond que tanto entusiasmaba al público británico de la época.
 
Michael Caine como Harry Palmer (The IPCRESS File, 1965).
Quiero destacar el excelente trabajo de dirección, planificación y montaje que hace que esta película sea diferente o peculiar según se mire. Por ejemplo, se emplea mucho el plano corto o el primer plano a los rostros de los actores dándole gran importancia a sus miradas de complicidad, sospecha, desconfianza, etc. (todos están excelentes en sus papeles). Además, la atmósfera creada por la planificación de las secuencias (iluminación, localizaciones, diseño de interiores, movimientos de cámara) es por momentos agobiante sin resultar recargada. Por si fuera poco, se emplean marcos creados por objetos que forman parte del film para encuadrar los elementos más importantes de una escena (por ejemplo, cuando el segundo espía estadounidense aparece asesinado en la vivienda de Palmer se le enfoca enmarcado a través de la lámpara de la habitación). Un claro ejemplo son los títulos de crédito en los que vemos cómo se levanta Harry Palmer y vamos conociendo, a través de cortes que nos muestran distintos elementos de su apartamento así como sus movimientos dentro de él en una mañana cualquiera y que nos ofrecen numerosa información para conocer al personaje. A destacar la secuencia final en la que Palmer se enfrenta a sus dos jefes y que muestra un uso muy interesante de la cámara subjetiva. Por todo esto, no es de extrañar que esta película ganase el premio BAFTA a la mejor cinematografía en el año de su estreno.
 

Ángulos de cámara y planos significativos en IPCRESS (The IPCRESS File, 1965).

 
Harry Palmer es sometido al proceso IPCRESS (The IPCRESS File, 1965).
 
 
Por otra parte, la música se adapta muy bien a las necesidades del film, remarcando las secuencias. En su momento, el tema central de la banda sonora de este film tuvo bastante éxito en Reino Unido.
 
Michael Caine impresiona a su compañera con su arte culinario (The IPCRESS File, 1965).
En resumen, IPCRESS es una película muy interesante, con aciertos como la interpretación de Caine, el empleo de la cámara subjetiva y de planos significativos, la música y el excelente trabajo de montaje. Si bien, no tuvo el éxito esperado ya que el filón de James Bond estaba en pleno auge; aun así recibió tres premios BAFTA (entre ellos el de mejor film británico del año, así como el de cinematografía y dirección artística). En IMDB (http://www.imdb.com/title/tt0059319/?ref_=fn_al_tt_1) la valoran con un 7.3/10 tras la votación de 10162 usuarios de esta base de datos.
 
Calificación global: 77/100